miércoles, 6 de abril de 2016

Kurdos.


Rebelion. “El tiempo nos ha dado la razón”

Entrevista a Salih Muslim, Co-presidente del Partido de la Unión Democrática, PYD, del Kurdistán
“El tiempo nos ha dado la razón”

Gara


 El rostro más visible de los kurdos de Siria hace balance de la situación en el país cuando se cumplen cinco años desde el estallido de la guerra, y apenas unos días de la declaración de la primera entidad federal de Siria.

Salih Muslim Muhammad (Kobani, Alepo, 1951) es co-presidente del Partido de la Unión Democrática-PYD, la fuerza política que ha liderado el levantamiento de los kurdos de Siria desde el inicio de la guerra, en marzo de 2011. Su trayectoria vital es ilustrativa de la situación que han vivido los kurdos de Siria antes y después del levantamiento. Tras años en el exilio, Muslim volvió a Siria en la década de los 90 para trabajar por los derechos de su pueblo desde la más absoluta clandestinidad dado el veto sobre los partidos políticos kurdos. GARA lo entrevistó por primera vez en Alepo en la primavera de 2008, estando él en “búsqueda y captura” por el aparato de Assad, su mujer en prisión, su hijo mayor en las filas del PKK y el resto al cuidado de su hermano en Kobani. Dos años mas tarde se convertiría

en el presidente del Partido Unión y Democracia (PYD), responsabilidad que hoy comparte con Asia Abdullah. Desde que salió “a la superficie” en la primavera de 2011, una apretada agenda le ha arrastrado de su Rojava natal al “frente” de la diplomacia internacional; de Washington a Moscú, en un periplo que también incluyó una parada en Euskal Herria, en 2014. Hoy habla desde Bruselas, pero con el recuerdo aún presente de una “memorable” visita a Gernika. Nuestro interés, no obstante, se centra ahora a miles de kilómetros más al este.

-Se cumple un lustro de la insurrección en Siria. ¿Vaticinaban ustedes un desastre semejante?

-Al principio no teníamos claro cuál era el “gran juego”, ni quienes los auténticos actores. Los kurdos de Siria llevábamos muchos años luchando por nuestros derechos democráticos en un país gobernado por un régimen despótico. Pero a los meses del levantamiento nos dimos cuenta de que muchos de los que se sumaban a la insurrección salían desde las mezquitas por lo que pensamos que aquellos no eran buenos compañeros de viaje. Tras cinco años de guerra la situación sigue siendo caótica, pero ya sabemos quién es quién. Países como Arabia Saudí, Turquía, Qatar… y también agentes occidentales alimentaron el monstruo del yihadismo en el país en el caso del ISIS o Jabhat al Nusra (filial de Al Qaeda en Siria), pero se ha llegado a un punto en el que el fenómeno se ha vuelto incontrolable.

-Tanto kurdos como islamistas fueron presuntamente liberados de la cárceles por Assad al comienzo de la revuelta. Usted mismo pudo abandonar la clandestinidad entonces. ¿Confirma dicha aseveración? Si es así, ¿cómo lo explica?

-Es cierto, pero conviene matizar que kurdos e islamistas fueron liberados por distintas razones. En el caso de los primeros, no eran muchos pero Assad los liberó porque probablemente quería abrir un nuevo frente con nosotros. Optó por evitar más problemas. En el caso de los islamistas, no es descabellado pensar que quería usarlos para convertir un problema político en una cuestión religiosa y arrastrar un debate pacífico a una confrontación armada. Y no había confusión posible porque muchos de ellos eran los mismos miembros de Al Qaeda, con nombres y apellidos, que el régimen había enviado a combatir en Iraq durante la pasada década. Luego esos mismos islamistas recibieron apoyo de otros países como los que he mencionado antes. Como ha quedado patente, Turquía los ha utilizado para combatir a los kurdos.

-Apostaron ustedes por una neutralidad que les ha llevado a combatir tanto con el Gobierno como con una infinidad de grupos opositores. ¿Sigue pensando que hicieron lo correcto?

-El tiempo nos ha dado la razón. Durante estos cinco años hemos perdido a muchos de nuestros jóvenes combatiendo pero hoy sabemos que, de no haber tomado esa posición, los kurdos de Siria no seguiríamos con vida. A día de hoy somos parte del Consejo Democrático Sirio junto a árabes, asirios, armenios, turcomanos… Es una organización política que lucha por un Estado democrático y laico, y que va sumando miembros por todo el país, desde las zonas kurdas hasta Deraa, en la frontera con Jordania.

-Las YPG (Unidades de Defensa Popular) son un actor importante dentro de las Fuerzas Democráticas Sirias, el brazo militar de esa organización a la que hace referencia. ¿Han actuado éstas en coordinación con los rusos durante el operativo desplegado por Moscú?

-Con Rusia no ha existido una coordinación militar pero sí que hay una entendimiento a nivel político, como demuestra la recientemente apertura de una sede del PYD en Moscú. Rusia sabe que somos parte del futuro de una Siria descentralizada, y ése es el mensaje que queremos que le transmita a Assad, su aliado. Pero si éste se empeña en tratarnos como lo hacía antes de 2011 estamos dispuestos a defendernos.

-En el caso de Occidente parece que la ecuación se invierte: han recibido apoyo militar pero no político. ¿Por qué?

-Occidente es consciente de que las Fuerzas Democráticas Sirias son un activo importante sobre el terreno, de ahí esa relación a nivel militar. Desafortunadamente, no ven una necesidad de acercarse a nosotros a nivel político, y siguen manteniendo estrechas relaciones con Arabia Saudí, Turquía… No obstante, esperamos que las relaciones políticas prosperen de cara al futuro.

-¿Es dicho estancamiento la razón de que tengan una sede en Moscú pero no en Washington?

-Tenemos contactos muy sólidos en Estados Unidos y estamos trabajando para abrir una delegación permanente en cuanto las condiciones lo permitan, tanto allí como en otras partes del mundo.

-¿Cómo valora el alto en fuego en vigor desde finales del pasado mes de febrero?

En nuestro caso no ha cambiado prácticamente nada. Seguimos combatiendo con el ISIS en el cantón de Yazira, y con Jabhat al Nusra, Ahrar al Sham y otros grupos afines en el norte de Alepo. Dijeron que respetarían el alto el fuego pero no ha sido así. Y luego está el acoso turco sobre Afrin y Kobani lo cual no es sino una prueba más de la postura beligerante de Erdogan hacia los kurdos, sea en Siria o dentro de Turquía. La misma mentalidad que destruyó Kobani bajo el sello del ISIS es la que arrasa ciudades kurdas en Turquía como Cizre, Silopi o Sur con la firma de las Fuerzas Especiales Turcas. Son dos caras de una misma moneda.

-El pasado mes de octubre, AI publicaba un informe que acusaba a las fuerzas kurdas de represalias sobre población árabe por su presunto apoyo al ISIS en Gire Spi (Tal Abyad en árabe). ¿Qué hay de cierto en dichas afirmaciones?

-El YPG ya emitió un comunicado en su día pero yo le invito a que vaya a la zona usted mismo. Podrá comprobar con sus propios ojos que los árabes de allí están trabajando conjuntamente con los kurdos en la administración puesta en marcha desde que se liberó la región. Quiero subrayar que fueron muchos de esos mismos árabes los que combatieron contra el ISIS junto a los kurdos. Por otra parte, se trata de un informe basado en testimonios de informantes que se encontraban al otro lado de la frontera, en Turquía. Aquellos que visitaron la zona en cuestión aportaron un retrato completamente distinto. Curiosamente, dicho informe fue publicado cuando todavía no habían acabado los combates lo cual también resulta sospechoso. Otra prueba más de que refuta dicho informe es el hecho de que los desplazados, kurdos o árabes, volvieron a su localidad de origen y siguen viviendo allí.

-Acaban ustedes de declarar de forma oficial la Federación de Rojava y el Norte de Siria. ¿Qué recorrido le augura a una entidad política declarada de forma unilateral y que cuenta con el rechazo directo de Gobierno y oposición en Siria?

-Rojava se extiende desde Afrin a Derik pero hay áreas en las que los kurdos no son mayoría por lo que no hablamos de un Kurdistán autónomo sino de un modelo federal para el norte de Siria que incluye a todos sus elementos. Como le decía antes, el Consejo Democrático Sirio cuenta con representantes de prácticamente todo el país hasta el extremo sur por lo que quiero subrayar que no se trata de trazar una línea geográfica sino de dar un primer paso hacia una Siria descentralizada y democrática a la que todo el mundo se pueda sumar.

-Un escenario que Turquía busca evitar a toda costa. ¿Temen ustedes una invasión de su territorio desde Ankara?

-No creo que Turquía se atreva a hacer tal cosa porque ya no hablamos de un asunto doméstico kurdo sino de una cuestión internacional. Turquía es miembro de la OTAN y Siria cuenta con la protección de Rusia. Todos esos ataques y escaramuzas desde el otro lado de la frontera no son sino ataques a la desesperada desde Ankara.

-Ustedes han acusado al PDK (el partido dominante en la Región Autónoma Kurda) de colaborar estrechamente con Turquía. ¿Qué balance hace de la labor su vecino kurdo tras estos cinco años?

-Mi balance sigue siendo negativo porque han preferido colaborar con Ankara a ayudar a su propio pueblo al otro lado de la frontera. El Gobierno kurdo de Iraq sigue obstaculizando tanto la entrada de suministros imprescindibles para nuestra supervivencia como la libre circulación de nuestra gente. No debería ser así y espero que reconsideren su actitud. Si se dicen representantes de la sociedad kurda, deberían empezar por defenderla y dejar de obedecer a Ankara.

-El modelo de Confederalismo Democrático que ustedes han puesto en marcha se antoja como una alternativa válida en una coyuntura bélica. ¿Cree usted que puede ser viable en una situación de paz?

-Cuando las decisiones son tomadas de forma directa por la comunidad implica que se trata de las decisiones adecuadas. A diferencia de otros modelos, el Confederalismo Democrático no impone un sistema sino que posibilita el acercamiento hacia nuestro vecinos. Cuando la soberanía recaiga en el pueblo, si hay una apuesta sincera por la democracia y las potencias vecinas dejan de interferir en las decisiones de los sirios, entonces conseguiremos llegar a un entendimiento y a un país en paz. Volviendo a su pregunta, nuestro objetivo más inmediato es cambiar la mentalidad de la gente y es algo que hemos conseguido hacer con muchos de nuestros vecinos árabes, turcomanos, asirios… Se trata de un modelo que no se basa en el concepto de Estado-Nación sino en el de un Estado democrático. Lamentablemente, acabar con la mentalidad que sólo contempla un Gobierno monolítico puede llevar mucho tiempo.



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