jueves, 18 de marzo de 2010

Grecia, en liquidación

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18-03-2010



Grecia, en liquidación


Michelangelo Cocco
Il Manifesto


Traducido por S. Seguí




En la terminal G2, los Toyota, Suzuki e Isuzu están alineados por centenares, recién descargados del vapor Virgo Leader, con los certificados export fijados a los espejos retrovisores y las películas de protección todavía sobre las carrocerías nuevecitas. Los símbolos de la crisis, en una Grecia que nunca ha tenido su propia industria del automóvil, son menos visibles, más allá de la alfombra de automóviles, y tienen la apariencia de discretos contenedores grises con un símbolo azul en ideogramas y caracteres latinos: “Cosco”.
El 30 de septiembre, la sociedad china ha llegado a un acuerdo con la Autoridad del Puerto de El Pireo (OLP) por el que se ha asegurado durante 35 años la gestión de los terminales Pier2 y Pier3 del puerto de Atenas, que, con 1.600 empleados (400 de ellos estibadores) es uno de los más importantes del Mediterráneo. Y ahora los trabajadores temen que “los chinos” puedan comerse, pieza a pieza, la escala comercial completa. “Están vendiendo todo a China”, exclama Yanis Kydis, un funcionario de la OLP, sociedad con participación estatal que cotiza en bolsa. Kydis no quieren acabar como sus colegas de Astakos, en el mar Jónico, donde “Cosco ya ha dictado sus normas, con contratos laborales que no incluyen el pago de horas extras.” Después de meses de lucha permanente, Kydis y sus compañeros han hecho naufragar el proyecto de Cosco de desembarcar en los muelles helénicos 2.500 trabajadores “importados” de Pekín. No obstante, el 30 de junio próximo la administración de Pier2 y Pier3 pasará enteramente a manos de los chinos.

Según el gobierno, el acuerdo alcanzado con Pekín en El Pireo, Atenas ganará 4.300 millones de dólares (en 35 años), creará un millar de nuevos puestos de trabajo y permitirá la creación de terminales de contenedores “modernas, flexibles y eficientes”. Para Kydis, en cambio, “los chinos no están interesados en aumentar el tráfico de buques, sino más bien tratar de importar componentes para ser ensamblados aquí como bienes con etiqueta UE, para lo que ya están comprando una serie de fábricas abandonadas aquí cerca.”

Pericles estaba convencido de que mientras Atenas mantuviera la supremacía en los mares podría sobrevivir a cualquier ataque del enemigo. Llegado el caso de una invasión del Atica por los espartanos, con la destrucción de sus vides y olivos, el aprovisionamiento de la capital continuaría gracias a El Pireo; además, gracias a la vía marítima, el enemigo sería finalmente derrotado.

Veinticinco siglos después de la muerte del líder de la polis clásica, este símbolo de Grecia parece destinado a acabar en manos extranjeras. La razón la explica Giorgos Nukutidis, presidente de la Confederación sindical GSEE, de trabajadores portuarios. “La OLP obtenía beneficios, había acumulado 50 millones de euros en efectivo. Del anterior gobierno de Nea Democratia había obtenido un préstamo de 90 millones: todo ese dinero luego desapareció con una serie ficticia de modernizaciones de los muelles: en ese momento se vendieron ya las dos primeras terminales a China.”

Una situación similar a la de los empleados de la compañía aérea Olympic Airlines, que durante diez días se manifestaron ocupando –24 horas sobre 24– el tramo de la calle Panepistimiou, entre la sede de la compañía aérea y la Biblioteca Nacional, en Atenas. La privatización de la compañía aérea nacional ya ha causado centenares de despidos. Ahora, se teme que su fusión con Aegean –anunciada el mes pasado– podría producir otros problemas de empleo. “Desde los años 90, los socialistas y los conservadores no han hecho nada por modernizar la empresa”, denuncia Zavalos Zikos, del sindicato del personal de Olympic. “Al contrario, según la receta neoliberal, han contribuido a destruir la empresa como paso previo a la privatización.” Zikos considera que Grecia en este momento es “un laboratorio donde se experimentan recetas de destrucción de empleo.”

Giorgos Papandreou, tercer primer ministro de una dinastía política que comenzó con su abuelo, Giorgos (tres veces jefe de gobierno), y continuó con su padre Andreas (dos mandatos como primer ministro), prometió en la campaña electoral equilibrar los salarios con la inflación, y proporcionar 3.000 millones de euros como incentivo para impulsar la economía. Tras el descubrimiento de un déficit del 12,7% del producto interno bruto ocultado por el gobierno conservador anterior, se ha mostrado al país bajo la forma de un nuevo Draco y en los tres últimos meses ha aprobado otros tantos paquetes de medidas económicas del tipo “sangre, sudor y lágrimas”, que prevén, entre otras cosas, recortes en el gasto público, congelación de las pensiones y aumento del IVA.

Papandreou aseguró a su pueblo que sus sacrificios no serán en vano y que, dentro de tres años, el país será más saludable y más justo. El primer ministro, con una serie de declaraciones al diario Ta Nea, volvió a instar a todos los ciudadanos, dos días después de la huelga general que paralizó Grecia y de la gran manifestación de Atenas, a unirse en torno al gobierno para la reconstrucción de Grecia.

“Nuestra primera tarea es salvar la economía, un primer paso necesario en el camino hacia el futuro”, dijo Papandreou. También se comprometió personalmente, ante el sacrificio de los griegos, a “no tolerar el escandaloso favoritismo que se presenta como justicia, los privilegios de los pocos como derechos adquiridos, la riqueza provocativa como cultura, las ganancias parasitarias como sentido empresarial y la evasión fiscal como elemento de sentido común.”

Pero el barómetro de Public Issue del mes de marzo –publicado Sky TV– indica que, aunque sigue siendo elevada (66%), la popularidad de Papandreou ha perdido seis puntos con respecto al barómetro anterior.

Y mientras las protestas por los recortes no cesan, el gobierno y la oposición de izquierda –KKE (Partido Comunista griego) y Syriza (coalición eco-izquierdista)– se preparan ya para el choque que viene, una batalla más de la prevista ola de privatizaciones, de las que El Pireo y Olympic son sólo la punta del iceberg, que promete ser encarnizada.

Fuente: http://www.ilmanifesto.it/archivi/fuoripagina/anno/2010/mese/03/articolo/2470/




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