martes, 13 de diciembre de 2016

Ésta es la razón por la que Trump perdería una guerra comercial contra China


ctualidad Ésta es la razón por la que Trump perdería una guerra comercial contra China Publicado: 29 nov 2016 00:19 GMT | Última actualización: 29 nov 2016 08:20 GMT 530111 Una de las claves de la campaña de Trump fue prometer una política comercial proteccionista con la producción nacional. Sin embargo, en algunos casos, ésto podría ser muy arriesgado. Reuters Síguenos en Facebook Con la llegada de Trump al poder, todo son incógnitas. Una de ellas consiste en que aún no se sabe hasta qué punto Donald Trump llevará a cabo la agresiva política arancelaria de la que tanto alardeó durante su campaña, que giraba en torno a ejes fuertemente nacionalistas, uno de los cuales, en el ámbito económico, era el proteccionismo comercial que se correspondía con su exitoso lema 'America first' ("América Primero"). China toma el relevo de EE.UU. ante la muerte inminente del TPP En concreto, uno de sus más agresivos anuncios fue el de su intención de rectificar la injusticia percibida en el comercio con China imponiendo una tarifa del 45% a todas las importaciones provenientes del gigante asiático. Además, en un apartado la página web de la campaña Trump - Pence, puede leerse un plan de 7 puntos para "reconstruir la economía americana luchando por el comercio libre". Dos de esos siete puntos aluden a China, en términos de verdadera batalla legal: - "Instruir al Representante de Comercio de los Estados Unidos para que presente cargos en los casos comerciales contra China, tanto en este país como en la Organización Mundial del Comercio (OMC). El comportamiento injusto de China con los subsidios está prohibido por los términos de su ingreso en la OMC". -"Utilizar todos los poderes presidenciales legítimos para solucionar los conflictos comerciales si China no detiene sus actividades ilegales, incluido el robo de secretos comerciales estadounidenses; así como la aplicación de aranceles compatibles con los artículos 201 y 301 de la Ley de Comercio de 1974 y el artículo 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962". Una amenaza temeraria La respuesta de China no ha sido precisamente sutil. A través del medio de comunicación controlado por el gobierno, el diario Global Times, advirtió a mediados de noviembre que en caso de que Trump cumpla sus amenazas, ocurrirá lo siguiente: "Remesas de pedidos para Boeing serán reemplazadas por Airbus. Las ventas de coches estadounidenses y de iPhones sufrirán un revés, y las importaciones de soja y maíz de EEUU se paralizarán. China también puede limitar el número de estudiantes americanos en el país (...). Si Trump echa por tierra el comercio entre EEUU y China, un número de industrias estadounidenses se verán afectadas. Finalmente, el nuevo presidente será condenado por su imprudencia, ignorancia e incompetencia". Donald Trump.¿Qué esperan de Trump en Oriente Medio? Hay que tener en cuenta que para una empresa como Apple, en la que casi el 20% de sus ingresos trimestrales provienen de China, un desencuentro comercial importante entre EE.UU. y China sería desastroso. Tal como afirma el portal The Verge, "la relación simbiótica entre los Estados Unidos y China es más profunda que el evidente y generalizado consumo estadounidense de bienes chinos (...) Lo que haría que una guerra comercial [entre ambos países] fuese realmente catastrófica para los Estados Unidos no es sólo que artículos como los iPhones serían más caros de producir y por lo tanto de comprar para los consumidores locales; es que China podría decidir que no quiere comprar ninguno. Y eso probablemente provocaría el mayor cambio en la economía mundial desde la crisis financiera de 2008". Lo más probable, sin embargo, es que Donald Trump -tal como le recomienda su equipo de asesores- retroceda en sus temerarias intenciones y todo quede en una bravuconada populista de campaña electoral. Lo más conveniente para los Estados Unidos, en el escenario económico actual y real, sería ver en China un aliado comercial, y no una amenaza. David Romero

¿Guerra energética EEUU-Rusia en Europa?


¿Guerra energética EEUU-Rusia en Europa? La Agencia Internacional de la Energía (AIE), en un reciente informe titulado “Perspectivas mundiales de inversión en energía”, advierte que será necesario invertir 48 billones $ hasta el 2035 para cubrir las crecientes necesidades energéticas mundiales. Así, según Rystad Energy, la industria petrolera necesita reemplazar 34.000 millones de barriles de crudo al año pero en el 2.015 tan sólo se alcanzaron los 8.000 millones de barriles debido al drástico descenso de las inversiones en exploración y producción mundial (un 28% en el 2015 y se estima para el 2016 una nueva caída del 20%). El fracking como arma estratégica de EE.UU. La producción de petróleo de forma convencional en EEUU alcanzó su máximo nivel en 1970 y después comenzó a declinar, teniendo que importar en el 2005 casi el doble del total de crudo producido en dicho país hasta la aparición de la revolucionaria y controvertida técnica del fracking, hija del ingeniero George Mitchell y que consiste en la extracción de gas natural no convencional mediante la fracturación de la roca madre (pizarras y esquistos) para la extracción de gas de esquisto (shale gas) y de petróleo ligero (shale oil), técnica en la que EEUU sería pionero en su aplicación, descollando Texas, Oklahoma, Dakota del Norte, California, Colorado y Montana. Según datos publicados por la Administración de Información de Energía de EEUU (AIE), dicho país se habría convertido ya en el principal exportador mundial de combustibles refinados (gasolina y diésel), pudiendo convertirse en el horizonte del 2017 en exportador neto de GNL y además habría alcanzado una producción mensual de crudo equivalente a 6,5 millones de barriles diarios provenientes de los campos tradicionales y de las nuevas explotaciones de petróleo en roca porosa (Dakota del Norte). Teniendo en cuenta que el consumo doméstico de EEUU se movería en la horquilla de los 16 a los 20 millones de barriles diarios, seguirá siendo importador neto de crudo hasta el 2035, estimándose que en el 2020 el petróleo importado representará tan sólo el 26% de su mercado interno debido a la combinación de una alta producción interna y de un bajo consumo de crudo en el país tras asistir a su progresiva sustitución del petróleo por biocombustibles, gas natural licuado (GNL) y energías renovables, especialmente eólica, biomasa y fotovoltaica. En la actualidad, el 45% de las importaciones de crudo de EEUU proceden de Oriente Medio y Norte de África pero la nueva geoestrategia energética pasaría por tener a Canadá como principal proveedor de crudo, estando proyectada la construcción del oleoducto Keystone XL para transportar el crudo canadiense hasta el Golfo de México lo que tendrá como efectos colaterales la progresiva disminución de importaciones de crudo procedentes de la OPEP, México, Colombia y Brasil así como la drástica reducción de sus compras a Venezuela con el objetivo inequívoco de lograr la asfixia económica del Gobierno de Maduro y fagocitar sus reservas de petróleo (según el Departamento de Energía de EEUU, las ventas de crudo venezolano a EEUU serían de tan sólo 952.000 bpd diarios a finales del 2012 frente a los cerca de 1,7 millones de bpd vendidos en 1998, representando en la actualidad el 8% del total importado), lo que obligará a México y Venezuela a redireccionar sus exportaciones hacia China y la India. Frackingdepencia vs rusodependencia europea Uno los factores que más repercute en la dependencia energética de un país es la cantidad de petróleo y gas que debe importar para la industria y transporte, estando la media europea en el 52% y al ser Rusia el principal abastecedor de gas , petróleo y carbón de la UE ( con un 42%, 33% y 26% respectivamente), se deduce que la UE sufre de rusodependencia energética severa que le hace extremadamente vulnerable al chantaje energético de Putin. Así, acuciada por la elevada dependencia energética (más del 50%), la alta volatilidad de los precios del gas y petróleo debido a factores geopolíticos desestabilizadores y la imperiosa necesidad de la garantía de un aprovisionamiento seguro de energía, la UE implementó una estrategia energética basada en los acuerdos preferenciales con Rusia y Argelia para el suministro de gas, en la utilización de obsoletas centrales nucleares en lugar de reactores atómicos de nueva generación EPR (European Pressurized Water Reactor)y en el extraordinario impulso de las energías renovables (1º productor mundial), con el objetivo inequívoco de lograr el Autoabastecimiento energético y de recursos hídricos en el horizonte del 2.020. Asimismo, se aprobó el ambicioso Programa Europeo sobre el Cambio Climático en el horizonte del 2020 (el Triple 20), con el compromiso de recortar las emisiones de dióxido de carbono en un 20%, mejorar la eficiencia energética en otro 20% y lograr que el 20% de la energía consumida proceda de fuentes renovables aunado con la Reorientación del Transporte de mercancías terrestres por las nuevas Autopistas del Mar y Vías férreas de Alta Velocidad mediante la imposición de tasas ecológicas al transporte por carretera y a los vehículos sin etiqueta ECO. Sin embargo, según Marie-Helene Fandel, analista del European Policy Centre, “la política energética de la UE adolece de una elevada dependencia del exterior debido a su escasez de recursos y su limitada capacidad de almacenamiento" lo que aunado con la incapacidad de los Veintisiete para desarrollar una verdadera política energética común, ralentizará todo el proceso y hará inviable la utopía de la Autodependencia energética europea en el horizonte del 2.020. El objetivo inequívoco de EE.UU. es sustituir la rusodependencia energética europea (30% del gas que importa la UE procede de Rusa) por la frackingdependencia, inundando el mercado europeo con el GNL (gas natural frackeado en EEUU y transportado mediante buques gaseros) para hundir los precios del gas ruso así como impulsar la utilización de la técnica del fracking en todos los países de la Europa Oriental, el llamado “arco del fracking europeo” que se extendería desde los Países Bálticos hasta la Ucrania europea, pasando por Polonia, República Checa, Eslovaquia, Hungría, Rumania y Bulgaria y que dependerá de la tecnología de empresas estadounidenses como Chevron o Shell no siendo descartable que la mayoría de países de la UE sucumban al espejismo energético del fracking y terminen por utilizar dicha técnica en el horizonte del 2020 a pesar de las protestas de los grupos ecologistas anti-fracking. ¿Riesgo de un nuevo Chernobyl? El gas argelino podría ser la alternativa a la rusodependencia energética europea. En la actualidad, Argelia exporta su gas a través de tres gasoductos: dos Argelia-España (uno de ellos pasando por Marruecos) que no están conectados a la red europea y un tercero Argelia-Túnez-Italia y tras la crisis de ucrania, los dirigentes de la UE habrían establecido como prioridad la necesidad de mejorar la conexión gasista con la Península Ibérica mediante un gasoducto que conecte a España con Francia a través de Cataluña (gasoducto Midcat) por el que España haría llegar a la red energética europea el gas de Argelia,(equivalente a la mitad del que llega desde Rusia a través de Ucrania), no siendo descartable la intensificación de las acciones armadas de los grupos yihadistas en Argelia teledirigidos por EEUU para sabotear los citados gasoductos que abastecen a la Unión Europea. Ello tendrá como efectos colaterales una psicosis de desabastecimiento y un aumento estratosférico de los precios, lo que aunado con la actual situación anémica del euro respecto al dólar, imposibilitará a los países periféricos europeos asumir el coste añadido y les obligará a la explotación de obsoletas minas de carbón, a la utilización de la controvertida técnica del fracking y a la reapertura de centrales nucleares cadavéricas (Garoña) para satisfacer una minimalista demanda energética tras el retorno a escenarios ya olvidados de economía autárquica y que tendrá como efectos colaterales un incremento desbocado de las emisiones de CO2 y la posible reedición de un nu

lunes, 12 de diciembre de 2016

José Emilio Esteban Enguita: "La crítica a la filosofía en El Anticristo"

Presentación del Vol. IV de las Obras Completas de F. Nietzsche

Medios sirios: Liberada totalidad de Alepo; el pueblo lo festeja

Medios sirios: Liberada totalidad de Alepo; el pueblo lo festeja: Las fuerzas del Ejército sirio han recuperado la totalidad de la zona oriental de la ciudad septentrional de Alepo, según medios locales.

El EI aprovechó que la coalición de EE.UU. ha suspendido operaciones en ...

Manual de tonterías sobre la inflación en Venezuela


Manual de tonterías sobre la inflación en Venezuela Publicado: 28 nov 2016 17:39 GMT 227342 Alfredo Serrano Mancilla Me han llamado hasta "primitivo" por afirmar que la inflación no se puede explicar en exclusividad por la creación del dinero. Lo vuelvo a repetir para aquellos que no quieren escuchar ni leer: la masa monetaria influye en el nivel de precios, pero eso no significa que sea la única variable determinante. Nadie niega que los precios en Venezuela sean un problema. Precisamente por ello, esta cuestión no puede ser tratada con tanta frivolidad. La conformación de precios es un problema infinitamente más complejo que una relación unívoca entre dos variables. Los precios no caen del cielo ni se determinan en ningún 'software' matemático. La famosa mano invisible no existe. Cada precio tiene su razón de ser. En Venezuela, desde hace varias décadas, la inflación se constituyó como un componente estructural de la economía. La inflación promedio anual en el periodo 1989-1998 fue de 52,45%. Con la llegada del chavismo, este valor se redujo significativamente, con la excepción de los últimos años. En el periodo 1999-2012, el crecimiento promedio anual de los precios fue del 22%. Fue a partir del año 2013 cuando esta tendencia a la baja desapareció. Los precios volvieron a crecer a mayor velocidad. La inflación trepó al 56,2% en el año 2013; 68,5% en el 2014; 180,9% en el 2015. Para algunos neoliberales de manual (monetarista) todo se debe a que el chavismo usa demasiado la maquinita para imprimir bolívares. ¿Es eso verdad?, ¿es todo culpa de la emisión monetaria? No. Definitivamente no. No todo se debe al aumento de los agregados monetarios. Numéricamente es muy sencillo demostrarlo. Observemos algunos casos para darnos rápidamente cuenta de que no hay relación directa entre lo uno y lo otro. Es cierto que en el año 2015 la inflación fue elevada (180,9%) y el crecimiento de la emisión monetaria también (100,66%). Sin embargo, esto no siempre fue así. Miremos el año 2006: con mayor velocidad de creación de dinero (104,34%), la inflación fue relativamente baja (17%). O veamos el año 1996, antes del chavismo, la inflación del 103% se alcanzó con un crecimiento de la masa monetaria del 55%. Se mire por donde se mire, no hay relación simplista entre precios y dinero en circulación. Y además, podemos encontrar infinitos ejemplos en el mundo que ponen de manifiesto que no es cierto que la masa monetaria sea la única causante de la inflación. En Argentina, en el lapso 2007-2013, las tensiones inflacionarias fueron constantemente independientes del crecimiento de la base monetaria. En Estados Unidos, entre 2008-2012, la emisión monetaria fue de casi el 160% y el índice de precios no sobrepasó el 10,3% en ese periodo. En Reino Unido, hubo periodos de emisión de alrededor del 200% y los precios crecieron en 16,4%. En Brasil, con una expansión monetaria del 123%, los precios crecieron el 27,6%. En la Unión Europea, luego de una emisión sin parangón, por ejemplo 1,6 billones de euros en un año y medio, la inflación sigue por debajo del 2%. Como se puede observar, la determinación de los precios es mucho más compleja que una ecuación reduccionista en base al dinero en circulación. El otro gran mantra es echarles la culpa directamente a los trabajadores. ¿Será verdad que el incremento salarial es el causante de la inflación como dice el manual de tonterías del neoliberalismo? Tampoco. Absolutamente falso. Y mucho menos para el caso venezolano. Los incrementos salariales llevados a cabo por la Revolución Bolivariana en este último periodo de tiempo han ido detrás de los precios. Han corrido tras la inflación para que no hubiera pérdida del poder adquisitivo. Esta espiral tiene una determinada secuencia: primero, el incremento de precios, luego, las subidas salariales. Decir lo contrario es, además de falso, muy injusto porque sería culpabilizar al trabajador del incremento de los precios. Lo que lleva implícito el intento de aplicar la receta neoliberal: bajar salarios para bajar demanda, y por tanto, lograr controlar la inflación. Visto lo visto, en Venezuela, para entender la inflación habrá que recurrir a otro tipo de análisis económico, mucho más integral. Aquí seis puntos fundamentales. 1. Lo primero y principal es considerar que la inflación es el resultado de una puja distributiva. Detrás de cada incremento de precio hay quien obtiene mayor margen de ganancia al mismo tiempo que otro sufre pérdida de poder adquisitivo. Si el consumidor necesita un bien, lo pagará hasta donde le permita su salario. Hay bienes que dejarán de ser consumidos, pero otros no. Los bienes necesarios, que no tienen sustitutos, son los que más pesan en el cálculo de la inflación. Son los que más afectan a los bolsillos de los ciudadanos. 2. Sin lugar a dudas, el coste de producción es una variable fundamental. Ningún precio puede estar por debajo del coste de su producción para el empresario. Esto es algo lógico. Pero esto no significa que el coste de producción pueda ser considerado como una caja negra en la que todo vale. Constantemente hay una inflación de los costes que suele trasladarse al precio final sin razón alguna. En Venezuela, con datos en la mano, existen dos partidas llamadas Costes de Prestación de Servicios y Otros Costes de Venta, que no necesitan justificación, que representan en torno al 25% del total de los costes de producción. 3. Otro asunto fundamental, olvidado por el Manual de tonterías sobre la inflación en Venezuela, es la influencia que tiene la estructura oligopólica de la oferta sobre la conformación de precios. Son pocas (y grandes) empresas privadas las que tienen un fuerte poder de mercado para fijar precios. Su posición dominante les permite vender un producto a precio excesivo. No hay competencia suficiente para poner en riesgo tal precio abusivo. O lo compras a ese precio o no lo encuentras. La concentración empresarial, además de ser injusta, es altamente ineficaz en materia de precios. 4. Y no podemos olvidar el papel de las importaciones en los precios en una economía fuertemente dependiente del exterior. Lo paradójico es que mientras la economía mundial está en una etapa de precios bajos, a Venezuela llegan los productos importados a precios inflados. ¿A qué se debe? Los precios de transferencia tienen la respuesta. Se importa a precios por encima de los marcadores de referencia internacional. De eso, solo se benefician los comisionistas e intermediarios, pero perjudican sobremanera a la población venezolana. 5. La distribución también tiene mucho que decir en esta problemática. Las cadenas distributivas son grandes formadoras de precios. Se injertan como actor fundamental en las cadenas de valor e incrementan el precio muy por encima de sus verdaderos costes. Apenas generan valor agregado pero sí son responsables del 40% del incremento de los precios. Este fenómeno está aún poco estudiado por la economía convencional a pesar de que los distribuidores son importantes agentes económicos con grandes márgenes de ganancia (que se traducen en pérdidas adquisitivas para la ciudadanía). 6. Y por último, pero no por ello menos importante, el Manual de tonterías sobre la inflación en Venezuela tampoco presta ninguna atención al comportamiento de un marcador ilegal, fijado desde Alabama (Estados Unidos), que sube como la espuma sin ningún criterio económico. El Dólar Today ―tipo de cambio extraoficial― creció en casi 1.500 puntos en menos de dos meses. Esta conducta no obedece a ningún cambio en las variables macroeconómicas del país. Tampoco se corresponde con la evolución del valor del tipo de cambio implícito (relación de bolívares en circulación y las reservas), que ha permanecido estable en estos últimos meses (en torno a 450 Bolívares/Dólar). Solamente podemos encontrar razones políticas tras estos saltos sin razón económica aparente. Este indicador sirve como excusa para que unos pocos grandes empresarios marquen precios altos a pesar de que el Dólar Today afecte únicamente al 5% de las transacciones económicas en el país. Es decir, se utiliza para fijar precios para la gran mayoría de compras, pero está presente en un porcentaje marginal de las operaciones realizadas cotidianamente. Una verdadera estafa que se usa como tractor inflacionario en Venezuela para desestabilizar la economía del país. En definitiva, la inflación tiene múltiples raíces. No todo se debe a la emisión monetaria, ni a los salarios ni a la inversión social. Tampoco toda la culpa la tiene el Dólar Today, aunque últimamente haya ganado protagonismo. Los precios se forman a partir de un entramado complejo de variables que interactúan en un escenario en el que existen correlaciones de fuerzas económicas; y donde siempre hay intereses políticos. Por tanto, para entender la inflación lo mejor es tirar a la basura cuanto antes ese Manual de Tonterías sobre la inflación en Venezuela. Alfredo Serrano Mancilla Director CELAG, Doctor en Economía, @alfreserramanci