domingo, 23 de diciembre de 2012

Mirando adelante.


Rebelion. Austeridad: ¿y para quién es el costo?
Portada :: Mundo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-12-2012

Austeridad: ¿y para quién es el costo?



Por todas partes, austeridad es la exigencia del día. Claro que pareciera haber algunas excepciones, momentáneamente, en unos cuantos países –China, Brasil, los Estados del Golfo y, quizá, unos cuantos más. Pero éstas son excepciones a la demanda que permea el sistema-mundo hoy. En parte, esta demanda es absolutamente trucada. En parte, esto refleja un problema económico real. Pero, ¿cuáles son los puntos?

Por un lado, el increíble desperdicio de un sistema capitalista en verdad condujo a una situación en que el sistema-mundo está amenazado por su real incapacidad para continuar consumiendo globalmente en el nivel en que el mundo lo ha estado haciendo, sobre todo porque el nivel real de consumo incrementa de un modo constante. Estamos agotando de hecho los elementos básicos para la sobrevivencia humana, puesto que el consumismo ha sido la base de nuestras actividades productivas y especulativas.

Por otro lado, sabemos que el consumo global es muy desigual, tanto entre países como dentro de los países. Es más, la brecha entre los actuales beneficiarios y los actuales perdedores crece con persistencia. Estas divergencias constituyen la polarización fundamental de nuestro sistema-mundo, no sólo en lo económico, sino también política y culturalmente.

Esto ya no es un secreto para las poblaciones mundiales. El cambio climático y sus consecuencias, la escasez de los alimentos y el agua, y sus consecuencias, son visibles para más y más gente, mucha de la cual comienza a llamar a un viraje en los valores civilizatorios y a alejarnos del consumismo.

De hecho, las consecuencias políticas son muy preocupantes para algunos de los más grandes productores capitalistas, que se percatan de que ya no cuentan con una posición política sostenible y, por tanto, enfrentan la inevitable incapacidad de controlar recursos y riqueza. La demanda actual en pos de austeridad es una suerte de dique de último recurso para detener la marea de la crisis estructural del sistema-mundo.

La austeridad que se está poniendo en práctica es una austeridad impuesta a los segmentos económicamente más débiles de las poblaciones mundiales. Los gobiernos buscan salvarse a sí mismos de la perspectiva de la bancarrota y buscan escudar a las mega-corporaciones (especialmente a los mega-bancos, pero no sólo a ellos) de que paguen el precio de sus egregias locuras y sus heridas infligidas por ellos mismos (con el desplome de sus ganancias). El modo en que intentan lograrlo es esencialmente recortando las redes de seguridad (si no es que eliminarlas del todo) que se erigieron históricamente para salvar a los individuos de las consecuencias del desempleo y las enfermedades graves, del embargo de las viviendas y de todos los otros problemas concretos que las personas y sus familias enfrentan comúnmente.

Aquellos que buscan sacar ventaja en el corto plazo continúan jugando en el mercado de la bolsa en transacciones constantes y rápidas. Pero en el mediano plazo éste es un juego dependiente de la capacidad para hallar compradores para los productos en venta. Y la efectiva demanda está desapareciendo constantemente, debido a estos recortes en las redes de seguridad y debido al miedo masivo de que todavía haya más recortes por venir.

Los proponentes de la austeridad regularmente nos aseguran que estamos a punto de darle vuelta a la esquina, o que lo haremos pronto, y de que volverá una prosperidad general revivida. Sin embargo, de hecho no estamos doblando esta esquina mítica y las promesas de un resurgimiento se vuelven más y más modestas y se calcula que tardarán más de lo previsto.

Hay también otros que piensan que una solución socialdemócrata está al alcance. En lugar de austeridad debemos aumentar los gastos del gobierno y fijarle impuestos a los segmentos más acaudalados de la población. Aun si esto fuera políticamente realizable, ¿funcionaría? Los proponentes de la austeridad tienen un argumento plausible. No hay recursos suficientes a escala mundial para responder al nivel de consumo que todo mundo desea conforme más y más individuos exigen políticamente estar dentro de los consumidores más grandes.

Aquí es donde entran las excepciones a las que me refiero. En este momento hay lugares que están expandiendo la cantidad de grandes consumidores, no sólo cambiando la localización geográfica de estos grandes consumidores. Los países que tienen excepciones están, por tanto, aumentando los dilemas económicos en lugar de resolverlos.

Sólo hay dos formas de salir del dilema real implicado en esta crisis estructural. Una es establecer un sistema-mundo autoritario no capitalista que utilice la fuerza y el engaño en vez del mercado, para permitir y aumentar la distribución mundial no igualitaria del consumo básico. La otra es cambiar nuestros valores civilizatorios.

Para poder concretar un sistema histórico relativamente igualitario y relativamente democrático en donde vivir no necesitamos crecimiento, sino lo que se conoce en América Latina como buen bivir. Esto significa involucrarnos en una discusión racional continua acerca de cómo es que el mundo entero podría asignar los recursos del mundo de tal modo que no sólo todos podamos tener lo que realmente necesitamos para sobrevivir, sino que podamos también conservar la posibilidad de que las generaciones futuras logren esto mismo.

Para algunos segmentos de la población mundial esto significa que sus hijos consumirán menos; para otros, que consumirán más. Pero en un sistema así todos contaremos con una red de seguridad de una vida con garantías de la solidaridad social que un sistema así hace posible.

Los siguientes 20 a 40 años habrá una enorme batalla política no en torno a la sobrevivencia del capitalismo (el cual ha agotado sus posibilidad como sistema), sino acerca de qué sistema deberemos elegir colectivamente para reemplazarlo –un modelo autoritario que imponga una polarización continua (y expandida) o uno relativamente democrático y relativamente igualitario.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/12/22/index.php?section=opinion&article=023a1mun

Traducción: Ramón Vera Herrera

© Immanuel Wallerstein



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter

sábado, 22 de diciembre de 2012

La sacrosanta libertad de prensa.


UNASUR


Rebelion. UNASUR: Garantía de equilibrio mundial

Entrevista a Alí Rodríguez Araque, Secretario General de la Unión Suramericana de Naciones
UNASUR: Garantía de equilibrio mundial

Alainet

Entrevista realizada días antes a la VI Cumbre de Unasur celebrada en Lima, Perú, el 30 de noviembre de 2012


La Unión Suramericana de Naciones (UNASUR) nace en mayo de 2008, al calor de la oleada de cambios que se registran en la región ante la pérdida de hegemonía de la retórica neoliberal y el entendimiento de que rescatar la perspectiva integracionista es una condición ineludible para gravitar realmente en un mundo globalizado, con posiciones, metas y sentidos comunes.

Hoy, la Secretaría General de este organismo está a cargo de Alí Rodríguez Araque, abogado y diplomático venezolano, quien entre otras dignidades ha ocupado los cargos de ministro de Economía y Finanzas, Relaciones Exteriores, y Energías y Minas, secretario general de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), y presidente de Petróleos de Venezuela.

Para tomarle el pulso a este proceso de UNASUR, días antes a su VI Cumbre que tuvo lugar en Lima, Perú, el 30 de noviembre de 2012, presentamos al Secretario General de este organismo una pauta de interrogantes, cuyas respuestas siguen a continuación.

- Osvaldo León (OL) - Mirando la crisis en la Zona Euro, ¿cuáles son las lecciones principales que podemos sacar de cara a los procesos de integración de nuestra región?


Recordemos que la “Zona Euro” es una expresión de la Unión Europea y que ésta tiene su origen en el Tratado del Acero y el Carbón (dos recursos naturales) suscrito entre Alemania y Francia.

Luego de un proceso suficientemente conocido, se llega a tal grado de integración que se establecen distintas instituciones que adquieren rango supranacional. Pero el hecho más relevante es el poder abrumador que alcanzó –y mantiene- el capital financiero que, literalmente, se convierte en el factor organizador de toda la economía de esa región. Ya sabemos cómo ese poderoso sector se inclinó cada vez más por la actividad especulativa, más que por la actividad de intermediación que debería ser su razón de ser. Obviamente, este fenómeno tiene que ver con los trastornos que viene confrontando el sector real de la economía en el actual sistema económico mundial, particularmente en los países más desarrollados.

En nuestro caso, cuando hablamos de procesos de integración, tenemos un largo camino lleno de posibilidades como pocas regiones en el mundo. La primera es el impresionante acervo de recursos naturales que comprenden desde todas las fuentes primarias de energía que abundan en la región, pasando por prácticamente todos los minerales en gran parte indispensables en las industrias modernas, agua dulce en abundancia, bosques con la Amazonía como el pulmón vegetal más grande del mundo, hasta la abundancia de tierras para producir alimentos suficientes, ya no solo para alimentar los más de trescientos millones de seres que habitan esta región, sino muchos millones más en el mundo.

Si en Europa todo comenzó con dos recursos naturales, aquí contamos con eso y mucho, mucho más. De manera que la posibilidad cierta de coincidir en políticas comunes que aborden cómo obtener el mejor provecho con el menor impacto ambiental posible, ya no solo en la actividad extractiva, sino en la de transformación y transporte, representa de entrada, un poderoso factor para estimular la intermediación dirigida a la reproducción de los recursos invertidos en la economía real y no deslizarnos hacia la especulación que explota la codicia de multiplicar riqueza sin esfuerzo productivo. La lección más dramática se expone todos los días en las pantallas de televisión: los grandes especuladores, causantes de la actual crisis, reciben miles de millones de dólares o de euros para evitar su colapso y, con ellos, de todo el sistema. Pero ¿quiénes pagan la cuenta? Pregúntele a un griego o a un español. Pagan los trabajadores y un denso sector de la clase media que se han visto en condición de pobreza de la noche a la mañana.

- Monica Bruckmann (MB) - En la última década China se ha convertido en el primer aliado comercial de casi todos los países de la región. Sin embargo, los datos muestran que la composición de exportaciones de América Latina hacia China se ha intensificado en materias primas sin valor agregado ¿Cuáles son los desafíos que se presentan para América del Sur en relación a China?

Que en el intercambio con China predominen las exportaciones de materias primas de América Latina, es parte de una de las muchas paradojas en que nos movemos: si analizamos el intercambio intrarregional, veremos que los productos manufacturados predominan sobre las materias primas. Pero, en el comercio extra-regional, ocurre lo contrario. Y no solo con China. La conclusión es muy sencilla: requerimos de una estrategia y un plan que tienen como corazón que lleve oxígeno a todas nuestras actividades económicas, multiplicándolas. Ese corazón está representado por lo ya expresado, una política común sobre nuestras gigantescas reservas de recursos naturales y su transformación con las implicaciones que esto tiene en tecnología, finanzas, empleo de calidad y estable, etc.

Para mejor ilustración, miremos el ejemplo histórico de la OPEP, basado en el ejercicio de la propiedad soberana sobre un recurso natural, el petróleo.

- OL - ¿Se contempla una negociación como bloque frente a ese país?


El planteamiento que se discute en la UNASUR, es algo de lógica elemental: mejor negociar unidos que separados. Pero no olvidemos que la integración es un proceso y no un acto de magia, aunque no deja de tener un algo de ésta. En ese proceso se resolverá el enorme desbalance entre grandes corporaciones mundiales que tienen una sola estrategia y un mando único en relación con nuestros países que actúan por separado y sin una política común. Resuelto esto, se habrá dado un paso de grandes proporciones al poner en juego una fuerza que aún no ha despertado del todo, la fuerza de la unión y de los enormes recursos sobre los cuales ésta puede materializarse.

- MB - Las mayores reservas de recursos naturales estratégicos se encuentran en el sur del Planeta. Al mismo tiempo, casi todas las guerras, desde la segunda mitad del siglo pasado, tuvieron y tienen como escenario este hemisferio. ¿Cómo pensar y actuar en la dirección de una cooperación Sur-Sur que se afirme en la paz y la gestión soberana de sus recursos naturales?

Nuestra América tiene la fortuna de ser un territorio de paz. A ello se agrega el hecho extraordinario de ser una de las regiones bastante pobladas que se han declarado como zona sin armas nucleares. Estos son bienes intangibles, pero tan preciosos que debemos cuidar todos los días. Tal es una de las misiones más trascendentes de la UNASUR.

Al contar con una masa inmensa de recursos naturales que pueden aprovecharse para superar la pobreza y avanzar hacia niveles cada vez mayores de estabilidad social y política, desde luego que esta región se convertirá en un factor muy importante en el largamente anhelado proceso de cooperación Sur-Sur y, más aún, en un factor activo y creciente para garantizar el equilibrio mundial y actuar siempre en pro de la paz tan necesaria, hoy desgarrada en tantas regiones del mundo.

- OL - ¿En qué punto se encuentran iniciativas como la Nueva Arquitectura Financiera, el Banco del Sur, entre otras?


Ambos proyectos marchan con cierta lentitud. En mi opinión, en la medida en que el Banco del Sur, como parte de la Nueva Arquitectura Financiera, eche raíces en una estrategia como la que estoy sugiriendo, no tengo duda alguna de que crecerán como árboles robustos para brindar sus frutos benéficos a nuestros pueblos.

- OL - ¿Cómo valora el camino recorrido por los Consejos que se han conformado en UNASUR?


Creo que los ocho Consejos existentes vienen adelantando un trabajo muy positivo. El simple hecho de que se hayan conformado y actúen ya como instituciones de la UNASUR, es un éxito notable. Por supuesto que, en la medida en que se articulen más entre ellos y madure aún más este proceso que es bastante joven, las labores y resultados de los Consejos actuales, y los que puedan crearse, irán multiplicando sus buenos resultados.

- MB - Los tratados bilaterales de inversión entre los Estados de la región y las empresas transnacionales concedieron, de manera unilateral, el derecho a éstas últimas de demandar al Estado de los países signatarios en tribunales internacionales de arbitraje, renunciando al fuero nacional para dirimir las diferencias. ¿Qué impacto tiene esta situación en los derechos soberanos de los Estados y gobiernos de la región en relación a sus recursos naturales?

Creo que este fenómeno ocurrió en las muy particulares condiciones creadas en el mundo y que Fukuyama consideró “El Fin de la Historia”, afirmación que luego corrigió a la luz de los hechos.

Yo podría hacer una larga relación de nuestra experiencia en Venezuela pues no osaría opinar sobre la experiencia de otros países. Por ejemplo, durante el breve reinado de la llamada “Apertura Petrolera”, se impusieron en el extinto Congreso de la República, modelos contractuales que eliminaban las regalías en el caso de los petróleos de la más grande reserva del mundo, la Faja del Orinoco. En el caso de los crudos livianos, las regalías se amarraban a la tasa interna de retorno. El Presidente Chávez fue elevando progresivamente las regalías hasta un 30%, echando por tierra la afirmación de que con el 16,66% que establecía la Ley de Hidrocarburos vigente para los días de la apertura, ninguna empresa invertiría en Venezuela. Hoy el número de empresas que participa en las actividades petroleras de Venezuela, va creciendo en flecha, incluyendo muchas empresas de nuestra región.

Esa política implicó también la reducción de impuestos y la abdicación de la soberanía de nuestros tribunales para dirimir dudas y controversias de conformidad con las leyes venezolanas cuando se tratara de contratos de interés nacional.

Los tratados de protección de inversiones introducen, sin excepción, cláusulas de esa misma naturaleza. Pero ¿cuál de nuestros países tiene el monto de inversiones y en sectores estratégicos de las grandes potencias?

Tomen en cuenta que la mayor cuantía de inversiones extranjeras, se concentra fundamentalmente en la explotación de recursos naturales, muchos de ellos considerados estratégicos.

Si se examinan los reclamos arbitrales internacionales que abundan, se encontrará una realidad: la casi totalidad de las acciones emprendidas, han sido por grandes consorcios internacionales contra Estados o empresas nacionales. Algo más que una simple casualidad.

Seguramente esto será un tema de discusión entre los representantes de los países miembros de la UNASUR.

- OL - Tanto las asimetrías entre países como la enorme desigualdad socio- económica, que se traduce en poder político, han sido señaladas entre los factores adversos a las dinámicas integracionistas, ¿qué lineamientos hay en UNASUR para, en sentido contrario, construir relaciones más igualitarias y solidarias?

El Tratado Constitutivo de la UNASUR, tiene entre sus principios “eliminar la desigualdad socio-económica, lograr la inclusión social y la participación ciudadana, fortalecer la democracia y reducir las asimetrías en el marco del fortalecimiento de la soberanía e independencia de los Estados”. Y esto es perfectamente posible. En muchos casos, el defecto se puede convertir en virtud. Algunas asimetrías pueden dar lugar a políticas de complementación, uno de los principios cardinales de cualquier proyecto integrador de carácter humanista, junto a la cooperación, la solidaridad y el estricto respeto a la soberanía de cada país.

El comercio compensado es un mecanismo donde cada quien aporta lo que tiene y recibe lo que no tiene, compensando las cuentas que pueden equilibrarse o reducirse considerablemente. Quiero decir que ya hay muy buenos ejemplos que revelan esta posibilidad como ha ocurrido, para citar un solo caso, entre Argentina y Venezuela.

- OL - El expresidente brasileño Luis Inacio Lula da Silva plantea que necesitamos “una doctrina sobre la integración”. Si está de acuerdo, ¿cuáles serían las premisas básicas que Ud. propondría?

Coincido completamente con el Presidente Luis Inacio Lula da Silva. Un proyecto de esta dimensión requiere, obviamente, de una doctrina. Esta comprende una lectura de lo mucho que tanta gente lúcida ha venido elaborando a lo largo de siglos sobre este tema, como la interpretación actual de nuestras realidades y hacia donde apuntar los cambios que esas mismas realidades reclaman. Con la reflexión que han dejado para los pueblos y sus liderazgos las experiencias de las últimas décadas, creo que hay mucha materia para ir elaborando esa doctrina que representa también un proceso.

- OL - Bajo la premisa del divide para vencer, en nuestros países se ha instalado entre unos y otros una desconfianza, cuando no rechazo, inducidos por las élites que solo miran al Norte, para lo cual cuentan con un control casi total de los medios de comunicación que de manera articulada sostienen una virtual línea periodística de desintegración. ¿En qué términos se está abordando esta problemática en UNASUR?

Ciertamente, la desconfianza atizada desde fuera y por algunos sectores desde la propia región, ha sido un factor subjetivo que ha contribuido a la separación. Pero la firma de un Tratado como el de la UNASUR y, por supuesto, el Tratado de la CELAC, son demostraciones muy estimulantes de los cambios que van ocurriendo en nuestra región pues los mismos no son otra cosa que una gran demostración de confianza mutua entre los miembros de lo que, en verdad, objetivamente hablando, conforma una gran nación, por su origen histórico común, por su cultura, sus creencias, su lengua, en fin, los distintos rasgos que configuran una nación. La confianza mutua es un componente subjetivo fundamental, una suerte de catalizador de las enormes potencialidades que ya mencionamos.

- MB - Uno de los elementos de mayor complejidad en los procesos de integración regional en desarrollo en América Latina es, tal vez, que la integración de los Estados ocurre en una dinámica compleja de integración de los pueblos y los movimientos sociales con creciente capacidad de articulación continental y presión en relación a sus gobiernos. ¿Cómo avanzar en el proyecto de unidad suramericana teniendo en cuenta estas dos esferas de acción política, a veces integrada, a veces en choque?

El proceso de integración comprende dos grandes vertientes que forman parte de un mismo torrente: el liderazgo y los pueblos. Son absolutamente interdependientes. La una sin la otra no va a ningún lado. Para que el proceso de integración y de unidad resulte exitoso, depende de un liderazgo muy lúcido, capaz de prestar oído a los ecos que vienen de la entraña popular y de pueblos con un creciente nivel de conciencia y de sentido de pertenencia. De allí la importancia enorme que representa el objetivo de ciudadanía e identidad que aparece en el Tratado Constitutivo de la UNASUR. Cuando cualquier ciudadano, no importa el lugar que haya nacido dentro de nuestra región, pueda desplazarse y trabajar en igualdad de condiciones en cualquier rincón de la UNASUR, y cuando ese ciudadano se sienta miembro de esta gran nación, habremos dado un salto “de siete leguas”. Y hacia allá marchamos, con toda seguridad.

Fuente: http://alainet.org/active/60509


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter

viernes, 21 de diciembre de 2012

Slavo Zizek


USA: gobierno invisible.


Rebelion. La comunidad de la inteligencia de EE.UU. salió de las sombras
Portada :: EE.UU.
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-12-2012

El gobierno visible
La comunidad de la inteligencia de EE.UU. salió de las sombras

Tom Dispatch

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


¿Hubo algo mejor que cuando formabais parte del juego del espionaje estadounidense? Los gobiernos caían en Guatemala e Irán gracias a vosotros. ¡Y qué éxito tuvisteis en la distante Indonesia, en Laos y Vietnam! E incluso esa invasión fracasada de Cuba no fue algo desdeñable. En esos días, por desgracia, vosotros –en particular los que estabais en la CIA– no recibisteis el crédito que merecíais.

Tuvisteis que celebrar vuestros éxitos en privado. A veces, como en Bahía de Cochinos, los fracasos os perseguían (así como, en el caso de Irán, lo hicieron vuestros “éxitos”, aunque tantos años después), pero no podíais hablar orgullosamente en público de lo que vosotros, en vuestro mundo secreto, habíais hecho, o ver “instant movies” o telefilms sobre vuestros triunfos. No podíais lanzar una guerra aérea “encubierta” de la que se informara, en general positivamente, casi cada semana, o gozar del placer de que vuestro director afirmara públicamente que era “la única alternativa”. Es decir que no podíais salir de lo que entonces llamaban “las sombras” y absorber el resplandor de la atención, que os celebrasen como a héroes, o uniros a otros estadounidenses para ver semanalmente en la televisión alguna versión (de fantasía) de vuestros esfuerzos, u obtener crédito por alguna cosa.

Nada semejante era posible, por lo menos hasta que bastante tiempo después dos periodistas, David Wise y Thomas B. Ross, lanzaron una luz resplandeciente sobre esas sombras, os llamaron parte de un “gobierno invisible” y os sacaron del armario de maneras que considerasteis terriblemente incómodas.

Su libro, con el alarmante título de: El gobierno invisible, se publicó en 1964 y era innovador y esclarecedor. Causó alboroto desde el primer párrafo, que para esa época era chocante: “Hay actualmente dos gobiernos en EE.UU. Uno visible. El otro invisible.”

Quiero decir, ¿qué sabían entonces los estadounidenses de un gobierno invisible que ni siquiera estaba controlado por el presidente, que estaba oculto profundamente dentro del gobierno que habían elegido?

Wise y Ross dijeron a continuación: “El primero es el gobierno respecto al que los ciudadanos leen en sus periódicos y los niños estudian en sus libros de educación cívica. El segundo es la maquinaria entrelazada, oculta, que ejecuta las políticas de EE.UU. en la Guerra Fría. El segundo gobierno invisible recoge información, hace espionaje y planifica y ejecuta operaciones secretas en todo el globo”.

El gobierno invisible apareció precisamente cuando comenzaba realmente lo que se llegó a conocer como “los años sesenta”, un momento en el cual sacaron repentinamente a la luz muchos rincones estadounidenses que estaban ocultos en las sombras. Yo tenía 20 años y en algún momento de esa época leí el libro con un sentimiento adecuado de espanto, como había leído esos libros de educación cívica en la escuela secundaria en los cuales los marcianos aterrizaban en la Calle Mayor en alguna ciudad “típica” estadounidense para oír semones sobre nuestro modo de vida y asombrarse de nuestra Constitución, por no hablar de esos fabulosos sistemas de controles y chequeos instituidos por los Padres Fundadores y otras glorias de la democracia.

No fui el único que leyó El gobierno invisible. Fue un éxito de ventas y se dice que el director de la CIA, John McCone leyó el manuscrito que había obtenido secretamente del editor Random House. Exigió tachaduras. Cuando el editor se negó consideró la posibilidad de comprar la primera edición entera. Finalmente, es obvio que trató de organizar algunas críticas negativas.

Las máquinas del tiempo y los mundos en la sombra

En 1964, la “Comunidad de Inteligencia de EE.UU.”, o CI, tenía nueve miembros incluida la CIA, la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA) y la Agencia Nacional de Seguridad (NSA). Tal como la presentaron Wise y Ross, la CI ya era un conjunto laberíntico de grupos secretos con creciente poder. Era capaz de lanzar acciones encubiertas en todo el mundo, con un “amplio espectro de operaciones interiores”, la capacidad de derrocar gobiernos extranjeros, alguna participación en la formación de campañas presidenciales y la capacidad de planificar operaciones sin conocimiento del Congreso o pleno control presidencial. “Ningún extraño”, concluyeron, podía decir si esta actividad era necesaria o incluso legal. Ningún extraño estaba en condiciones de determinar si, con el tiempo, esas actividades podrían convertirse en un peligro interior para una sociedad libre”. Con bastante modestia, llamaron a los estadounidenses a enfrentar el problema y poner bajo control el “poder secreto”. “Si erramos como sociedad, que sea del lado del control”.

Ahora imaginad que la máquina del tiempo de H.G. Wells existiera en el año de publicación. Imaginad que hubiera transportado rápidamente a esos periodistas, entonces de alrededor de 35 años, y al joven Tom Engelhardt, instantáneamente unos 48 años hacia el futuro para ver cómo se había realizado su historia a modo de advertencia sobre una gran nación democrática y republicana que se descarrilaba y perdía el control.

Lo primero que percibirían es que la Comunidad de la Inteligencia de 2012, con 17 organismos oficiales , según el más simple cálculo casi se ha duplicado. El tamaño real y el poder de ese mundo secreto, sin embargo, han crecido asombrosamente de cualquier manera imaginable. Tomemos una agencia, ahora parte de la CI, que no existía en 1964, la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial. Con un presupuesto anual de cerca de 5.000 millones de dólares, construyó recientemente una sede gigante por 1.800 millones de dólares -la tercera estructura más grande del área de Washington, que casi compite en tamaño con el Pentágono– con 16.000 empleados. Literalmente fija su “ojo” sobre el globo de una manera que hace medio siglo estaría limitada a las novelas de ciencia ficción y tiene asignadas tareas como “fuente primordial de inteligencia geoespacial de la nación, o GEOINT”. (No me preguntéis qué significa exactamente, aunque tiene que ver con la representación bastante literal del planeta y de todas sus partes, o tal vez, dicho menos cortésmente, con convertir cada centímetro de la Tierra en un posible campo de tiro).

O consideremos un organismo que existía en aquel entonces: la Agencia Nacional de Seguridad, o NSA (conocida otrora en broma como “no such agency” [no existe una agencia parecida] por su profundo secretismo). Como su primo geoespacial, ha vivido un período de explosivo crecimiento, presupuestario y general, que culminó en la construcción de un centro de datos “fuertemente fortificado” de 2.000 millones de dólares en Bluffdale, Utah. Según el experto de la NSA James Bamford, ese centro “interceptará, descodificará, analizará y almacenará amplios sectores de las comunicaciones del mundo mientras llegan de los satélites y pasan por los cables subterráneos y submarinos de redes internacionales, extranjeras, e interiores”. Agrega que: “Fluyendo a través de sus servidores y routers y almacenados en bases de datos casi ilimitadas se encontrarán todas las formas de comunicación, incluidos los contenidos completos de correos electrónicos privados, llamadas de teléfonos móviles, itinerarios de viajes, compras de libros, y otra ‘basura’ digital”. No hablamos solo de terroristas extranjeros, sino de la captura y eterno almacenamiento de vastas cantidades de material de los ciudadanos estadounidenses, posiblemente incluso vuestro.

O consideremos una creación poco conocida posterior al 11-S, el Centro Nacional de Contraterrorismo (NCTC), que ni siquiera es un organismo separado en la CI, sino parte de la Oficina del director de Inteligencia Nacional. Según el Wall Street Journal, el gobierno de Obama acaba de convertir esa organización en una “traína gubernamental que arrastra millones de registros de ciudadanos de EE.UU., incluso personas no sospechosas de nada”. Ha otorgado al NCTC el derecho, entre otras cosas “a examinar los archivos gubernamentales de los ciudadanos estadounidenses en busca de una posible conducta criminal, incluso si no hay motivos para sospechar de ellos… copiar bases enteras de datos del gobierno, registros de vuelos, listas de empleados de casinos, nombres de estadounidenses que albergan estudiantes extranjeros de intercambio y muchos otros. La agencia tiene nueva autoridad para mantener datos sobre ciudadanos estadounidenses inocentes hasta cinco años y para analizarlos en busca de modelos de conducta sospechosos. Anteriormente, ambas actividades estaban prohibidas”.

O tomemos la Agencia de Inteligencia de la Defensa, que se creó en 1961 y recién inició sus operaciones el año de aparición del libro. Hace casi medio siglo, como Wise y Ross dijeron a sus lectores, tenía 2.500 empleados y un conjunto de tareas asignadas relativamente modesto. Al terminar la Guerra Fría tenía 7.500 empleados. Dos décadas después, otra historia de crecimiento explosivo, la DIA tiene 16.000 empleados.

En la serie del Washington Post de 2010, Top Secret America, los periodistas Dana Priest y William Arkin señalaron un espíritu de expansión ilimitada en la era posterior al 11-S que seguramente hubiera sorprendido a los dos autores que demandaban “controles” del mundo secreto: “En Washington y el área circundante, estaban en construcción o se han construido, desde septiembre de 2001, 33 complejos de edificios. Juntos ocupan el equivalente de casi tres Pentágonos o 22 edificios del Capitolio, unos 1,6 millones de metros cuadrados de espacio”.

Del mismo modo, el presupuesto combinado de la Comunidad de la Inteligencia, que supuestamente aumentó en el más profundo secreto por lo menos a 44.000 millones de dólares en 2005 (hay que tomar ese tipo de cifras con una tonelada de bicarbonato), casi se ha duplicado ahora a 75.000 millones oficialmente.

Agreguemos otra sorpresa futurista para nuestros viajeros del tiempo. Alguien tendría que decirles que, en 1991, la Unión Soviética, esa gran potencia imperial y némesis del gobierno invisible con su vasto ejército, policía secreta, sistema de gulags y monstruoso arsenal nuclear, había desaparecido en su mayor parte de modo no violento de la faz de la Tierra y que ni una sola potencia ha aparecido para desafiar militarmente a EE.UU. Después de todo, ese asombroso presupuesto de inteligencia de EE.UU., la explosión de nuevas construcciones, el fuerte crecimiento en personal y todo el resto han ocurrido en un mundo en el cual EE.UU. se enfrenta a un par de tambaleantes potencias regionales (Irán y Corea del Norte), una insurgencia minoritaria en Afganistán, una creciente potencia económica (China), que todavía tiene lo que se considera una fuerza militar modesta y probablemente a unos cuantos miles de fundamentalistas musulmanes y candidatos a al Qaida repartidos por el planeta.

Habría que decirles que, gracias a un solo y horripilante suceso, una especie de golpe de suerte terrorista al que ahora nos referimos brevemente como “11-S”, y a pesar de la disminución de enemigos globales, una enorme CI se ha expandido ininterrumpidamente en un país poseído por un espasmo de miedo y paranoia.

Preparación de campos de batalla y construcción de embajadas gigantes

Perplejos ante el tamaño del gobierno invisible que antaño diseccionarion, los dos periodistas podrían sorprenderse por lo menos tanto por otro evento: el modo en que en esta época la “inteligencia” se ha militarizado mientras las fuerzas armadas de EE.UU. han pasado a la sombra. Por cierto, ahora es un hecho bien conocido que la CIA, una agencia de espionaje civil hasta hace poco, dirigida por un general de cuatro estrellas returado, se ha "paramilitarizado" y ahora invierte una parte significativa de su energía en la realización de un conjunto “encubierto”, en permanente crecimiento, de guerras de drones en todo el Gran Medio Oriente.

Mientras tanto, desde los primeros años del gobierno de George W. Bush, las fuerzas armadas de EE.UU. se han propuesto reivindicar como suyo parte del campo de acción de la CIA. Poco después de los ataques del 11-S, el secretario de Defensa Donald Rumsfeld comenzó a impulsar al Pentágono hacia actividades de inteligencia al estilo de la CIA –el “espectro completo de operaciones de humint [inteligencia humana”– a fin de “prepararse” para futuros “campos de batalla”. Ese proceso nunca ha terminado. En abril de 2012, por ejemplo, el Pentágono publicó la información de que estaba estableciendo una nueva agencia de espionaje llamada Servicio Clandestino de Defensa (DCS). Su tarea: globalizar la “inteligencia” militar llevándola más allá de las zonas de guerra evidentes. El DCS también estaba a cargo de trabajar más estrechamente con la CIA (mientras supuestamente rivalizaba con ella).

Como informó Greg Miller del Washington Post: “La creación del nuevo servicio también coincide con el nombramiento de una serie de altos funcionarios del Pentágono que tienen amplios antecedentes en inteligencia y firmes opiniones con respecto a dónde han fallado los programas de espionaje militar, vistos frecuentemente como deslucidos por conocedores de la CIA”.

Y entonces, en este mes, el jefe de la Agencia de Inteligencia de la Defensa, originalmente un sitio para análisis y coordinación, anunció en una conferencia que su agencia se iba a expandir considerablemente hacia “humint”, llenando embajadas de todo el mundo con un nuevo cuerpo de agentes clandestinos con “cobertura” diplomática o de otro tipo. Hablaba de utilizar 1.600 “recolectores entrenados por la CIA y trabajarían frecuentemente con el Comando Conjunto de Operaciones Especiales”. Nunca, en otras palabras, un país ha tenido tantos “diplomáticos” que no saben absolutamente nada de diplomacia.

Aunque el Senado se ha negado a financiar la expansión del Servicio Clandestino de Defensa, todo esto representa una significativa reorganización de lo que todavía se llama “inteligencia” pero que en realidad es una forma de hacer una guerra de bajo nivel a escala global y una continua expansión del mundo secreto de EE.UU. en una escala hasta ahora inimaginable, todo en nombre de la “seguridad nacional”. Ahora, por lo menos, es más fácil comprender por qué, desde Londres a Bagdad e Islamabad, EE.UU. ha estado construyendo descomunales embajadas fortificadas como antiguos castillos y del tamaño de palacios imperiales para personal sin nada de “diplomático”. Estos incluirán evidentemente muchos agentes de la CIA, de la DIA, y tal vez del DCS, entre otros, bajo “cobertura” diplomática.

En esta mezcla habría que incluir otro ente que Wise y Ross no concoieron pero –en vista de la publicidad que el Equipo 6 de los SEALs ha recibido gracias al asesinato de bin Laden y otras actividades– que la mayoría de los estadounidenses conocerán de cierto modo. Un papel cada vez mayor en el mundo secreto es jugado ahora por una organización militar que hace tiempo se orientó hacia las sombras, el Comando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC). En 2009, el reportero de New Yorker Seymour Hersh lo calificó de “banda jecutiva de asesinato” (especialmente en Irak) que no “dependía de nadie, excepto en los días de Bush y Cheney… directamente de la oficina de Cheney”.

En los hechos, el JSCO solo llamó la atención pública cuando uno de sus operadores principales en Irak, el general Stanley McChrystal, fue nombrado comandante de guerra de EE.UU. en Afganistán. Desde entonces ha estado a la luz pública mientras actúa en lo que otrora habían sido operaciones paramilitares al estilo de la CIA, aumenta su capacidad de recolección de inteligencia, dirige sus propias guerras de drones y ha establecido una nueva sede en Washington, a 15 convenientes minutos de la Casa Blanca.

Momentos en la pantalla gigante y guerras “encubiertas”

En sus niveles superiores, la dirigencia de la CIA, la DIA y el JSOC se mezclan y coinciden ahora en un conjunto confuso de organismos cada vez más entrelazados y militarizados y que cada vez están más en pie de guerra perpetuo. De esta manera, han convertido las antiguas artes de inteligencia, vigilancia, espionaje y asesinato en un modo de vida financiado masivamente y ahora realizan regularmente guerras a hurtadillas y libremente en todo el globo. En los niveles inferiores, la CIA, la DIA y supuestamente algún día el DCS se entrenan de manera conjunta, trabajan en equipos al unísono, y cooperan y cazan furtivamente en el campo de todos los demás.

Actualmente, sería difícil escribir un solo volumen titulado El gobierno invisible. En vez de eso habría que escribir una serie múltiple de volúmenes. Y al hacerlo –indudablemente habría sorprendido a Wise y Ross– habría sido necesario cambiar el título del proyecto a algo como “El gobierno visible”.

No me malentendáis: los estadounidenses poseen ahora (o para ser más exactos están poseídos por) una vasta burocracia de la “inteligencia” oculta en lo profundo de las sombras, cuyas actividades son una masa de incógnitas conocidas e incógnitas desconocidas para los que miramos desde afuera. Es más que enorme. No hay modo de evaluar su verdadera utilidad, o si incluso es vagamente “inteligente” (aunque se podría argumentar que EE.UU. estaría mejor con uno o dos servicios de inteligencia no paramilitarizados, en lugar de muchos de ellos, esa paranoia evasiva, y basados en gran parte en códigos abiertos). Pero nada de eso importa. Ahora representa un modo de vida irreversible, que cada vez es más visible y celebrado en este país. También forma parte del crecimiento aparentemente interminable del poder imperial de la Casa Blanca y, de maneras que Wise y Ross hubieran considerable inconcebibles en 1964, más allá de todo rendimiento de cuentas o control cuando tiene que ver con el pueblo de EE.UU.

También está listo para recibir el crédito público por sus “éxitos” o incluso una parte significativa en la conformación de cómo se ve en la escena pública. En otro tiempo, un agente de la CIA que moría en alguna operación clandestina pasaba desapercibido y anónimo. En los años setenta ese agente habría merecido una estrella grabada en el muro de la recepción de la sede de la CIA, pero nadie que no estuviera dentro de la Agencia habría conocido su suerte.

Ahora, los que mueren en nuestras operaciones “secretas” o en las que se lanzan contra nuestros agentes “invisibles” pueden convertirse en personajes públicos y “héroes” celebrados. Fue el caso, por ejemplo, de Jennifer Matthews, una agente de la CIA que murió en Afganistán cuando un doble agente de la CIA resultó ser un triple agente y atacante suicida. O recién la semana pasada, cuando un soldado del Equipo 6 de los SEALs murió en una operación en Afganistán para rescatar a un doctor secuestrado. La Armada publicó su foto y su nombre y se le aclamó mucho. Habría sido ciertamente algo notable para Wise y Ross.

Y, de nuevo, indudablemente no estarían menos sorprendidos al descubrir que, desde Jack Ryan y Jason Bourne a Syriana, las películas Misión imposible y Taken [Búsqueda Implacable en Latinoamérica y Venganza en España), la CIA y otros entes secretos (o sus dobles de fantasía) se han convertido en productos básicos en los multicines estadounidenses. La pequeña pantalla, de 24 a Homeland, tampoco ha sido inmune a esta invasión de visibilidad.

O considerad lo siguiente: solo después de un año y medio desde que terminara la supersecreta operación bin Laden del Equipo 6 de los SEALs, ya ha sido convertida en Zero Dark Thirty, un filme altamente elogiado (y controvertido) anticipadamente, candidato a varios premios Óscar y con una heroína modelada según una agente encubierta de la CIA cuya foto ha llegado a la arena pública. Además, se dice que es una cinta cuyos creadores contaron con la ayuda, o por lo menos con el aliento, de la CIA, el Pentágono y la Casa Blanca, exactamente como los SEALs ayudaron este año al éxito taquillero Act of Valor (“un equipo elite de SEALs de la armada, se lanza a una misión clandestina para recuperar a un agente secuestrado de la CIA”) prestando a la cinta verdaderos SEALs como (anónimos) actores y luego realizando un salto en paracaídas de los SEALs sobre una alfombra roja en su estreno en Hollywood.

Es verdad que cuando se publicó El gobierno invisible, las dos primeras películas de James Bond ya eran éxitos de público y el show Misión Imposible en la televisión seguiría dos años después, pero la forma en la cual el mundo invisible ha emergido de las sombras para convertirse en una instalación fija de la cultura pop sigue siendo sorprendente. Y no hay que pensar que se trata solo de una rareza cultural. Después de todo, en los años sesenta, los periodistas emprendedores tenían que abrir por la fuerza esas agencias invisibles para descubrir algo sobre lo que estaban haciendo. En esos años, por ejemplo, la CIA lanzó una importante y secreta guerra aérea y terrestre en Laos que intentó desesperadamente no reconocer jamás a pesar de su formidable tamaño y alcance.

Actualmente, por otra parte, la Agencia realiza lo que denominan “encubiertas” guerras de drones en Pakistán, Yemen y Somalia y se informa rápidamente de la mayoría de los ataques en la prensa y sobre las cuales el gobierno claramente filtró la información que deseaba en el New York Times sobre el papel del presidente en la selección de quiénes debían morir.

En el pasado, los presidentes de EE.UU. utilizaban la “negación creíble” cuando se trataba de complots de asesinato como los del líder congolés Patrice Lumumba, Fidel Castro de Cuba y Ngo Dinh Diem de Vietnam. Ahora, el asesinato se considera una parte semi-pública de la tarea presidencial, codificada, burocratizada, y regulada (aunque solo dentro de la Casa Blanca) y notablemente pública. Todo esto se ha convertido en parte del mundo visible (o por lo menos en una gigantesca operación publicitaria). Actualmente no necesitamos a un Wise o un Ross para que nos lo digan. Desde las guerras centroamericanas de la Contra del presidente Ronald Reagan dirigidas por la CIA de los años ochenta, la definición de “encubierta” ha cambiado. Ya no significa oculta de la vista, sino que no tiene que rendir cuentas a nadie.

Ahora es un modo cortés de decir al pueblo estadounidense: no es cosa vuestra. Sí, podéis estar informados; tenéis derecho a elogiarla; pero no tenéis nada que ver con el asunto, no podéis decidir al respecto.

En los 48 años desde la publicación de su innovador libro, el gobierno invisible de Wise y Ross ha triunfado sobre el visible. Se ha convertido en la opción necesaria en este país. En cierto modo, también se está convirtiendo en la parte más visible e importante de ese gobierno: un vasto edificio de vigilancia, almacenamiento, espionaje y asesinato que nos otorga lo que ahora llamamos “seguridad”, nos convierte en el terror del mundo, nunca deja de crecer y cada vez tiene más libertad para recolectar información sobre tu persona para utilizarla como le convenga.

Con el paso de 48 años, está mucho más claro que, por impresionantes que hayan sido Wise y Ross, su cruzada fue quijotesca. ¿Controlar el “poder secreto”? ¿Responsabilizarlo? Soñad, pero sed cuidadosos, uno de estos días hasta vuestros sueños podrán ser registrados.

Tom Engelhardt, es cofundador del American Empire Project y autor de “The End of Victory Culture”, una historia sobre la Guerra Fría y otros aspectos, así como de la una novela: “The Last Days of Publishing”. Su último libro publicado es: “The American Way of War: How Bush’s Wars Became Obama’s” (Haymarket Books).

Copyright 2012 Tom Engelhardt

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/175629/tomgram%3A_engelhardt%2C_supersizing_secrecy/#more

rCR



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter

jueves, 20 de diciembre de 2012

miércoles, 19 de diciembre de 2012

La deuda de los bancos.


Rebelion. 2007-2012: 6 años en que los bancos se tambalearon
Portada :: Economía
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-12-2012

“Bancos contra Pueblos: los entresijos de una partida amañada” (1a parte)
2007-2012: 6 años en que los bancos se tambalearon

CADTM


Desde 2007-2008, los grandes bancos centrales (BCE, Banco de Inglaterra, Fed en los Estados Unidos, Banco de Suiza) dan prioridad absoluta a intentar evitar el hundimiento del sistema bancario privado. Contrariamente al discurso dominante, el riesgo principal que amenaza a los bancos no es la suspensión de pagos de la deuda soberana [3] por parte de los Estados. Ninguna de las quiebras bancarias desde 2007 ha sido provocada por tal falta de pago. Ninguno de los rescates bancarios organizados por los Estados fue necesario debido a una suspensión de pago de parte de un Estado sobreendeudado. Lo que amenaza a los bancos desde 2007 es la cantidad de deudas privadas que los bancos han acumulado progresivamente a partir de las grandes desregulaciones que comenzaron a finales de los años 70 y que concluyeron en el transcurso de los años 90. Los balances de los bancos privados están cargados de activos [4] dudosos: estos comprenden desde activos tóxicos que son verdaderas bombas de relojería, a activos no líquidos (es decir que no pueden ser vendidos o traspasados en los mercados financieros), pasando por los activos cuyo valor está completamente sobrevalorado en los balances bancarios. Las ventas y las depreciaciones de activos que los bancos han registrado hasta el momento en sus cuentas para reducir el peso de estos activos tóxicos no bastan. Un número significativo de ellos dependen de la financiación a corto plazo (proporcionada o garantizada por los poderes públicos con el dinero de los contribuyentes) para mantenerse a flote [5] y para hacer frente a las deudas en sí mismas a corto plazo. Esto ha puesto al banco franco-belga Dexia, en realidad un hedge fund de grandes dimensiones, tres veces al borde de la quiebra en 4 años: octubre 2008, octubre 2011 [6] y octubre 2012 [7] . En el transcurso del episodio más reciente, a inicios de noviembre del 2012, los Estados francés y belga han aportado una ayuda de 5.500 millones de euros (de los cuales 53 % a cargo de Bélgica) para recapitalizar Dexia SA, institución financiera moribunda, cuyos fondos propios se han desvanecido. Según el diario belga Le Soir: « Los recursos propios de matriz de Dexia han pasado de 19.200 millones a 2.700 millones de euros entre finales de 2010 y finales de 2011. Y a nivel del grupo, los fondos propios totales se han vuelto negativos (-2.300 millones de euros a 30 de junio de 2012) » [8] . A finales del 2011 sus deudas exigibles de forma inmediata se elevaban a 413.000 millones de euros, y los importes debidos por contratos de derivados a 461.000 millones de euros. La suma de estos dos importes representaba ¡más de 2,5 veces el PIB de Bélgica! A pesar de ello, los dirigentes de Dexia, el viceprimer ministro belga Didier Reynders y los medios de comunicación dominantes pretendían aún hacernos creer que el problema de Dexia SA había sido provocado en gran medida por la crisis de deuda soberana en el sur de la zona euro. La realidad era que la posición acreedora de Dexia SA con Grecia no superaba los 2.000 millones de euros en octubre de 2011, es decir unas 200 veces menos que las deudas a pagar de forma inmediata en ese momento. En octubre de 2012, la acción Dexia valía unos 0,18 euros, unas 100 veces menos que en septiembre del 2008. A pesar de ello, los Estados francés y belga han decidido una vez más resucitar esta sociedad quebrada haciendo aumentar de golpe la deuda pública de su país. En España, l a casi quiebra de Bankia también ha sido causada por prácticas financieras dudosas, y no por riesgo de impago por parte de un Estado. Desde el 2008 el mismo escenario se ha repetido una treintena de veces en Europa y Estados Unidos: cada vez más  los poderes públicos se han puesto (y continúan haciéndolo) al servicio de los bancos privados financiando sus rescates con fondos públicos.  

Vuelta al inicio de la crisis en 2007

La suma gigantesca de deudas privadas comenzó a derrumbarse con el estallido de la burbuja especulativa en el sector inmobiliario de Estados Unidos (seguido de situaciones parecidas en Irlanda, el Reino Unido, España,…). La burbuja inmobiliaria estalló en los Estados Unidos cuando los precios de las viviendas construidas en cantidades exageradas empezaron a caer al no encontrarse compradores para estas viviendas.

Las explicaciones simplistas o directamente falsas de la crisis que estalló en los Estados Unidos en 2007, con un enorme efecto de contagio hacia Europa occidental principalmente, han prevalecido en las interpretaciones dadas por los medios de comunicación dominantes. Regularmente en 2007 y durante buena parte de 2008, se explicó a la opinión pública que la crisis se inició en los Estados Unidos porque los pobres se habían endeudado demasiado para adquirir casas que después no podrían pagar. El comportamiento irracional de los pobres fue señalado con el dedo como el origen de la crisis. A partir de fines de septiembre del 2008, después de la quiebra de Lehman Brothers, el discurso dominante cambió y comenzó a señalar a las ovejas negras que, en el seno del mundo de las finanzas, habían pervertido el funcionamiento virtuoso del capitalismo. Pero, ni mucho menos las mentiras o las manipulaciones dejaron de circular. Se pasó de los pobres, responsables de la crisis, a las manzanas podridas presentes en la clase capitalista: Bernard Madoff, que había montado una estafa de 50.000 millones de dólares o Richard Fuld , e l jefe de Lehman Brother.

 

Los inicios de la crisis se remontan al 2006, en el que el precio de las viviendas se derrumbó en los Estados Unidos debido al exceso en la construcción, que fue provocado a su vez por la burbuja especulativa que al inflar el precio de los inmuebles había conducido al sector inmobiliario a aumentar exageradamente su actividad en comparación con la demanda solvente. Fue esta caída del precio de los bienes inmuebles la que condujo al aumento del número de familias incapaces de pagar sus mensualidades de créditos hipotecarios subprimes. De hecho en los Estados Unidos las familias tienen la posibilidad y la costumbre de, cuando los precios de los bienes inmuebles están a la alza, refinanciar su préstamo hipotecario al cabo de 2 o 3 años a fin de obtener condiciones más favorables (esto sucedió aun cuando en el sector de los préstamos subprimes la tasa de los 2 o 3 primeros años era baja y fija, alrededor del 3%, antes de subir vertiginosamente y de volverse variable al 3° o 4° año). Visto que los precios de los bienes inmuebles comenzaron a bajar desde 2006, las familias que habían recurrido a los préstamos subprimes ya no estuvieron en medida de refinanciar favorablemente su crédito hipotecario, los impagos comenzaron a multiplicarse desde inicios de 2007, lo que provocó la quiebra de 84 sociedades de crédito hipotecario en los Estados Unidos entre enero y agosto de 2007.

Como ocurre a menudo, la crisis se explicó de manera simplista con el estallido de una burbuja especulativa, pero la causa real hay que buscarla a la vez en el sector de la producción y en la especulación. Por supuesto, el hecho de que una burbuja especulativa haya sido creada y terminara por estallar no hace sino que multiplicar los efectos de la crisis que se inició en la producción. Todo el sistema de los préstamos subprimes y los productos estructurados creados desde mediados de los años 90 se vino abajo, lo que tuvo terribles repercusiones sobre la producción en diferentes sectores de la economía real. Acto seguido, las políticas de austeridad amplificaron el fenómeno desembocando en el periodo recesivo-depresivo prolongado en el cual la economía de los países más industrializados se encuentra estancada.

El impacto de la crisis inmobiliaria en los Estados Unidos y de la crisis bancaria que la remplazó tuvo un enorme efecto de contagio internacional ya que numerosos bancos europeos habían invertido masivamente en los productos estructurados y derivados estadounidenses. Desde los años 90, el crecimiento en los Estados Unidos y en varias economías europeas estuvo sostenido por una hipertrofia del sector financiero privado y por un aumento incomparable de las deudas privadas: deudas de las familias [9] , deudas de las empresas financieras y no financieras. En cambio, las deudas públicas tuvieron tendencia a bajar entre la segunda mitad de los años 1990 y los años 2007-2008.

Hipertrofia pues del sector financiero privado. El volumen de los activos de los bancos privados europeos en relación al producto interior bruto se infló de manera extraordinaria a partir de los años 90 para alcanzar en 2011 [10] 3,5 veces el PIB de los 27 países miembros de la Unión Europea. En Irlanda, en 2011, los activos de los bancos representaban 8 veces el producto interior bruto del país.

Las deudas de los bancos privados [11] de la zona euro representan igualmente 3,5 veces el PIB de la zona. Las deudas del sector financiero británico alcanzan cifras récord en proporción al PIB: 11 veces superiores, mientras que la deuda pública representa alrededor del 80% del PIB.

La deuda bruta de los Estados de la zona euro representaba 86% del PIB de los 17 países miembros en 2011 [12] . La deuda pública griega representaba 162% del PIB griego en 2011 mientras que las deudas de su sector financiero representan 311% del PIB, es decir el doble. La deuda pública española alcanzaba 62% del PIB en 2011 mientras que las deudas del sector financiero alcanzaban 203%, es decir el triple de la deuda pública.

Un poco de historia: el establecimiento de una regulación financiera estricta como consecuencia de la crisis de los años 1930

El crack de Wall Street en octubre de 1929, la enorme crisis bancaria de 1933 y el periodo prolongado de crisis económica en los Estados Unidos y en Europa de los años 1930 condujeron al presidente Franklin Roosevelt, y más tarde a Europa, a regular fuertemente el sector financiero a fin de evitar la repetición de graves crisis bursátiles y bancarias. Consecuencia: en el transcurso de los treinta años que siguieron la segunda guerra mundial el número de crisis bancarias ha sido mínima. Es lo que muestran dos economistas neoliberales norteamericanos, Carmen M. Reinhart y Kenneth S. Rogoff , en un libro publicado en 2009 y titulado Esta vez es distinto: Ocho siglos de necedad financiera. Kenneth Rogoff fue economista jefe del FMI y Carmen Reinhart, profesora de universidad, es consejera del FMI y del Banco Mundial . Según estos dos economistas, que son de todo salvo favorables a una puesta en tela de juicio del capitalismo, la cantidad muy reducida de crisis bancarias se explica principalmente « por la represión de los mercados financieros internos (en diversos grados), y luego por un recurso masivo a los controles de capitales durante muchos años después de la segunda guerra mundial » [13] .

Una de las medidas duras adoptadas por Roosevelt y los gobiernos de Europa (en particular bajo la presión de las movilizaciones populares en Europa después de la Liberación) consistió en limitar y regular estrictamente el uso que los bancos podían hacer del dinero del público. Este principio de protección de los depósitos dio lugar a la separación entre bancos de depósitos y bancos de inversión cuya ley americana, llamada Glass Steagall Act, constituyó la forma más conocida, aunque fue igualmente aplicada con ciertas variantes en los países europeos.

Con esta separación, sólo los bancos comerciales podían recibir los depósitos del público , que gozaban de una garantía del Estado. Paralelamente a esto, su campo de actividades fue reducido a los préstamos a particulares y a empresas, excluyendo la emisión de títulos, de acciones y de cualquier otro tipo de instrumento financiero. Los bancos de inversión debían, por su parte, captar sus recursos en los mercados financieros a fin de poder emitir títulos, acciones y cualquier otro instrumento financiero.

La desregulación financiera y el giro neoliberal

El giro neoliberal de finales de los años 70 puso en tela de juicio estas regulaciones. Al cabo de una veintena de años, la desregulación bancaria y financiera había sido consumada en términos generales. Como señalan Kenneth Rogoff y Carmen Reinhart , las crisis bancarias y bursátiles se han multiplicado a partir de los años 80, tomando formas cada vez más agudas.

En el modelo tradicional heredado del periodo prolongado de regulación, los bancos evalúan y corren el riesgo, es decir, ellos analizan las solicitudes de crédito, deciden o no si satisfacerlas, y, una vez los préstamos son concedidos, los mantienen en su balance hasta su vencimiento (se habla aquí del modelo originate and hold, « conceder y mantener »).

Aprovechando el profundo movimiento de desregulación que ellos mismos provocaron, los bancos abandonaron el modelo « conceder y mantener » para aumentar el rendimiento respecto a sus fondos propios. Para ello, los bancos inventaron nuevos procedimientos, en particular la titularización, que consiste en transformar los créditos bancarios en títulos financieros. El objetivo perseguido era simple: quitar de sus cuentas los créditos y riesgos correspondientes. Transformaron estos créditos en títulos bajo la forma de productos financieros estructurados, que vendieron a otros bancos e instituciones financieras privadas. Se habla aquí de un nuevo modelo bancario llamado originate to distribute, « conceder para traspasar », llamado igualmente originate repackage and sell, « conceder, empaquetar y vender ». Para el banco, la ventaja es doble: disminuye su riesgo al sacar del activo de su balance los créditos que ha concedido y dispone además de medios suplementarios para especular.

La desregulación permitió al sector financiero privado y en particular a los bancos abusar de la llamada estrategia del apalancamiento. Xavier Dupret describe claramente el fenómeno: « El mundo bancario se ha endeudado mucho, estos últimos años, por medio de lo que se llama el efecto apalancamiento. El efecto apalancamiento consiste en recurrir al endeudamiento para aumentar la rentabilidad de los recursos propios. Y para que éste funcione, es necesario que la tasa de rentabilidad del proyecto seleccionado sea superior al tipo de interés a abonar por la suma tomada en préstamo. El apalancamiento se ha vuelto cada vez más importante con el tiempo, lo que evidentemente no deja de plantear problemas. Así, en la primavera de 2008, los bancos de inversión de Wall Street tenían un apalancamiento que oscilaba entre 25 y 45 (por un dólar de fondos propios habían tomado prestado entre 25 y 45 dólares). Por ejemplo, Merrill Lynch tenía un apalancamiento de 40 veces sus recursos propios. Esta situación era obviamente explosiva ya que una institución que tiene un ratio de apalancamiento de 40 a 1 ve desaparecer sus fondos propios con una bajada del 2,5% (es decir 1/40) del valor de los activos adquiridos. » [14]  

Gracias a la desregulación los bancos han podido desarrollar actividades que implican volúmenes gigantescos de financiación (y por lo tanto de deudas) sin asumirlos en sus balances contables. El endeudamiento fuera de balance llegó a tal punto que en 2011 el volumen de las actividades en cuestión sobrepasaba 67 billones de dólares (67,000,000,000,000$, lo que equivale aproximadamente a la suma de los PIB de todos los países del planeta): este es el llamado sector bancario en la sombra, el shadow banking [15] . Cuando la actividad fuera de balance desemboca en pérdidas masivas, ello repercute tarde o temprano en la salud de los bancos que la han iniciado. Son los grandes bancos los que dominan de muy lejos esta actividad oculta. La amenaza de la quiebra conduce a los Estados a prestarles auxilio, en particular recapitalizándolos. Mientras que los balances oficiales de los bancos registraron una reducción de volumen desde el inicio de la crisis en 2007-2008, el volumen fuera de balance, el shadow banking, no siguió la misma evolución. Después de haber disminuido entre 2008 y 2010 volvió en 2011-2012 al nivel de 2006-2007, lo que constituye un síntoma claro de la peligrosidad de la situación de las finanzas privadas mundiales. En consecuencia, el alcance de la acción de las instituciones públicas nacionales e internacionales, que están a cargo, usando su vocabulario, de conducir las finanzas a comportamientos más responsables, es muy limitado. Los reguladores no tienen siquiera los medios para conocer las actividades reales de los bancos que se supone deben controlar.

El Consejo de Estabilidad Financiera (FSB), el órgano erigido por el foro del G20 a cargo de la estabilidad financiera mundial, ha revelado las cifras de 2011. « El tamaño del ‘shadow banking’, que escapa a toda regulación, es de 67 billones de dólares según su informe que incluye a 25 países (90% de los activos financieros mundiales). Se trata de 5 a 6 billones más que en 2010. Este sector ‘paralelo’ representa él solo la mitad del tamaño de los activos totales de los bancos. En relación al Producto Interior Bruto del país, la banca oculta prospera   en Hong-Kong (520%), en los Países Bajos (490%), en el Reino Unido (370%), en Singapur (260%) y en Suiza (210%). Pero, en términos absolutos, los Estados Unidos permanecen en primera posición puesto que allí este sector paralelo representa 23 billones de activos en 2011, seguido por la zona euro (22 billones) y el Reino Unido (9 billones). » [16]

Una gran parte de las transacciones financieras escapa totalmente al control oficial. Como se ha dicho anteriormente, el volumen de la actividad bancaria oculta representa ¡ la mitad del volumen de los activos totales de los bancos! También hay que medir el mercado “over the counter” (OTC) – es decir sin control por parte de las autoridades de los mercados – de los productos financieros derivados. El volumen de los productos derivados ha crecido de manera exponencial entre los años 1990 y los años 2007-2008. Si bien ha declinado un poco a inicios de la crisis, el valor hipotético de los contratos de derivados en el mercado OTC alcanzó en 2011 la astronómica suma de 650 billones de dólares (650,000,000,000,000 $), es decir unas 10 veces el PIB mundial. El volumen del 2° semestre de 2007 es superado y el del primer semestre de 2008 está a la vista… Los swaps sobre tipos de interés representan 74% del total mientras que los derivados en el mercado de divisas representan 8%, los Credit default swaps (CDS) 5%, los derivados sobre las acciones 1%, distribuyéndose el resto en una multitud de productos.

Desde 2008, los rescates bancarios no han desembocado en comportamientos más responsables

La crisis financiera de 2007 ha visto a los bancos, a pesar de ser culpables de maniobras reprobables y haber asumido riesgos inimaginables, ser favorecidos de inyecciones masivas de fondos a través de numerosos y costosos planes de rescate. En un estudio muy documentado [17] , dos investigadores se han propuesto verificar « si las operaciones de rescates públicos fueron seguidas de una mayor reducción de riesgos en los nuevos préstamos concedidos por los bancos ayudados en relación a los que no lo han sido ». Para hacer esto, los autores analizaron el balance y los préstamos sindicados (se trata de los créditos concedidos a una empresa por varios bancos) otorgados por 87 grandes bancos comerciales internacionales. Los autores han revelado que « les bancos que recibieron ayuda siguieron firmando préstamos sindicados riesgosos » observando que « los préstamos sindicados de los bancos que recibieron una ayuda para salir a flote luego, eran más arriesgados antes de la crisis, que los de las instituciones que no recibieron ayuda ». Lejos de constituir un remedio y una protección eficaz contra los extravíos de los bancos, los planes de rescate de los Estados han constituido, por contra, un potente incitador para proseguir e incluso intensificar sus prácticas culpables. En efecto, « la perspectiva de un apoyo del Estado puede acarrear una riesgo moral (moral hazard) y conducir a los bancos a tomar mayores riesgos » [18] .

En suma, una grave crisis de deudas privadas provocada por las maniobras irresponsables de los grandes bancos ha empujado enseguida a los dirigentes estadounidenses y europeos a ir en su ayuda usando fondos públicos. La música lancinante de la crisis de las deudas soberanas pudo ser entonces entonada para imponer sacrificios brutales a los pueblos. La desregulación financiera de los años 90 ha sido el humus fértil para esta crisis con consecuencias sociales dramáticas. Mientras no pongan en jaque mate a las finanzas internacionales, los pueblos estarán en sus manos. Este combate debe intensificarse lo antes posible.

Traducido por Inés Hidalgo, Sergi Cutillas y Itziar Giménez. Revisión final por Stéphanie Jacquemont.

 



[1] El autor agradece a Patrick Saurin, Daniel Munevar, Damien Millet y Virginie de Romanet por la ayuda que le han brindado en la elaboración de este artículo.

[2] Eric Toussaint, Universidad de Lieja, es presidente del CADTM Bélgica (Comité por la anulación de la deuda del Tercer Mundo, www.cadtm.org) y miembro del Consejo Científico de ATTAC France. Ha escrito junto con Damien Millet, AAA. Audit Annulation Autre politique, Seuil, Paris, 2012.

[3] La deuda soberana es la deuda de un Estado y de los organismos públicos que dependen de él.

[4] En general, el término « activo » hace referencia a un bien que posee un valor realizable, o que puede generar ingresos. En el caso contrario, se habla de « pasivo » , es decir la p arte del balance compuesto de recursos de los que dispone una empresa (capitales propios aportados por los socios, provisiones por riesgos y cargas, deudas). Véase: http://www.banque-info.com/lexique-bancaire/a/

[5] Numerosos bancos dependen de un financiamiento a corto plazo ya que encuentran enormes dificultades para pedir préstamos en el sector privado a un costo sostenible (es decir el más bajo posible) en particular, bajo la forma de emisión de títulos de deuda. Como lo veremos más adelante, la decisión del BCE de prestar un poco más de 1 billón de euros (1,000,000,000,000 €) a una tasa de interés del 1% por un periodo de 3 años a más de 800 bancos europeos constituyó una tabla de salvación para un gran número de ellos. Luego, gracias a estos préstamos del BCE, los más sólidos de entre ellos, tuvieron nuevamente la posibilidad de emitir títulos de deuda para financiarse. Ello no habría sido el caso si el BCE no hubiera actuado de prestamista en última instancia y esto por 3 años.

[6] Sobre el episodio de octubre de 2011, véase Eric Toussaint, Crash de Dexia, “¿Ya está en camino un efecto dominó en la UE?”, 7 de octubre de 2011, http://cadtm.org/Ya-esta-en-camino-un-efecto-domino

[7] Sobre el episodio de octubre de 2012 que desembocó en un nuevo salvataje bajo la forma de una recapitalización, véase Eric Toussaint, « Fallait-il à nouveau injecter de l’argent dans Dexia ? », Le Soir, 2 de noviembre de 2012, http://cadtm.org/Fallait-il-a-nouveau-injecter-de-l ; véase igualmente: CADTM, « Pour sortir du piège des recapitalisations à répétition, le CADTM demande l’annulation des garanties de l’Etat belge aux créanciers du groupe Dexia », 31 de octubre de 2012, http://cadtm.org/Pour-sortir-du-piege-des ; CADTM, « Pourquoi le CADTM introduit avec ATTAC un recours en annulation de l’arrêté royal octroyant une garantie de 54 milliards d’euros (avec en sus les intérêts et accessoires) à Dexia SA et Dexia Crédit Local SA », 22 de diciembre de 2011, http://cadtm.org/Pourquoi-le-CADTM-introduit-avec

[8] Pierre-Henri Thomas, Bernard Demonty, Le Soir, 31 de octubre de 2012, pág. 19, http://archives.lesoir.be/dexia-sera-recapitalise-pour-le-7-novembre-en_t-20121031-025GAM.html?firstHit=40&by=20&when=-1&sort=datedesc&pos=43&all=1309626&nav=1

[9] Las deudas de las familias incluyen las deudas que los estudiantes americanos han contraído para sufragar sus estudios. Las deudas de los estudiantes en los Estados Unidos alcanzan el importe colosal de 1 billón de dólares (1,000,000,000 $), es decir más que el total de las deudas externas públicas de América Latina (460 mil millones de dólares), del África (263 mil millones) y del Asia del Sur (205 mil millones). Véase para el importe de las deudas de estos « continentes »: Damien Millet, Daniel Munevar, Eric Toussaint, Les Chiffres de la dette 2012, cuadro 7, pág. 9. Se puede descargar de: http://cadtm.org/Les-Chiffres-de-la-dette-2012

[10] Véase Damien Millet, Daniel Munevar, Eric Toussaint, Les Chiffres de la dette 2012, cuadro 30, p. 23. Este cuadro se basa en los datos de la Federación Europea del Sector Bancario, http://www.ebf-fbe.eu/index.php?page=statistics. Véase igualmente Martin Wolf, « Liikanen is at least a step forward for EU banks », Financial Times, 5 de octubre de 2012, pág. 9.

[11] Las deudas de los bancos no deben confundirse con sus activos, forman parte de su « pasivo ». Véase más arriba la nota de pie de página sobre « Activo » y « Pasivo » de los bancos.

[12] Véase Damien Millet, Daniel Munevar, Eric Toussaint, Les Chiffres de la dette 2012, cuadro 24, pág. 18. Este cuadro utiliza la b ase de datos de investigación de Morgan Stanley, así como http://www.ecb.int/stats/money/aggregates/bsheets/html/outstanding_amounts_index.en.html y

http://www.bankofgreece.gr/Pages/en/Statistics/monetary/nxi.aspx

[13] Carmen M. Reinhart, Kenneth S. Rogoff, Esta vez es distinto: ocho siglos de necedad financiera , Fondo de Cultura Económica de España, S. L., 2011

 

[14] Xavier Dupret, « Et si nous laissions les banques faire faillite ? », 22 de agosto de 2012, http://www.gresea.be/spip.php?article1048 [15] Véase Daniel Munevar, “El Sistema Bancario en las Sombras: Cuales son los riesgos?”, 23 de febrero de 2012, http://cadtm.org/El-Sistema-Bancario-en-las-Sombras Vease también: Tracy Alloway, “Traditional lenders shiver as shadow banking grows”, Financial Times, 28 de diciembre de 2011 [16] Véase Richard Hiault, « Le monde bancaire « parallèle » pèse 67.000 milliards de dollars », Les Echos, 18 de noviembre de 2012, http://www.lesechos.fr/entreprises-secteurs/finance-marches/actu/0202393973644-le-monde-bancaire-parallele-pese-67-000-milliards-de-dollars-511912.php

[17] Michel Brei y Blaise Gadanecz, “Have bailouts made banks’loan book safer ?”, Bis Quaterly Review, september 2012, pp. 61-72. Las citaciones de este párrafo provienen de este artículo.

[18] Ibid.

--


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter