viernes, 1 de mayo de 2015

¿Coalición China-Rusia- Irán?


Portada :: Mundo Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-05-2015 ¿Debutó en Moscú una coalición china-rusa-iraní contra la OTAN? Mahdi Darius Nazemroaya Global Research Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens La Conferencia de Moscú sobre la Seguridad Internacional en abril fue utilizada como punto de reunión para advertir a EE.UU. y a la OTAN de que otras potencias mundiales no les permitirán actuar según su antojo. La posición sobre esfuerzos conjuntos entre China, India, Rusia e Irán contra la expansión de la OTAN fue aumentada con planes para negociaciones militares tripartitas entre Pekín, Moscú, y Teherán. Ministros de defensa y funcionarios militares de todo el mundo se reunieron el 16 de abril en el prestigioso Radisson Royal u Hotel Ukraina, una de las mejores piezas de arquitectura soviética en Moscú, conocido como una de las “Siete Hermanas” que fueron construidas durante la época de José Stalin. El evento, de dos días de duración, auspiciado por el Ministerio Ruso de Defensa fue la cuarta Conferencia anual de Moscú sobre Seguridad Internacional (MCIS, por sus siglas en inglés). Asistieron funcionarios civiles y militares de más de setenta países, incluyendo miembros de la OTAN. Quince ministros de defensa participaron en el evento. Sin embargo, aparte de Grecia, ministros de defensa de países de la OTAN no participaron en la conferencia. A diferencia de años anteriores, los organizadores de la MCIS no enviaron una invitación a Ucrania para la conferencia de 2015. Según el ministro adjunto de defensa ruso Anatoly Antonov: “En esta etapa de brutal antagonismo informativo respecto a la crisis en el sudeste de Ucrania, hemos decidido no inflamar la situación en la conferencia y en esta situación tomamos la decisión de no invitar al evento a nuestros colegas ucranianos”. En una nota personal, como un tema de interés, he seguido estos tipos de conferencias durante años porque tienden a producir declaraciones importantes sobre políticas exteriores y de seguridad. Este año esperaba atentamente la inauguración de esta conferencia de seguridad en particular. Aparte de que tenía lugar en circunstancias en las cuales el paisaje geopolítico del globo cambia rápidamente, me interesaba ver lo que produciría la conferencia ya que en 2014 me consultaron a través de la Embajada rusa en Canadá si me interesaba asistir a la IV MCIS. El resto del mundo: Escuchando las preocupaciones de seguridad euroatlánticas La conferencia de Moscú es el equivalente ruso de la Conferencia de Seguridad de Munich realizada en el hotel Bayerischer Hof en Alemania. Existen, sin embargo, diferencias críticas entre los dos eventos. Mientras la Conferencia de Seguridad de Munich es establecida respecto a la seguridad euro-atlántica y considera la seguridad global desde el punto de vista ‘atlanticista’ de la OTAN, la MCIS representa una perspectiva global más amplia y diversa. Considera el resto de las preocupaciones de seguridad mundial no euro-atlánticas, particularmente de Medio Oriente y de Asia-Pacífico. Incluyendo desde Argentina, India, y Vietnam hasta Egipto y Sudáfrica, la conferencia en el Hotel Ukraina atrajo una variedad de grandes y pequeños protagonistas, cuyas voces e intereses de seguridad, de una u otra manera, son por otra parte desestimados e ignorados en Munich por los dirigentes de EE.UU. y de la OTAN. El ministro de defensa ruso, Sergey Shoigu, quien tiene el rango de abanderado que es igual al de un general de cuatro estrellas en la mayoría de los países de la OTAN, abrió la conferencia. También habló, y junto a Shoigu estaba sentado el ministro de exteriores ruso Sergey Lavrov y otros funcionarios de alto rango. Todos ellos se refirieron a la guerra de múltiples espectros de Washington que ha utilizado revoluciones de color, como EuroMaidán en Ucrania y la Revolución Rosa en Georgia, para cambios de régimen. Shoigu citó Venezuela y la Región Administrativa Especial Hong Kong de China como revoluciones de color fracasadas. El ministro de exteriores Lavrov recordó a los asistentes que las posibilidades de un peligroso conflicto mundial aumentaban debido a la falta de preocupación de EE.UU. y la OTAN por la seguridad de otros y una falta de diálogo constructivo. Al presentar su argumento, Lavrov citó al presidente de EE.UU. Franklin Roosevelt al decir: “En esto no puede haber un punto intermedio. Tendremos que tomar la responsabilidad por la colaboración mundial, o tendremos que soportar la responsabilidad por otro conflicto mundial.” “Creo que formularon una de las principales lecciones del conflicto global más devastador en la historia: solo es posible enfrentar los desafíos comunes y preservar la paz mediante esfuerzos colectivos, conjuntos, basados en el respeto por los legítimos intereses de todas las partes”, explicó hablando de lo que los dirigentes mundiales aprendieron de la Segunda Guerra Mundial. Shoigu tuvo más de diez reuniones bilaterales con los diferentes ministros de defensa y dirigentes que llegaron a Moscú para la MCIS. Durante una reunión con el ministro serbio de defensa Bratislav Gasic, Shoigu dijo que Moscú considera que Belgrado es un socio fiable en la cooperación militar. Coalición chino-rusa-iraní: pesadilla de Washington El mito de que Rusia está internacionalmente aislada fue destruido nuevamente durante la conferencia, que también produjo algunos anuncios importantes. El ministro de defensa de Kazajistán, Imangali Tasmagambetov y Shoigu anunciaron que había comenzado la implementación de un sistema conjunto de defensa aérea kazajo-ruso. Eso no es solo indicativo de la integración del espacio aéreo de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, sino forma parte de una tendencia. Presagió otros anuncios contra el escudo de defensa de misiles de la OTAN. Sin embargo, la declaración más vigorosa fue la del ministro iraní de defensa Hussein Dehghan. El brigadier general Dehghan dijo que Irán quiere que China, India, y Rusia estén agrupados en la oposición conjunta contra la expansión hacia el este de la OTAN y la amenaza a su seguridad colectiva planteada por el proyecto de escudo de misiles de la alianza. Durante una reunión con el ministro chino de defensa Chang Wanquan, Shoigu subrayó que los vínculos militares de Moscú con Pekín constituyen su “prioridad más importante”. En otra reunión bilateral los jefes de la defensa de Irán y Rusia confirmaron que su cooperación formará parte de uno de los puntos básicos de un nuevo orden multipolar y que Moscú y Teherán ven con armonía su actitud estratégica hacia EE.UU. Después que Dehghan y la delegación iraní se reunieron con Shoigu y sus homólogos rusos, se anunció que tendrá lugar una cumbre tripartita entre Pekín, Moscú, y Teherán. La idea fue posteriormente endosada por la delegación china. El entorno geopolítico está cambiando y no es favorable a los intereses de EE.UU. No solo se ha formado una Unión Económica Eurasiática de Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, y Rusia en el corazón post-soviético de Eurasia, sino Pekín, Moscú, y Teherán –la Triple Entente Eurasiática– ha pasado por un largo proceso de integración política, estratégica, diplomática y militar. La armonía e integración eurasiática desafía la posición de EE.UU. en su “percha occidental” y cabecera de puente en Europa e incluso orienta a aliados de EE.UU. a actuar de modo más independiente. Es uno de los temas centrales explorados en mi libro The Globalization of NATO [La globalización de la OTAN]. El ex pez gordo de la seguridad estadounidense, Zbigniew Brzezinski, advirtió a las elites de EE.UU. contra la formación de una coalición eurasiática “que eventualmente podría tratar de desafiar la primacía de EE.UU.” Según Brzezinski una alianza eurasiática semejante podría surgir como una “coalición china-rusa-iraní” con Pekín como su punto central. “Para los estrategas chinos, enfrentar la coalición trilateral de EE.UU. y Europa y Japón, el contrabalance geopolítico más efectivo podría ser tratar de formar una triple alianza propia, vinculando China con Irán en la región del Golfo Pérsico/Medio Oriente y con Rusia en el área de la antigua Unión Soviética”, advierte Brzezinski. “Al evaluar las futuras opciones de China, hay que considerar también la posibilidad de que una China económicamente exitosa y políticamente segura de sí misma –pero que se siente excluida del sistema global y decide convertirse en el defensor y líder de los Estados desvalidos del mundo– puede decidirse a plantear un desafío no solo doctrinal articulado sino también un desafío geopolítico poderoso al mundo trilateral dominante”, explica. Más o menos, este es el camino que están siguiendo los chinos. El ministro Wanquan dijo directamente a la MCIS que se necesita un orden mundial justo. La amenaza para EE.UU. es que una coalición chino-rusa-iraní podría, en las propias palabras de Brzezinski, “ser un potente imán para otros Estados disconformes con el status quo”. Contrarrestando el escudo de misiles de EE.UU. y la OTAN en Eurasia Una nueva “Cortina de Hierro” está siendo erigida por Washington alrededor de China, Irán, Rusia y sus aliados mediante la infraestructura de misiles de EE.UU. y la OTAN. La red de misiles es ofensiva y no defensiva en su propósito y motivación. El objetivo del Pentágono es neutralizar cualesquiera reacciones defensivas de Rusia y otras potencias eurasiáticas a un ataque con misiles balísticos estadounidenses, que podría incluir un primer ataque nuclear. Washington no quiere permitir que Rusia u otros tengan una capacidad de segundo ataque o, en otras palabras, tengan la capacidad de responder a un ataque por el Pentágono. En 2011, se informó que el Primer Ministro Adjunto de Rusia, Dmitry Rogozin, quien era en aquel entonces el enviado de Moscú ante la OTAN, visitaría Teherán para hablar sobre el proyecto de escudo de misiles de la OTAN. Se publicaron varios informes, incluso por Teheran Times, señalando que los gobiernos de Rusia, Irán, y China estaban planificando la creación de un escudo de misiles conjunto para contrarrestar a EE.UU. y la OTAN. Rogozin, sin embargo, desmintió los informes. Dijo que la defensa de misiles fue discutida entre el Kremlin y sus aliados militares en la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (CSTO). La idea de cooperación en la defensa entre China, Irán, y Rusia contra el escudo de misiles de la OTAN se mantuvo vigente a partir de 2011. Desde entonces Irán se ha acercado a convertirse en observador en la CSTO, como Afganistán y Serbia. Pekín, Moscú y Teherán también se han acercado debido a temas como Siria, EuroMaidán, y el “Giro hacia Asia” del Pentágono. Los llamados de Dehghan a una posición colectiva de China, India, Irán, y Rusia contra el escudo de misiles y la expansión de la OTAN combinados con los anuncios en la MCIS sobre negociaciones militares tripartitas entre China, Irán, y Rusia, también apuntan en esa dirección. Sistemas de defensa aérea S-300 y S-400 de Rusia están siendo introducidos en Eurasia, desde Armenia y Bielorrusia a Kamchatka como parte de una reacción con tecnología de punta ante la nueva “Cortina de Hierro”. Esos sistemas de defensa aérea hacen que los objetivos de Washington para neutralizar la posibilidad de una reacción o segundo ataque sean mucho más difíciles de realizar. Incluso funcionarios de la OTAN y el Pentágono, que se refieren a los S-300 como sistema SA-20 lo admiten. “Lo hemos estudiado y entrenado para contrarrestarlo durante años. Aunque no le tememos, respetamos los S-300 por lo que son: un sistema de misiles muy móviles, exactos, y letales,” ha escrito el coronel de la Fuerza Aérea de EE.UU. Clint Hinote para el Consejo sobre Relaciones Exteriores en Washington. Aunque se ha especulado que la venta de los sistemas S-300 a Irán marca el comienzo de una gran oferta internacional de ventas de armas en Teherán como resultado de las negociaciones en Lausana y que Moscú está tratando de tener una ventaja competitiva en una reapertura del mercado iraní, en realidad la situación y las motivaciones son muy diferentes. Incluso si Teherán compra diferentes cantidades de equipamiento militar de Rusia y otras fuentes extranjeras, tiene una política de autosuficiencia militar y fabrica primordialmente sus propias armas. Toda una serie de equipos militares –desde tanques, misiles, aviones de combate, detectores de radar, rifles, y drones hasta helicópteros, torpedos, obuses para morteros, buques de guerra, y submarinos– son producidos en el interior de Irán. Los militares iraníes incluso afirman que su sistema de defensa aérea Bavar-373 es más o menos el equivalente del S-300. La entrega del paquete S-300 por Moscú a Teherán tiene que ver con más que solo un negocio sin pretensiones. Se propone consolidar la cooperación militar ruso-iraní y realzar la cooperación eurasiática contra el cerco por el escudo de misiles. Es un paso más cercano a la creación de una red de defensa aérea eurasiática contra la amenaza con misiles planteada por EE.UU. y la OTAN contra naciones que se atreven a no arrodillarse ante Washington.

China.


Rebelion. China, megapotencia financiera
Portada :: Mundo :: China
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-05-2015

China, megapotencia financiera

Le Monde Diplomatique


Contrariamente a lo que muchos piensan, China se halla aún lejos de representar un auténtico rival para Washington. En 2015, Estados Unidos sigue ejerciendo una indiscutible dominación hegemónica sobre el planeta. Tanto en el dominio militar (fundamental) como en varios otros sectores determinantes, en particular el tecnológico (Internet) y el soft power (cultura de masas). Lo cual no significa que China no haya realizado prodigiosos avances en los últimos treinta años. Nunca en la historia, ningún ­país creció tanto en tan poco tiempo.

Sin embargo, el “Imperio del medio” sigue siendo un Estado ‘emergente’, con gigantescas bolsas de pobreza en diversas zonas del interior y con un Producto Interior Bruto por habitante (PIB/per capita, en 2013) de apenas 6.800 dólares, semejante al de, por ejemplo, Namibia, República Dominicana o Perú; muy inferior al de, por ejemplo, España (30.000 dólares), Francia (42.000) o Estados Unidos (53.000). Pero su masa demográfica es tan enorme (casi mil quinientos millones de habitantes) que su peso económico global está alcanzando niveles inauditos. De hecho, desde diciembre de 2014, en términos de poder adquisitivo global de su población, China es ya la primera potencia económica del planeta. Su economía representa el 16,5% de la economía mundial, frente al 16,3% de Estados Unidos que ocupaba ese puesto de “primera potencia económica” desde 1872...

Poco a poco, y a pesar de sus considerables flaquezas, Pekín va configu­rándose efectivamente como la única potencia capaz de establecer, a medio plazo, una verdadera ‘rivalidad estratégica’ con Washington. El presidente Barack Obama no se equivoca cuando identifica a China como el país que podría disputarle a Estados Unidos –en la segunda mitad del siglo XXI–, su hegemonía planetaria.

En esa perspectiva, decidida a rivalizar con Estados Unidos en un sector en el que éstos aparecían como intocables, China acaba de abrir un nuevo frente, esta vez contra el poderío financiero norteamericano. Con la reciente creación del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB, por sus siglas en inglés) –al que España se adhirió el pasado 14 de abril–, Pekín aporta una nueva prueba de sus ambiciones.

Este Banco quiere rivalizar nada menos que con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, o sea las dos principales instituciones financieras planetarias creadas bajo los auspicios de Washington al final de la Segunda Guerra Mundial en el marco de los Acuerdos de Bretton Woods (1) y controladas desde entonces por Estados Unidos y el campo occidental. El AIIB competirá además con el Banco Asiático de Desarrollo (BASD, por sus siglas en inglés), creado en 1966, y muy controlado por Japón. Por eso, ni Tokio, ni Washington se han adherido –por ahora– al AIIB aunque han fracasado rotundamente en su intento por disuadir a sus principales aliados de hacerlo.

El plazo impuesto por Pekín para ser “miembro fundador” del AIIB se terminaba el pasado 31 de marzo. Y a esa fecha ya se habían adherido unos 57 países, entre ellos los BRICS (Brasil, Rusia, la India y Sudáfrica), así como algunos de los principales socios de Estados Unidos como Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Países Bajos, Australia, Corea del Sur, Israel, etc. Lo cual constituye una enorme victoria diplomática de Pekín y un paso más en la vía para imponerse como potencia financiera internacional.

La creación del AIIB es asimismo la consecuencia de las críticas constantes contra el FMI, y que este organismo no ha sabido corregir. En particular en lo que concierne al voto. Como se sabe, para adoptar una decisión importante en el seno del FMI es necesario el 85% de los derechos de voto. Lo cual significa que Estados Unidos (que dispone del 16,74% de los votos) posee en realidad un derecho de veto. La Unión Europea también, si todos sus miembros (que disponen, juntos, de más del 30% de los votos) se unen. Mientras que, por ejemplo, China sólo tiene el 3,81% de los votos, la India el 2,81% y Brasil el 2,50%...

Este sistema tan inequitativo de votación permite que el FMI sea, desde 1945, un ‘agente objetivo’ del capitalismo en su versión ultraliberal, partidario a ultranza de las privatizaciones, de los ‘ajustes estructurales’ (como el que se le impuso a América Latina y África en los años 1980 y 1990, y que se le impone hoy a Grecia), de la desregulación financiera y de la desregulación del trabajo.

Además, bajo el pretexto de “lucha contra la corrupción” y “de promoción de la moralidad financiera”, el Banco Mundial y el FMI (cuyos dos precedentes Directores gerentes fueron Rodrigo Rato y Dominique Strauss-Kahn...) se niegan a favorecer las inversiones para el desarrollo de las infraestructuras de muchos países emergentes.

En el nuevo Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB) ningún Estado, ni siquiera China, tendrá derecho de veto. Por vez primera, en un proyecto financiero de esta envergadura, las grandes potencias occidentales sólo dispondrán de un papel secundario. Mientras que el papel de los actores regionales será ­determinante.

El AIIB surge también, en el marco de una arquitectura financiera mundial alternativa, como una pieza que se añade al Banco de Desarrollo de China (creado por Pekín en 1994) y que le acaba de prestar 3.500 millones de dólares a la empresa estatal brasileña Petrobras, muy afectada por la caída de los precios del petróleo y por un enorme escándalo de corrupción (2). Y al Nuevo Banco de Desarrollo BRICS (New Development Bank BRICS, NDB BRICS) (3), creado el 15 de julio de 2014 con ocasión de la VI cumbre de los BRICS (Brasil, Rusia, la India, China, Sudáfrica) que tuvo lugar en Fortaleza (Brasil). La sede del NDB BRICS está –no podía ser de otra manera– en Shanghái (China) y su capital inicial es de 100.000 millones de dólares. Sus principales objetivos son: favorecer una mayor cooperación financiera y fomentar un mejor desarrollo de los Estados emergentes. O sea, los objetivos del Banco Mundial... Otro de sus propósitos, reivindicado por Pekín, es reducir la dependencia de estos Estados con respecto a los bancos crediticios occidentales y al dólar.

La batalla de la moneda es otro aspecto de la ofensiva china por la hegemonía mundial. De tal modo que, por ejemplo, todos los financiamientos realizados por el Banco AIIB este año, unos 50.000 millones de dólares, lo son en yuans chinos. Las reservas de Pekín en divisas extranjeras ascienden a 3,7 billones de dólares... Pero las fluctuaciones del ‘billete verde’ estadounidense y las flaquezas del euro hacen que China desee disponer de su propia divisa, y quiera imponerla como divisa internacional. Más de un millar de bancos en unos 85 países utilizan ya el yuan en sus transferencias. En África, el yuan es, desde hace tiempo, un instrumento fundamental de la política china de inversiones. Nigeria, Ghana, Zimbabue y Sudáfrica, por ejemplo, son algunos de los países que han adoptado el “billete rojo” como moneda de pago internacional y de reserva. El volumen de los intercambios comerciales de Pekín con los países africanos alcanzó, en 2014, unos 200.000 millones de dólares, o sea más del doble de los intercambios de África con Estados Unidos (4).

Con América Latina también se han incrementado de manera espectacular los intercambios comerciales (entre 2000 y 2013, se multiplicaron por 22). En 2013, el volumen comercial total China-América Latina alcanzó los 275.000 millones de dólares. Y se estima que esta cifra se duplicará al finalizar esta década. En los próximos diez años, China invertirá 250.000 millones de dólares en América Latina, anunció el presidente  Xi Jinping, en enero pasado en Pekín, durante el primer Foro Ministerial entre China y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

Las cifras de los créditos chinos a América Latina son menos destacadas, pero también reflejan la inaudita expansión de la potencia financiera asiática y sus intereses prioritarios en petróleo, minerales y productos agrícolas. De 2005 a 2014, esos créditos sumaron 119.000 millones de dólares. Y de ese total, casi la mitad (56 300 millones de dólares) se concedió a Venezuela, que posee las mayores reservas de hidrocarburos del mundo. Le siguen Brasil y Argentina, grandes exportadores de soja, con 22 000 y 19 000 millones de dólares, respectivamente (5).

Desde el inicio del siglo XXI, China viene aumentando sus inversiones directas en el exterior, alcanzando una media de 200.000 millones de dólares al año. Su potencia de fuego inversionista sigue siendo menor que la de Estados Unidos (367.000 millones de dólares en 2012), pero ya le está empezando a morder los talones. Con cierto “pánico estratégico”, Washington ve acercarse la hora en que China se impondrá también como megapotencia financiera.

Notas:

(1) Los Acuerdos de Bretton Woods se firmaron al final de una Conferencia internacional que reunía a los cuarenta y cuatro países aliados y que tuvo lugar en esa ciudad estadounidense de New Hampshire del 1 al 22 de julio de 1944. Ampliamente inspirados por el economista británico John Maynard Keynes, los Acuerdos dibujaron las grandes líneas de lo que sería el Sistema financiero internacional después de la guerra, organizado en torno al dólar; y crearon dos influyentes organismos: el FMI y el Banco Mundial.

(2) Cf. L’Agefi, París, 22 de abril de 2015.

(3) Les Echos, París, 14 de julio de 2014.

(4) Le Monde, París, 15 de abril de 2015. (5) Léase, Mario Osava: “China penetra en América Latina con créditos a países en penurias”, IPS, Roma, abril de 2015.

Fuente: http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=3c88930a-e703-4767-a256-0bbfc1637ac1



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¿Por qué la OTAN le tiene miedo a Rusia?

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jueves, 30 de abril de 2015

Expertos: Obama se jactaba en vano de estar destruyendo la economía rusa

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Filosofía científica.


Rebelion. ¿Filosofía científica?
Portada :: Opinión
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¿Filosofía científica?



Leo la información que nos ha facilitado Wilbert Tapia, miembro del foro Filosofía y Pensamiento. Transcribo una de las preguntas formuladas a Luís Camacho Naranjo y su respuesta. La información al completo puede leerse en La Nación entretenimiento, publicada el 27 de abril de 2015:

Pregunta: ¿Cómo podría definirse una filosofía científica?

Respuesta: Recordemos una propuesta de Jean Piaget: primero, hay filosofías no científicas, como las que se inspiran en la literatura; segundo, existen filosofías anticientíficas, las que objetan teorías demostradas por la ciencia; tercero, hay filosofías científicas porque tienen a la ciencia como motivo constante de reflexión.

La respuesta de Luís Camacho es pobre y poco precisa. Podríamos decir que es poco científica. Las teorías científicas tienen dentro de sus mínimos requisitos el rigor conceptual, y la respuesta del filósofo costarricense no lo es. Y una precisión: Jean Piaget fue un gran psicólogo, no un gran filósofo. Igual ocurre con Einstein. No conozco filosofías que se inspiren en la literatura. No comprendo cómo puede ponerse como opción filosófica algo inexistente. Dentro de los grandes y medianos filósofos de todos los tiempos no hay filósofo alguno que se haya inspirado en la literatura. De todos modos creo que Luís Camacho cae en el error de muchos intelectuales “científicos”: no saben distinguir el saber del saber específico de las ciencias naturales, puesto que cuando Luís Camacho habla de las ciencias se refiere muy especialmente a las ciencias naturales; y dentro de estas muy especialmente a la lógica matemática y a la física. La literatura no es ciencia pero sí es saber. Se pueden conocer muchos aspectos de la vida de los seres humanos por medio de la literatura. Una profunda y extensa elaboración de la concepción del mundo necesita de la literatura. El ser humano no solo es un científico de la naturaleza, es muchísimas cosas más, y entre ellas un escritor de historias humanas. Las ciencias más excelsas, la matemática y la física, no representan toda la diversidad y complejidad de la existencia humana. El ser no puede reducirse a dos o tres de sus modalidades, sino que debe exponerse en toda su diversidad, complejidad y devenir histórico.

Tampoco existen filosofías dedicadas a objetar las teorías científicas. Las teorías idealistas, que tal vez puedan ser consideradas las más alejadas del espíritu científico, puesto que no toman como punto de partida el conocimiento sensible o la experiencia sensible, han tenido la gran virtud, según reconoce el propio Marx en Tesis sobre Feuerbach, de haber desarrollado y comprendido muy profundamente el lado subjetivo de las cosas. Y la lógica matemática y la física en nada sirven para comprender el lado subjetivo de las cosas. La subjetividad debe ser objeto de la ciencia. Y lo es de la psicología y de la sociología. Lo cierto es que los autoproclamados filósofos científicos tienen muy pocos conocimientos de las ciencias sociales e históricas. Recientemente se ha discutido en el foro Filosofía y Pensamiento sobre el determinismo social. Es también un problema científico. Pero el modo en que se estudia y se resuelve teóricamente este problema no es el modo en que la lógica matemática y la física resuelven sus problemas específicos.

Afirmar que la filosofía científica es aquella que tiene a la ciencia como motivo constante de reflexión implica declarar que la filosofía carece de objeto propio. Por el modo en que ha respondido Luís Camacho, subscribiendo lo ha afirmado por Piaget, la filosofía se presenta como un saber que tiene como objeto a otros saberes ya elaborados, de manera que carece de mirada propia sobre la realidad. No me parece un gran acierto afirmar después como él lo hace que hay aspectos específicos de la vida humana que la ciencia no cubre y la filosofía sí, como son los valores y todo lo relacionado con la ética. Creo que el gran objeto de la filosofía es el propio saber, pero no solo el saber lógico matemático y físico sino todas las formas del saber. Como también creo que el objeto fundamental de la filosofía es la contradicción entre el ser y el pensamiento, que hoy día como en tiempos de Aristóteles sigue desgarrando la vida humana.

Cuando a Luís Camacho le preguntan cuál es su ideal de sociedad, formula la siguiente respuesta: “El mejor de los mundos es el que tenga la mayor diversidad de entidades y culturas, con la mínima complejidad de regulaciones”. Quien sepa leer tras las palabras, esto es, quien sepa conectar las palabras de Luís Camacho con el mundo actual, se percatará que el filósofo costarricense es neoliberal. Cualquier pensador mínimamente sensible sabrá que uno de los problemas más graves de los últimos treinta años es la extrema desigualdad social. De manera que el mejor de los mundos posibles será aquel donde haya la menor desigualdad. Otro aspecto del mundo actual es el enorme padecimiento humano que ha generado la crisis financiera desatada en 2008 y cuyo rasgo más criticado ha sido la falta de regulación de los mercados financieros. Y justamente cuando la desregularización financiera ha sido señalada como una de las causas principales del enorme dolor humano que se ha padecido en los últimos siete años, Luís Camacho afirma que el mejor de los mundos es aquel que tenga “la mínima complejidad de regulaciones”. Tras su apariencia neutral de “filósofo científico” ha salido a relucir la piel de los lobos financieros.


Blog del autor: http://fcoumpierrezblogspotcom.blogspot.com.es/



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(MB) Movidas en el tablero asiático.


Rebelion. Pakistán, China, Irán y la reconstrucción de la seguridad regional
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Pakistán, China, Irán y la reconstrucción de la seguridad regional

Asia Times


La seguridad regional en Asia del Sur y las regiones adyacentes al oeste y al norte se encuentran en la cúspide de una profunda transformación. En términos generales, hay tres vectores implicados aquí.

Uno, la integración de Irán con la comunidad internacional como un "país normal", un proceso que ya ha comenzado; dos, la entente histórica entre Rusia y China, que se ha consolidado significativamente en el último año, desde que las tendencias nueva guerra fría comenzaron a aparecer; y, tres, un cambio en gran parte desapercibido, pero muy significativo en las prioridades de política exterior de Pakistán, un Estado auténticamente ’fundamental’ en la política del sur de Asia dada su ubicación geográfica muy estratégica en la región del sur de Asia, en términos de la seguridad regional en Asia Central y Asia Occidental.

La visita de Estado del presidente chino, Xi Jinping, a Pakistán el lunes 15 de abril en muchos aspectos reúne a los tres vectores. La visita es un evento bilateral de importancia histórica para los vínculos de larga data entre los dos países, que ha añadido mucho contenido estratégico a la relación y la ha elevado a un nivel cualitativamente nuevo.

Sin embargo, China también está jugando a largo plazo en la medida en que Beijing está realmente empezando la aplicación de su iniciativa "Un Cinturón, Un Camino", que es un proyecto global para el inexorable crecimiento de China en el escenario mundial como superpotencia.

Es extraordinario que China está acometiendo inversiones que superan los 40.000 millones de dólares en un solo país, sin inmutarse por la percepción en los círculos financieros occidentales de que Pakistán es un "estado fallido" y una puerta giratoria del terrorismo internacional.

En los años 1980-90 esto se habría prestado como un movimiento diabólico de las autoridades chinas para fortalecer la capacidad de Pakistán para desafiar a la India, un enemigo común. Pero ese no es el caso hoy en día. Los impulsos que impulsan las políticas chinas hacia Pakistán hoy se encuentran en otros lugares.

En primer lugar, la estabilidad de Pakistán ha llegado a ser un motivo de grave preocupación desde la perspectiva de las necesidades de seguridad interna de China, que es atribuible no sólo a la racha en actividades terroristas en Xinjiang por los grupos que se refugian a la región Af-Pak , sino también fuera de las preocupaciones emergentes de China como una de las partes interesadas en la estabilidad regional que es una necesidad imprescindible para avanzar de manera óptima en sus políticas regionales y globales (político-militar, económica y cultural).

El cambio dramático en el pensamiento chino a propósito de las cuestiones de terrorismo en el sur de Asia y la empatía inconfundible de Beijing con las preocupaciones de la India como una víctima del terrorismo dan testimonio de esto. Uno de los diarios de mayor tirada de la India ha publicado una declaración extraordinaria atribuida al jefe de la cancillería china y miembro del think tank Instituto de Estudios del Sur y Sureste de Asia y de Oceanía, Hu Shisheng, en la que se dice que China se encuentra "incómoda diplomáticamente" haber mantenido una "posición neutral" en el ataque terrorista en Mumbai en noviembre de 2011 dado que “China también ha sufrido a causa del terrorismo, y ha sufrido los dobles raseros de EEUU sobre el terrorismo, por lo que no debe comportarse de una manera similar”. En consecuencia, “China abordará las preocupaciones de la India por el terrorismo de una manera más constructiva”.

Por lo tanto, por un lado, China espera contribuir a la estabilización de Pakistán de una manera que los Estados Unidos nunca ha intentado en toda la crónica de su coqueteo con Pakistán como un "aliado extra OTAN" en las últimas décadas - ya sea debido a la escasez de recursos o falta de interés genuino o una vacilación innata para lograr una alianza profunda, mientras que por otro lado, tanto en términos de sus propios intereses y en los intereses más amplios de la seguridad regional, China espera aprovechar su amistad y cooperación con Pakistán para reforzar los recientes cambios en las políticas de Islamabad hacia grupos terroristas.

Si Estados Unidos había estado esperando que podría haber un condominio chino-estadounidense sobre el futuro de Pakistán (algo que los funcionarios y analistas estadounidenses han estado propagando en los últimos años), claramente han estado ladrando al árbol equivocado. China no está mostrando ningún signo de interés por enredarse con lo que pasa por las estrategias regionales de Estados Unidos.

Los proyectos que se espera que se harán público durante la visita de Xi a Pakistán se financian totalmente fuera de riqueza soberana de China. El meollo del asunto es que los futuros historiadores hablarán de la visita de Xi a Islamabad como el principio del fin de la manipulación de América de la política paquistaní, que comenzó hace seis décadas con el golpe militar organizado por Ayub Khan en los principios de 1950.

Como mínimo, China está creando una situación, a sabiendas o no, que obligará a EEUU a negociar mucho más duro, por parte de los otros países, de lo que ha hecho hasta ahora para lograr favores. Es un movimiento táctico por parte de China. Pero entonces, en realidad, el debilitar la influencia estadounidense en Pakistán también es una necesidad estratégica para China dado el cambio de estrategia de Washington hacia el "pivote Asia".

Sin duda, Pakistán (junto con Asia Central e Irán) se convierte en una puerta de entrada para China al mercado mundial y es crucial para Beijing que la capacidad de Washington para bloquear esta puerta de enlace sea "cero". Pakistán es en realidad la única puerta de entrada más importante para China en el paradigma emergente. Podría decirse, que por sí sola podría explicar la extraordinaria medida en que China está haciendo de la estabilización de Pakistán una dimensión en tiempo real a sus propias políticas nacionales de desarrollo.

Las relaciones de China con la región de Asia Central ya están en un gran nivel. A pesar de los intentos de Estados Unidos para crear inquietud en la opinión de Rusia con respecto a la creciente influencia de China en la región de Asia Central, las dos grandes potencias han visto claras las maniobras estadounidenses y han calibrado cuidadosamente sus movimientos de tal manera que, hasta ahora, han logrado un notable grado de armonización de sus respectivas políticas.

China pisa con cuidado para no ser vista como un adversario a la reto presencia dominante de Rusia en la región central, mientras que Moscú considera la contribución de China para el progreso y el desarrollo económico de la región y confía en los líderes de Asia central a apreciar que el liderazgo regional de Rusia es único y es insustituible, tanto históricamente hablando como en un sentido contemporáneo. Lo más importante, China y Rusia comparten una gran desconfianza sobre cualquier proyección del poder estadounidense en Asia Central. Por lo tanto, China y Rusia se han convertido en partes interesadas en la seguridad de la región y la estabilidad de los regímenes allí.

La entente y mutuo entendimiento entre Rusia y China ha alcanzado un nivel muy alto que hace imposible que Washington cree percepciones erróneas o siembre las semillas de la discordia entre las dos grandes potencias. Los "occidentalistas" entre las élites rusas están en retirada y las consideraciones objetivas en las que Rusia se coloca en Eurasia también incitan Moscú para acercarse a Pekín.

Sólo la semana pasada funcionarios del sector energético ruso por primera vez hablaron de un escenario en el que más allá de 2019 Europa tendrá que buscar y asegurar que el gas ruso le llegará desde Grecia, donde a su vez llegará a través del gasoducto a Través de Turquía, mientras que Moscú siempre tiene la alternativa de desviar el "gas europeo" para el mercado de China a través del nuevo gasoducto Altai.

Curiosamente, Moscú también anunció la semana pasada que China es el primer país al que ha suministrado su último sistema S-400, misiles antibalísticos de defensa, que está actualmente en servicio sólo en las fuerzas armadas rusas y está clasificado como el sistema SAM más capaz en la región de Asia-Pacífico.

Para que se entienda: tanto China como Rusia entienden perfectamente bien que está en su interés común contrarrestar las estrategias regionales de Estados Unidos. Tienen muy claro de que la estrategia de contención de EEUU está dirigido a los dos y, por lo tanto, es en de su interés coordinar sus movimientos para derrotar la agenda de Estados Unidos.

Como era de esperar, un nivel de coordinación entre Moscú y Beijing en cuanto a sus políticas regionales hacia Pakistán también es concebible. Los ministros de Defensa de Rusia y Pakistán firmaron un acuerdo en Moscú, dos días antes de la llegada de Xi a Islamabad, que marca el comienzo por primera vez de ejercicios militares entre los dos países dando un significativo paso adelante hacia el "deshielo" de su relación en general.

Sin duda, Rusia puede esperar a sacar provecho de la disminución de la influencia estadounidense en Pakistán. Desde el punto de vista ruso, la cooperación de Pakistán es vital para aumentar sus esfuerzos para prevenir los planes que en el futuro ponga en marcha EEUU para utilizar grupos islamistas violentos como herramienta geopolítica para desestabilizar el norte del Cáucaso y los regímenes de la región de Asia Central. Rusia está reforzando su presencia militar en Asia Central en el marco del establecimiento de bases militares estadounidenses en Afganistán y también ha abierto un canal político con el gobierno de unidad nacional en Kabul. El ministro de Relaciones Exteriores, Sergey Lavrov, recibió al asesor de seguridad nacional afgano, Mohammad Hanif Atmar, en Moscú en febrero.

Tanto Pekín y Moscú han observado con interés las reclamaciones de Pakistán de un cambio fundamental en su enfoque de los grupos terroristas.

Es evidente Pakistán tomó una decisión muy dolorosa al rechazar la solicitud de Arabia Saudita de una ayuda militar para sostener la intervención de los Estados del CCG en Yemen. Es algo que va mucho más allá de una declaración de la política de Pakistán hacia Yemen. Se ha convertido en la prueba de fuego del gobierno ante la opinión pública paquistaní de que es un gobierno representativo elegido democráticamente.

Pero, más allá de todo lo que hay es una señal profundamente significativa en la medida en que también está indicando una falta de interés en ser arrastrado a otra guerra, y una medida de retirada, por lo tanto, de las empresas regionales de Arabia Saudita aunque ello tenga un impacto nocivo en las relaciones de dos países que son todavía aliados.

En pocas palabras, Islamabad también está mostrando renuencia, rozando la falta de interés, en escarceos con una trayectoria política regional que ha llevado en última instancia sólo dolores indecibles y devastación en las últimas décadas, desde la toma de poder comunista en Kabul en 1978 y la Revolución Islámica en Irán al año siguiente, momento en el que comenzó el coqueteo entre Arabia y Pakistán y que se convirtió en una floreciente alianza estratégica bajo el patrocinio estadounidense y todo ello remachado con el señuelo del "yihadismo".

Tanto Rusia y China comprenden que Pakistán está buscando desesperadamente una nueva dirección y los obstáculos son muchos (India tampoco está ayudando). Ambos se dan cuenta de que está en sus propios intereses vitales que la búsqueda de Pakistán de esa nueva dirección se fortalezca y dé frutos para que se vuelva irreversible.

Comparativamente hablando Rusia tiene un carácter de mayor urgencia en ampliar las relaciones con Pakistán, dado que la alianza entre EEUU y Pakiskistán que se ha mantenido durante décadas parece tener un final a la vista. Y ello tiene lugar precisamente en un momento en que las estrategias chinas hacia Pakistán están superando sus dimensiones bilaterales (o regionales) tradicionales y comenzando a asumir un carácter global.

De manera significativa, tanto Rusia como China (y Pakistán, también) están también actualmente reestructurando sus políticas hacia Irán al tiempo que la integración de ese país en la comunidad internacional se pone en marcha. Ha habido varios intercambios de alto nivel entre Moscú y Teherán antes de que se llegase al preacuerdo entre Teherán y las "potencias mundiales" en el tema nuclear.

Muchas de las nuevas propuestas han surgido últimamente en la dirección de añadir un contenido estratégico para relación ruso-iraní -regreso de las compañías petroleras rusas a Irán, construcción de plantas de energía nuclear de fabricación rusa en Irán, la Fase II de la planta de Bushehr, el trueque del acuerdo por valor de 20.000 millones de dólares en virtud del cual Rusia recibiría medio millón de barriles de petróleo iraní por día a cambio del suministro de diversos productos y así sucesivamente.

Para colmo, el presidente Vladimir Putin levantó el veto a la venta del sistema de defensa de misiles S-300 a Irán. Evidentemente, Rusia espera establecer una presencia clave en Irán en la cuestión energética y la esfera militar. Pero la dimensión estratégica es que Rusia está animando a Irán a preservar sus políticas exteriores independientes y "autonomía estratégica" y está desafiando las aspiraciones de Occidente para transformar a Irán en una ciudadela de los intereses occidentales, algo similar a lo que solía ser hasta la Revolución Islámica de 1979 cuando ^con el impulso de Jomeini] Irán reescribió la política regional y la historia actual en esa región.

Una vez más, hay suficiente evidencia de que Rusia y China podrían coordinando sus enfoques hacia la Nueva Irán. El Wall Street Journal informó la semana pasada que China podría estar dispuesta a emprender la construcción de un gasoducto Irán-Pakistán. Mientras tanto, Xi está planeando una visita pionera a Irán muy pronto. La visita de Putin también está pendiente. ¿Van a vencer a Obama en Teherán? Podrían.

En suma, tiene sentido que Rusia y China esperen incluir a Irán y Pakistán en la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) como miembros de pleno derecho en un futuro muy próximo. La incluisión de estas dos potencias regionales estratégicamente colocadas haría que la OCS saliese de las estepas de Asia Central a las cálidas aguas del Océano Índico y el Golfo Pérsico y asumiese una nueva identidad como el proveedor de seguridad para un amplio arco de países.

Fuente: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1989

Traducido para el CEPRID (www.nodo50.org/ceprid) por María Valdés



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miércoles, 29 de abril de 2015

Yanis Varoufakis


Porqué es tan persistente la Crisis Global. Entrevista Yanis Varoufakis · · · · · 23/09/12 Ben Hunt, de FUND STRATEGY, me presentó un cuestionario con 8 pregnantes preguntas relativas a la persistencia de la Crisis Global en relación con varios temas de mi último libro, Global Minotaur. Lo que sigue a continuación es un borrador de la entrevista que será pronto publicada en inglés. 1. ¿Qué cree Usted que ha impulsado el crecimiento de la economía mundial (cuál ha sido, si lo prefiere, el “motor del crecimiento”) desde la recuperación posterior a 2009? ¿Ha vivido la economía con “respiración asistida”, merced a un impulso de crecimiento proporcionado por el estímulo fiscal de China, EEUU, etc.? Desde el Desplome de 2008, lo que hay que contar es la historia de dos mundos: la Recesión Nordatlántica y el crecimiento considerable en China, India, Latinoamérica y, de modo singularmente intenso, África. Sin embargo, todas las fuentes de crecimiento que acabo de mencionar se reducen a un solo país: China. Sin el crecimiento chino, no sólo China estaría terriblemente desestabilizada, sino que se puede argüir que no habría habido crecimiento en Sudamérica (porque su crecimiento se basa en exportaciones a China) o en África (porque la inversión china directa es allí la mayor bendición). Aunque el crecimiento de la India no depende de China, lo cierto es que es demasiado anémico y de puertas adentro como para contar como fuente de demanda mundial. 2. En relación con eso, ¿qué novedades presenta este año, y particularmente, este verano con la aceleración del declive?¿Entiende usted que se trata de una combinación de factores: agotamiento del estímulo, profundización de la recesión europea, medidas de enfriamiento para combatir la inflación en China, desapalancamiento en los EEUU? O tiende usted a singularizar como decisivo algún factor: profundización de la austeridad en Europa, caída de la demanda europea, lo que afecta a China, EEUU, etc.? La Crisis es global, y globales son también las razones de su actual aceleración mundial. Europa, ni que decir tiene, es el enfermo del planeta, y está exportando a todo el mundo los efectos recesivos de sus políticas de austeridad. Pero no es sólo la austeridad lo que hace de Europa la Némesis global. Responsable es más bien la combinación de la ridícula arquitectura institucional de la Eurozona con la administración del fármaco de la austeridad, o, para decirlo más propiamente, del veneno de la austeridad. Sin embargo, fuera de Europa, está actuando un buen número de fuerzas recesivas. En los EEUU, la disputa entre el Congreso y la administración en torno a la política fiscal ha enturbiado las aguas, ha causado un pico de incertidumbre (la debacle de los techos de deuda es sólo la punta del iceberg) y ha dejado al Sr. Bernanke, de la Reserva Federal, con demasiada tareas y una sola palanca a su disposición (la flexibilización cuantitativa). Pero cuando la demanda agregada es tan deficiente y cuando la fuerza de trabajo se contrae por causa del llamado efecto conocido como “desaliento laboral”, por mucho que la Fed dispare la oferta de dinero, sus posibilidades de éxito a la hora de estimular la actividad económica resultan harto limitadas. Como dijo en cierta ocasión Keynes, es como tratar de empujar una cuerda colgante desde abajo, en vez de tirar de ella desde arriba. Entretanto, aunque China actúa mucho más responsablemente poniendo por obra tanto políticas monetarias como fiscales que han levantado generosamente la inversión, lo cierto es que la economía china no está en condiciones de crear demanda en otras partes del mundo a través de estímulos. Todo lo que ha conseguido el estímulo fiscal es incrementar la tasa de inversión en relación con el PIB hasta un sorprendente 70%, empujando la tasa de consumo de la población china sólo hasta un ridículo 25%: una receta segura para unas malas expectativas de demanda agregada y crecimiento. Juntado eso a una política monetaria relativamente laxa, el resultado es una combinación letal de burbujas de activos (señaladamente en el sector de bienes raíces) y caída del consumo. Para ser justos con Beijing, no tienen elección. Sólo el “manirroto” Occidente puede generar la demanda necesaria para reequilibrar la economía global. China, sencillamente, no puede hacerlo por sí propia. Trágicamente, Occidente ha perdido su inclinación a diseñar políticas macroeconómicas globalmente sostenibles. 3. Hablando de la China de estos últimos años, ¿no cree usted que, en realidad, no ha sido un “motor del crecimiento” para la economía mundial, a pesar de que la gente habla confusonariamente del papel de China como contribuyente a una cuarta parte del crecimiento mundial? Puede que China haya contribuido al enriquecimiento de productores de mercancías, pero con un consumo tan bajo ni de lejos está jugando en parte alguna el papel que jugaron los EEUU como consumidor de último recurso de la economía mundial, ¿no le parece? Y mirando hacia el futuro, usted, supongo, no espera que China pueda jugar ese papel a corto o medio plazo… Véase la respuesta a la pregunta anterior. 4. Pasemos ahora al asunto del desplome del crédito y del estímulo monetario del que ha hablado usted. Por decirlo simple y sumariamente: una buena parte de la demanda agregada de los últimos años venía de la continuada expansión del crédito/deuda al consumidor en las naciones deficitario-deudoras; pero eso se acabó en 2008. Con los actuales niveles de desempleo y de deuda, etc., los consumidores han perdido las ganas de pedir créditos, se están desapalancando en los EEUU, los bancos que prestan en varios contextos –en los mercados hipotecarios, de deuda pública, etc.— están en muchos casos presos del miedo. Mi primera pregunta es sobre el estímulo monetario. Presumiblemente, su análisis es que las oleadas de LTRO [Operaciones de Financiación a Largo Plazo, siglas en inglés de la política del BCE de préstamos baratos a los banca privada europea desde agosto de 2011], flexibilización cuantitativa de la Fed, etc., no han hecho sino enchufarse a los agujeros de los malos préstamos y reparar los balances, pero no han conducido a préstamos e inversiones productivos en la economía real. ¿Es así? La segunda cuestión tiene que ver con algo que yo no acabo de comprender, y que tal vez llegaría a entender con alguna ilustración. Observo que un desplome del crédito es tremendamente importante en un país como Grecia, dominado por pequeñas empresas perentoriamente dependientes de las líneas de crédito. Pero, ¿qué hay de las economías “granempresariales” como la del Reino Unido, cuyo gobierno insiste en que la restauración del crédito a las PYMEs es algo fundamental? Aquí el asunto del crédito me resulta confuso, porque desconozco la importancia relativa, digamos, de la inversión de las PYMEs comparada con la de las grandes empresas (estas últimas no pueden depender del crédito, disponiendo como disponen de enormes sumas de liquidez que, pudiéndolas invertir, no las invierten). Me pregunto si la cuestión de las grandes empresas que no invierten es la cuestión central que afecta a los suministradores de las PYMES y al resto de la economía, y no la cuestión del préstamo a las PYMES como tal. Para empezar, el rumor de un estímulo fiscal en los EEUU es una grosera exageración. Si usted toma en cuenta la drástica caída del gasto público de los estados federados y de los municipios norteamericanos, verá que no hubo tal estímulo. Lo que hubo fue un volumen significativo de flexibilización cuantitativa por parte de la Fed, de consuno con el prepóstero plan Geithner-Summers, que no tenía otro propósito que el de cubrir las vergüenzas del Congreso permitiendo fingir a los legisladores que “pensaban” que se había creado un mercado para los difuntos y detestados derivados financieros (tóxicos), cuando, en realidad, se le estaba cargando al contribuyente la factura de las pésimas apuestas del sector privado. En lo tocante a la flexibilización cuantitativa, nunca hubo la menor posibilidad de que la Fed pudiera crear suficiente demanda agregada mediante la compra de papeles y títulos bancarios de dudoso valor. Lo cierto es que la Fed tenía incluso dificultades reales hasta para incrementar la oferta monetaria, puesto que los bancos se negaban a prestar a pesar de las ridículas facilidades financieras que les ofrecía la Fed, con intereses prácticamente cero. Así pues, y para hacer corta una larga historia: hubo un pequeño, y precioso, estímulo fiscal en EEUU. Ninguno en Europa. Y las operaciones monetarias a ambos lados del Atlántico fracasaron a la hora de lidiar con la insolvencia bancaria, aun manteniendo la liquidez de los bancos: se hizo precisamente lo que se reprochaba haber hecho a las autoridades monetarias japonesas en los 90. Las dos flexibilizaciones cuantitativas en EEUU y las dos LTROs en Europa lo único que consiguieron fue la “zombificación” de los bancos, un proceso que agudizó el potencial de la Crisis para causar daños recesivos a largo plazo a todo el mundo. 5. Entremos ahora en los temas de su último libro… Tengo una primera e importante pregunta. En general, me convence su análisis; creo que es excelente y que plantea algunas cuestiones verdaderamente profundas. El capitalismo necesita un Mecanismo Global de Reciclaje del Excedente (MGRE), un modo de reinvertir los excedentes comerciales y los beneficios, a fin de coordinar la producción y el consumo a escala internacional y asegurar que los desequilibrios comerciales no lleguen a alcanzar, con el tiempo, proporciones críticas. Según lo entiendo, el fallo del MGRE puesto por obra por el Minotauro Global [metáfora de Varoufakis para el neoliberalismo; T.] fue que los excedentes/beneficios no se reinvertían productivamente en los EEUU, sino que iban a Wall Street y se reciclaban en especulación y consumo, más que en inversión productiva, lo que habría reconstruido la industria estadounidense, lanzado la producción estadounidense y reequilibrado las balanzas. Entonces usted plantea un problema: una desaceleración de la inversión productiva y del crecimiento, y al propio tiempo, un proceso de financiarización (burbujas, deuda, etc.), que pierden tangencia con la economía real. La deuda crece demasiado en relación con los ingresos; el sector financiero crece también demasiado en relación con la economía real, y así sucesivamente. Visto en otro plano, el “privilegio exorbitante” se venga, en el sentido de que los EEUU se endeudan más y más, con el dólar como moneda de reserva, a distintos niveles, pero su economía se debilita al mismo tiempo, lo que genera la peligrosa divergencia que es ahora la “trampa del bajo crecimiento y alto endeudamiento”. Primera cuestión, pues: ¿lo he entendido bien? Yo creo que sí. Entonces mi segunda cuestión es esta: ¿por qué el crédito de nueva creación, y los beneficios de los demás, no fueron reeinvertidos en la industria y la producción en los EEUU? ¿Qué explica el proceso paralelo de financiarización y desindustrialización? Me pregunto si la respuesta es que, simplemente, los beneficios crecieron más en la finanza que en la industria desde comienzos de los 80, en parte, quizá –como usted, creo, apunta brevemente en su libro—, debido a la desregulación de las finanzas, es decir, de los tipos de interés. Las grandes empresas empezaron a invertir más capital en las finanzas, a recomprar las propias acciones, etc., mientras que el crédito bancario creció más para las finanzas y los bienes raíces que para la industria. ¿Cree usted que eso es el factor clave, o cree que hay otros factores? Por ejemplo, la inversión granempresarial en la economía real se halla en un inveterado declive (¿desde los 70?). Algunos, Robert Brenner, por ejemplo, dirían que eso tiene que ver con la incapacidad para restaurar la tasa de beneficio a los niveles de postguerra. Otros, como Michael Hudson, que las finanzas se han hecho con una mayor proporción de los ingresos de los trabajadores, lo que ha significado dinero detraído a la compra de bienes y servicios y un golpe a la demanda agregada, lo que, a su vez, ha socavado la motivación para la inversión empresarial. Me interesaría mucho conocer su opinión la respecto. Todo eso es verdad. Pero deja de lado la gran cuestión: ¿Por qué tuvo que crecer tanto el sector financiero a expensas de la industria? Mi respuesta es muy simple: porque la acumulación de capital nunca deja de seguir la vía de menor resistencia. Dado el volumen de los flujos de capital hacia los EEUU, y la ansiedad respecto de su posible interrupción en el futuro, resultaba imperativo que se mantuvieran las condiciones que permitían mantener la llegada de esos flujos a los EEUU. Requisito primero de todo eso era que los salarios reales de los trabajadores norteamericanos siguieran siendo bajos y que la inflación estadounidense fuera más baja que la europea y que la japonesa. Subcontratar a Asia, adoptar el modelo Wal-Mart (a fin de presionar, a la vez, al trabajador norteamericano, a los pequeños productores norteamericanos y a los suministradores extranjeros) resultaban esenciales para mantener la rueda de la Fortuna y el dinamismo del Minotauro Global. De aquí que la desindustrialización de los EEUU y la efectiva conversión de parte de Norteamérica en una forma de sociedad tercermundista fueran elementos cruciales del mecanismo de reciclaje global que echó a andar en los 70 y estalló por los aires en 2008: a eso me refiero cuando hablo del Minotauro Global. 7. Otra cuestión que surge de aquí tiene que ver con el papel desempeñado por las grandes empresas transnacionales. Usted se ha referido al problema general de la confianza empresarial, relacionándolo con el debilitamiento de la demanda agregada observado en estos últimos años. Los empresarios no invierten, atesoran efectivo, etc. Pero si hay un inveterado declive de las inversiones, al menos en los EEUU y el Reino Unido (el atesoramiento de dinero efectivo empezó a dispararse al alza hace más o menos una década), ¿podría decirse que asistimos a un problema del lado de la oferta (falta de inversión a largo plazo) exacerbado por un golpe a la demanda resultante, estos últimos años, de la falta de crédito a los hogares, a las pequeñas empresas, etc.? ¿Lo ve así? Muy de acuerdo, sí. Pero eso no resulta sorprendente. Cualquier Crisis con “c” mayúscula implica la coexistencia de dos “montañas”: una montaña de deudas y de pérdidas bancarias, por un lado, y una montaña de ahorros ociosos demasiado amedrentados para canalizarse “por sí propios” hacia la inversión productiva. La situación en que nos hallamos desde 2008 es un caso típico de eso que le digo. 8. Finalmente, y como usted dice en su libro, hemos oído últimamente mucha verborrea sobre desequilibrios globales por parte de los académicos y de instituciones como el FMI, el G20, etc. ¿Le parece insuficiente toda esta retórica? ¿Ve usted algún indicio de que quienes toman decisiones políticas terminen comprendiendo la necesidad de abordar seriamente esos desequilibrios –lanzando otro MGRE, por decirlo con su léxico--, algún indicio en su mundo de dos escenarios: Occidente realizando una epifanía y percatándose de la necesidad de un nuevo acuerdo tipo Bretton Woods, o los BRICS coordinando nuevas inversiones productivas? Me gustaría compartir con usted buenos augurios. Pero no puedo. El G20 estuvo una vez a la altura de sus responsabilidades, tras la caída de Lehman’s en 2008. Desde entonces, los poderes realmente existentes han demostrado espectacularmente una inusitada capacidad para fracasar en la tarea de coordinarse en una estrategia global para frenar la Crisis. Con Europa en vanguardia de la idiocia organizada, la economía global está experimentando la Gran-Recesión-Que-No-Tendríamos-Que-Estar-Experimentando. Aun si dispusiéramos de autoridades que tuvieran un adarme de comprensión de la necesidad de programar el reciclaje del excedente (una condición necesaria, aunque no suficiente, para salir de la Crisis), nuestro análisis sólo resultaría útilmente completo si entrañara una estimación de las tendencias naturales al fracaso de los mercados de trabajo y monetario. Nada de eso está en el aire. No hay epifanía a la vista. No se divisa en el horizonte un Roosevelt. De verdad que me gustaría estar equivocado, o ser lo suficientemente ciego como para no distinguir los rayos de luz en la lejanía. Mucho me temo, empero, que es que no están. Yanis Varoufakis es un reconocido economista greco-australiano de reputación científica internacional. Es profesor de política económica en la Universidad de Atenas y consejero del programa económico del partido griego de la izquierda, Syriza. Actualmente enseña en los EEUU, en la Universidad de Texas. Su último libro, El Minotauro Global, para muchos críticos la mejor explicación teórico-económica de la evolución del capitalismo en las últimas 6 décadas, está a punto de ser publicado en castellano por la editorial española Capitán Swing. Una extensa y profunda reseña del Minotauro, en SinPermiso Nº 11, Verano-Otoño 2012. Traducción para www.sinpermiso.info: Mínima Estrella sinpermiso electrónico se ofrece semanalmente de forma gratuita. No recibe ningún tipo de subvención pública ni privada, y su existencia sólo es posible gracias al trabajo voluntario de sus colaboradores y a las donaciones altruistas de sus lectores. Si le ha interesado este artículo, considere la posibilidad de contribuir al desarrollo de este proyecto político-cultural realizando una DONACIÓN o haciendo una SUSCRIPCIÓNa la REVISTA SEMESTRAL impresa. http://yanisvaroufakis.eu, 22 septiembre 2012 Compartir