viernes, 17 de febrero de 2012

¿Es el fracking solución energética?

Rebelion. La última obsesión energética
Portada :: Ecología social
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-02-2012

Un nuevo y peligroso maná: el gas de esquisto o "fracking"
La última obsesión energética

Semanario Voces


Iniciada la inevitable declinación de las reservas de petróleo y gas natural del planeta, la civilización del combustible fósil -sobre todo, los intereses económicos y políticos que la dominan, no se rinden fácilmente. Junto a unas guerras encarnizadas por las reservas que quedan, ha surgido un nuevo y peligroso maná energético: el gas de esquisto.

Según la Administración de Información de Energía de Estados Unidos (EIA), el gas que es posible extraer de rocas de esquisto o "shale gas" puede superar varias veces en cantidad las reservas probadas en el planeta de gas convencional. Recientes avances en las tecnologías de perforación horizontal y de extracción de las napas de esquisto, junto con la reducción de los costos de estas tecnologías, han desatado una verdadera fiebre del gas de esquisto.

Aunque se afirma ligeramente que este gas es menos nocivo que el petróleo, al ser una fuente diferente que requiere insumos y procesos adicionales para la extracción, no se puede asumir que es igual que el gas natural presente en forma líquida o gaseosa en depósitos originales. El problema aquí son, precisamente, las tecnologías requeridas para la extracción.

¿Qué es el 'fracking'?

Se denomina 'fractura hidráulica' o, en inglés, 'fracking' a la perforación horizontal de napas de esquisto presentes en las profundidades del subsuelo y la inyección de agua a gran presión, mezclada con arena y productos químicos, con el fin de fracturar la roca y extraer gas metano. Esta tecnología surgió en Estados Unidos hace poco más de 10 años y pareció revolucionar los problemas que se avenían con la declinación de las reservas de petróleo y gas.

Diez años atrás, los esquistos proveían un uno por ciento del gas natural en Estados Unidos. Actualmente representan el 30% del consumo de este país y cada día el área de extracción se amplía a nuevos estados, que estiman abastecerse en un 50% del gas en 2020. Hoy en Estados Unidos existen unas 500.000 perforaciones activas de gas de esquisto, cada pozo soporta 18 extracciones y cada una requiere de 4 a 30 mil metros cúbicos de agua.

Primero se realiza una perforación vertical convencional, que puede llegar a profundidades de dos a tres kilómetros. Al llegar a la napa de esquisto se inician las perforaciones horizontales, que pueden ser varias desde un mismo pozo vertical y extenderse cada una de dos a tres kilómetros. Habiendo blindado toda la cañería, en los tramos horizontales se realizan las perforaciones laterales para inyectar la mezcla que fracturará la roca.

Por lo general, los químicos representan un 2% del fluido utilizado en una extracción. El resto está constituido por agua y cierta cantidad de arena, que es utilizada para mantener abiertas las fracturas y ampliar la superficie de contacto con el líquido. Sólo un 30 a 50 por ciento del fluido vuelve a la superficie, mezclado con el metano que se separa, y el resto se deposita en lagunas al aire libre. El líquido que no retorna permanecerá bajo tierra.

A los enormes volúmenes de agua requeridos se agregan dos problemas, que el agua quedará contaminada por los químicos incluidos en la operación y que las fracturas del subsuelo -en si mismas impredecibles en sus alcances- hacen que esa agua contaminada, combinada con el metano y otros elementos presentes en la roca, como elementos radioactivos y carcinógenos, llegue a acuíferos subterráneos, napas freáticas y pozos de agua potable.

Un problema con los químicos es que las empresas, alegando el secreto comercial, no revelan cuáles son sus características. En setiembre de 2010, el gobierno de Wyoming, frente a una creciente inquietud por los efectos de esta tecnología en la salud, obligó a divulgar una lista, aunque la misma sigue siendo incompleta, porque las empresas recurren a algunos vacíos jurídicos existentes en Estados Unidos para mantener partes en secreto.

Uno de esos vacíos es el llamado "escape de Halliburton", por ser esa empresa la pionera en el uso de esta tecnología y porque su ex-director Dick Chenney, en ese entonces vice presidente del gobierno de George W. Bush y gestor de la Ley de Política Energética aprobada en 2005, exoneró al 'fracking' de las exigencias de la EPA (Environmental Protection Agency) y de la Ley del Agua Limpia, estimulando el avance de la fiebre del gas de esquisto.

Se sabe que los aditivos incluyen ácido, bactericida/biocida, estabilizador de arcilla, inhibidor de corrosión, reticulante, reductor de fricción, gelificante, controlador de metales, inhibidor de sarro y surfactantes. El Centro Tyndall de la Universidad de Manchester, en el Reino Unido, fue uno de los primeros en investigar los impactos de la extracción de gas de esquisto sobre el medio ambiente y analizó 260 productos químicos usados en el 'fracking'. De ese total, 17 fueron considerados tóxicos para organismos acuáticos, 38 tóxicos agudos, 8 cancerígenos probados y otros 6 sospechados de serlo, 7 elementos mutagénicos y 5 producen efectos sobre la reproducción. Si bien el riesgo depende de la concentración y la exposición de esas sustancias a los seres vivos, las cantidades empleadas –en una plataforma de 6 pozos, de 1.000 a 3.500 metros cúbicos-, justifican la máxima precaución y control.

La evidencia científica

"Las perforaciones en procura de gas natural han sobrepasado a la ciencia necesaria para probar que son seguras", tituló la revista estadounidense Scientific American, en octubre de 2011, en un editorial. Los autores afirman que los gobiernos, de los estados y el federal, han carecido de normas y estudios apropiados de los riesgos de esta tecnología.

El Centro Tyndall investigó los impactos del gas de esquisto a partir de las informaciones de las experiencias estadounidenses. En enero de 2011, sus conclusiones fueron:

- la evidencia proveniente de Estados Unidos sugiere que la extracción de gas de esquisto conlleva un riesgo significativo de contaminación del suelo y las aguas superficiales;

- mientras no se haya logrado una investigación suficiente, para su desarrollo en el Reino Unido y en Europa el enfoque precautorio es la única acción responsable;

- sin un límite significativo en las emisiones globales de gases de efecto invernadero, la explotación del gas de esquisto debe aumentar las emisiones netas de carbono;

- reducciones rápidas de carbono requieren una mayor inversión en tecnologías limpias de carbono y esto podría ser demorado por la explotación del gas de esquisto;

- los requerimientos de agua en la explotación de gas de esquisto pondrían una presión considerable sobre los suministros de agua a nivel local en el reino Unido; y

- el riesgo de contaminación de las fuentes de agua por los productos químicos peligrosos utilizados en la extracción puede generar objeciones significativas a nivel local.

Entre otras investigaciones recientes, los académicos Robert Howarth, Renee Santoro y Anthony Ingraffea, de la estadounidense Universidad de Cornell, en su estudio ‘Metano y la huella de gases de efecto invernadero del gas natural proveniente de formaciones de shale’, publicado en abril pasado en la revista Climatic Change, concluyeron que la extracción de gas de esquisto resulta ser más contaminante que el petróleo y el carbón.

Estos estudios cuestionan el argumento de la industria del 'fracking' de que el gas de esquisto puede sustituir al carbón en la generación eléctrica y servir para mitigar el cambio climático mientras se desarrollan otras tecnologías. Se pretende presentar así al gas de esquisto como una "transición" hacia las energías limpias cuando es lo contrario.

Un grupo de la Universidad de Duke, coordinado por Robert Jackson, concluyó que, en áreas activas de extracción, "las concentraciones promedio y máximas de metano en pozos de agua potable se incrementaron con proximidad al pozo gasífero más cercano y fueron un peligro de explosión potencial". Es inevitable, un director de una empresa lo admitió: "Nunca se tiene el control. Las fracturas irán siempre por el camino de la menor resistencia".

Pero la resolución de las controversias ambientales no es muy diferente en Estados Unidos a otros lugares que conocemos. Mientras la EPA lucha por investigar e imponer controles a la industria, la EIA ofrece cifras alucinantes sobre las potencialidades del gas de esquisto y el Departamento de Estado, que no podía ser menos, ofrece "ayuda" a los otros países para estudiar las reservas y "transferir" la tecnología de 'fracking' de sus empresas.

Cualquier pretexto sirve a los defensores del 'fracking'. Cuando Vladimir Putin comentó los perjuicios ambientales del 'fracking', en noviembre pasado, comentaristas estadounidenses dijeron que era por temor a las pérdidas de la estatal rusa Gazprom. Algunos acusaron a los críticos de ser "aliados" de Putin, una forma de llamarlos antipatriotas. Fidel Castro se ha opuesto también al 'fracking', por si esto le sirve a alguien para definirse.

Impactos por doquier

En Estados Unidos y en otros países se han documentado cientos de casos de contaminación ambiental por la aplicación del 'fracking', accidentes y construcciones defectuosas o errores humanos. “Existen reportes de incidentes que implican contaminación de aguas subterráneas y superficiales con contaminantes como salmuera, químicos no identificados, gas natural, sulfatos e hidrocarburos como benceno y tolueno” (Tyndall Centre, 2011: 62).

En 2004, en el estado de Colorado, se observó gas natural burbujeando en una vaguada y en los acuíferos concentraciones de benceno 90 veces superiores el límite establecido. Así como mayores concentraciones de metano y otros tóxicos a nivel regional. La migración de metano desde el subsuelo produjo en Pennsylvania en 2009 al menos una explosión en la superficie, la contaminación de un acuífero y varias fuentes de agua en un área de 1.400 hectáreas.

Entre marzo y mayo de 2009, en el estado de Wyoming, la EPA investigó denuncias por mal olor y sabor de agua en pozos residenciales, concluyendo que se debían a elevados índices de peligrosos contaminantes, incluidos en una operación cercana de 'fracking'. En junio de 2010, la explosión de un pozo de gas en otra región de Pennsylvania, roció el aire de gas natural y desechos líquidos durante 16 horas, llegando a una altura de 23 metros.

Como en las subterráneas, también hay casos de contaminación en las aguas superficiales, por derrames de sustancias tóxicas, por fallas en las cañerías y descargas ilegales de desechos que han provocado la contaminación de al menos un pantano y mortandades masivas de peces en Pennsylvania. En 2006 el Departamento de Protección Ambiental (DEP) del estado prohibió la actividad a dos empresas por reiteradas violaciones de las normas vigentes.

En Youngstown, en el estado de Ohio, el año pasado se produjeron movimientos sísmicos no usuales, uno de magnitud 4.0 en vísperas del año nuevo. Funcionarios del gobierno estudian sus posibles causas, pero la población los atribuye a las operaciones de 'fracking' en la zona.

Suspensiones y protestas

A medida que las aplicaciones del 'fracking' se fueron extendiendo y abarcaron varios países, sus impactos están generando reacciones en las poblaciones y los países afectados.

En Francia, una ley promulgada el 13 de julio de 2011, en aplicación de la Carta del Medio Ambiente de 2004 y del principio de precaución y corrección, prohibió la exploración y explotación de hidrocarburos líquidos o gaseosos por fractura hidráulica en todo el territorio nacional y derogó los títulos de prospección concedidos a proyectos con esta tecnología. Lo mismo ocurrió en Bulgaria en 2011, tras amplias manifestaciones de protesta.

En marzo de 2010, debido a la creciente preocupación en el público estadounidense, la EPA anunció el inicio de una profunda investigación de los potenciales impactos negativos de la fractura hidráulica sobre la calidad del agua y la salud. Si bien los resultados iniciales de dichos estudios estarán disponibles recién hacia finales de 2012, algunos estados ya han puesto en suspenso el funcionamiento de este tipo de explotaciones.

El estado de Nueva York decidió en 2010 una moratoria de las perforaciones hasta disponer de normas de control. A principios de este año se discute si se prolonga la moratoria, pero hay municipios que quieren prohibir el 'fracking'. Pittsburgh decidió en 2010 prohibirlo dentro de los límites de la ciudad, mientras que la legislatura de Ohio, preocupada por los sismos y la contaminación de acuíferos, aprobó en enero una moratoria de tres años

En Canadá, el gobierno de la provincia de Quebec decidió suspender en marzo de 2011 las perforaciones hasta contar con un estudio ambiental completo. En Australia, el gobierno del estado de Nueva Gales del Sur decidió prohibir el 'fracking' durante 2011 hasta evaluar las necesidades de la minería y la agricultura. Y en Sudáfrica, el consejo de ministros decidió suspender las licencias de gas de esquisto en la región semiárida de Karoo.

“Las formaciones de gas no convencional se encuentran debajo de un tercio del Reino Unido, lo que significaría una industrialización masiva de las zonas rurales. Sabemos lo que pasa en Estados Unidos, no queremos eso aquí”, declaró Tim Andrews, del movimiento "Frack Off", que se resiste a la entrada de las empresas de 'fracking'. A fines de 2011, Irlanda del Norte declaró la moratoria hasta tanto no se realicen estudios ambientales.

Hay movimientos de protesta de la población contra el 'fracking' en Polonia, Sudáfrica, varias ciudades de Estados Unidos, el Reino Unido y en Canadá. Se están desarrollando campañas similares en Argentina y en el País Vasco. En Uruguay, la explotación del gas de esquisto afectaría un millón de hectáreas según los títulos reservados por Ancap, que cubren unos dos tercios del departamento de Tacuarembó y partes de Salto, Paysandú y Durazno.

(El acuerdo de Ancap con Schuepbach Energy, la prospección y la exploración, los posibles impactos sociales y ambientales, los trataremos en una segunda entrega.)

Geopolítica del gas de esquisto

La gran novedad es que el gas de esquisto abunda en países históricamente pobres en hidrocarburos: China, Estados Unidos y Argentina encabezan la tabla, pero Sudáfrica, Australia, Polonia, Francia, Chile, Paraguay, Suecia, Pakistán o India tienen también importantes reservas. El argumento de la diversificación de la matriz y la independencia energética es muy fuerte e influye en la tendencia a presentar el nuevo recurso como ambiental y socialmente positivo para convalidar su aceptación.

Las reservas probadas de gas convencional en el planeta suman 6.608 billones de pies cúbicos (TCF, por trillion cubic feet, en nomenclatura inglesa), unos 187 billones de metros cúbicos, según estadísticas del grupo británico BP, y los depósitos más grandes están en Rusia (1.580 TCF), Irán (1.045), Qatar (894), y Arabia Saudita y Turkmenistán, con 283 TCF cada uno.

Un estudio de la EIA publicado en abril de 2011 encontró prácticamente el mismo volumen (6.620 TCF o 187,4 billones de metros cúbicos) de shale gas recuperable en apenas 32 países, y los gigantes son otros: China (1.275 TCF), Estados Unidos (862), Argentina (774), México (681), Sudáfrica (485) y Australia (396 TCF).

Además, países secularmente dependientes de proveedores extranjeros contarían con una ingente base de recursos en relación con su consumo, como Francia y Polonia, que importan 98 y 64 por ciento, respectivamente, del gas que consumen, y que tendrían en rocas de esquistos o lutitas reservas superiores a 180 TCF cada uno.

En América del Sur, el tradicional gigante en hidrocarburos, Venezuela, tendría en este gas solo 11 TCF, la vigésima parte de sus reservas de gas convencional, y en cambio Brasil y Chile, que actualmente importan alrededor de la mitad del gas que consumen, cuentan con depósitos en lutitas por 226 y 64 TCF, respectivamente.

Paraguay tendría 62 TCF, casi tres veces el gas convencional de Bolivia, que es el principal exportador de la subregión, y Uruguay, que importa 100 por ciento pues carece de hidrocarburos, tiene reservas de gas de esquisto de al menos 21 TCF.

Fuente: http://www.voces.com.uy/articulos-1/laultimaobsesionenergeticaporvictorlbacchetta


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jueves, 16 de febrero de 2012

sábado, 4 de febrero de 2012

¿Mercados autorregulados?






Rebelion. El oxímoron de los “mercados autorregulados”















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Economía






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04-02-2012







El oxímoron de los “mercados autorregulados”




ALAI AMLATINA






Oxímoron, en el Diccionario de la Lengua Española, significa “combinación en una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto, que origina un nuevo sentido: por ejemplo, silencio atronador”. Otro ejemplo (que no figura en el diccionario) es la expresión “mercados autorregulados”, o sea el sistema neoliberal que para sobrevivir “exige regularmente la intervención estatal y la acción coercitiva del Estado”.

El Consenso de Bruselas, como antes el Consenso de Washington

En la Cumbre de la Unión Europea (UE) que tuvo lugar en Bruselas el pasado 30 de enero se acordó un Tratado sobre la Estabilidad, Coordinación y la Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria que por insistencia de Alemania, como señala el diario británico The Guardian, convierte a la Comisión Europea (CE) en organismo “escrutador” de los presupuestos estatales que de ahora en adelante confeccionarán los países miembros de la UE, y a la Corte de Justicia Europea (CJE) en la institución que aplicará “el rigor fiscal” en la zona euro (ZE).

Para decirlo más claramente, este Tratado (que no forma parte de los Tratados de la UE para evitar el proceso de ratificación y permitir que entre en vigor con únicamente el apoyo de sólo 12 de los 27 países de la UE) convierte a la CE en la instancia supranacional que decidirá, en lugar de los parlamentos, la política del gasto estatal, y a la CJE en la “policía fiscal supranacional” que, retomando la cobertura del diario británico, “puede aplicar de manera casi automática” multas a los Estados que de manera persistente no cumplan con las nuevas reglas que ilegalizan los déficits fiscales. Y el Tratado hace obligatorio para los 17 países de la ZE, y aquellos que serán aceptados en el futuro, la adopción de legislaciones de cumplimiento obligatorio o enmiendas constitucionales para “abolir el derecho de los gobiernos a incurrir en excesivos niveles de deuda nacional”.

La Canciller alemana Angela Merkel, según el diario, dijo que “este freno a la deuda será de cumplimiento obligatorio y válido por la eternidad. Nunca (los gobiernos) podrán cambiarlo mediante una mayoría parlamentaria”. O sea, para decirlo en términos más crudos, la democracia parlamentaria nunca podrá liberarse de esta camisola de fuerza impuesta por los “sagrados” intereses de la plutocracia financiera y sus aliados.

En suma, la UE institucionalizó para la ZE un engendro equivalente al Consenso de Washington (CW de 1989) que con sus diez mandamientos (1) sirvió para que el Banco Mundial, el FMI y demás instituciones controladas por Estados Unidos (EE.UU.), impusieran en América latina durante la década de los 90 las políticas de gobierno destinadas a destruir lo que quedaba en pie del “Estado benefactor” y hacer germinar los “mercados autorregulados”, o sea el neoliberalismo: políticas de austeridad, de déficit cero, de libre comercio, de inversiones extranjeras protegidas, de privatización de los servicios públicos, la “movilidad” laboral para destruir los sindicatos y aplicar bajas salariales, entre otras cosas más que provocaron desastrosas y durables consecuencias socioeconómicas para los pueblos latinoamericanos.

Tal política será ahora aplicada de manera total en Grecia y demás países de la ZE que cargan con el fardo de una deuda pública producto, en buena medida, de la “socialización” de las pérdidas de los bancos privados europeos, que dicho sea de paso han sido y seguirán siendo salvados de la insolvencia por el Banco Central Europeo para que recuperen la posición dominante en el sector financiero.

La deriva autoritaria del gobierno de la señora Merkel quedó en evidencia en los días que precedieron a la Cumbre de Bruselas, cuando funcionarios alemanes filtraron a la prensa que Alemania exigía que “Grecia cediera su poder en materia de presupuestos a la UE”. La propuesta de enviar un “comisario” de la UE para elaborar el presupuesto del gobierno de Atenas causó revuelos en Grecia, Italia y otros países endeudados que, a cambio de una “ayuda” que salvará a los bancos acreedores, deben aplicar los brutales programas de ajustes estructurales y la política de “cero déficit” presupuestario.

Hay analistas, como el estratega de inversiones Marshall Auerback (The Germans Launch a Blitzkrieg on the Greek Debt Negotiations, en nakedcapitalism.com) que en esta amenaza de la Canciller Merkel y la Troika (la CE, el Banco Central Europeo y el FMI), de que “la austeridad fiscal será aplicada en nuestros términos”, ven una señal a los otros países endeudados, como Portugal, España, Irlanda e Italia: “Traten Ustedes de renegociar (la deuda) como están haciendo los griegos y los pondremos bajo nuestro control. La otra alternativa es que se vayan de la ZE”.
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Sin pesimismo, pero el presente se parece mucho al pasado

En 1944, cuando la segunda Guerra Mundial provocada por el fascismo estaba terminando en Europa y continuaba en Asia, el economista húngaro Karl Polanyi publicaba en Londres la primera edición de La Gran Transformación, un libro muy bien documentado sobre la historia del liberalismo económico, el “laissez-faire” o los “mercados autorregulados”, las crisis que provocó a lo largo del siglo 19 y comienzos del 20, su desplome como consecuencia de la Gran Depresión de los años 30 y el surgimiento del corporativismo fascista.

“Retrospectivamente se cargará al activo de nuestra época el haber asistido al final del mercado autorregulador. Los años veinte (del siglo 20) vieron el prestigio del liberalismo económico en su apogeo. Centenas de millones de seres humanos sufrieron el flagelo de la inflación, clases enteras, naciones enteras fueron expropiadas. La estabilización de las monedas devino el punto focal del pensamiento político de pueblos y de gobiernos; la restauración del patrón oro se convirtió en el objetivo supremo de todos los esfuerzos organizados en el terreno de la economía. Se reconoció el reembolso de los empréstitos extranjeros y el retorno a una moneda estable como las piedras de toque de la racionalidad en política, y se consideró que ningún sufrimiento personal, ninguna injerencia en la soberanía era un sacrificio demasiado grande para recuperar la integridad monetaria. La privación de los desempleados a quienes la deflación había hecho perder sus empleos, la indigencia total de los funcionarios cesanteados, sin siquiera una pensión de miseria; e incluso el abandono de los derechos de la nación y la pérdida de las libertades constitucionales fueron juzgadas como un precio justo a pagar para responder a las exigencias de presupuestos sanos y de monedas sólidas, las prioridades del liberalismo económico (Karl Polanyi, La Grande Transformation, Editions Gallimard, páginas 192-193)

Mientras que actualmente el discurso oficial de los gobiernos, instituciones y la plutocracia financiera que propulsan el neoliberalismo ataca cualquier forma de intervencionismo económico, como las políticas de planificación económica y los estímulos para aumentar la demanda agregada y generar empleos, aduciendo que los mercados autorregulados excluyen la intervención estatal, en realidad - y como señalaba Polanyi en la obra citada – “este liberalismo económico exige regularmente la intervención estatal “y la acción coercitiva del Estado”. Pero no para beneficio de la economía, del empleo, sino de los intereses capitalistas que están en posición dominante.

Las sucesivas decisiones de la Cumbre de la UE, y lo mismo podría decirse de las tomadas por los gobiernos de Washington y Londres desde que se disparó la crisis en el 2008 y hasta el momento, son pruebas irrefutables de que los supuestos mercados autorregulados existen y prosperan en detrimento de la población en general gracias a una intervención cada vez más coercitiva de los Estados. Como escribe Polanyi (página 200 de la obra citada), el Estado interviene para establecer (el liberalismo económico) y, una vez establecido, para mantenerlo.

¿Cuáles son los peligros de este intervencionismo antipopular y autoritario del Estado para mantener el neoliberalismo? Recapitulando sobre el nacimiento y la expansión del fascismo como consecuencia de la crisis monetaria, financiera y económica de los años 30, Polanyi apunta que “la obstinación con la cual, durante diez críticos años, los defensores del liberalismo económico habían sostenido el intervencionismo autoritario al servicio de las políticas deflacionistas tuvieron como consecuencia pura y simple el debilitamiento decisivo de las fuerzas democráticas (los partidos socialdemócratas y socialistas, los sindicatos) que habrían podido desviar la catástrofe fascista. Gran Bretaña y Estados Unidos, que no eran los sirvientes sino los patrones de la moneda, abandonaron el patrón oro lo bastante rápido como para escapar a este peligro (página 302), y agrega más adelante (página 305) que si jamás un movimiento político respondió a las necesidades de una situación objetiva, en lugar de ser la consecuencia de causas fortuitas, ese fue bien el fascismo.

El fascismo, continúa Polanyi, proponía una manera de escapar a la situación institucional sin salida que era, en lo esencial, la misma en un gran número de países, y por lo tanto el ensayo de este remedio sirvió para propagar por doquier una enfermedad mortal. Así mueren las civilizaciones. Podemos describir la solución fascista al impasse en el cual se había metido el capitalismo liberal como una reforma de la economía de mercado realizada a cambio de la extirpación de todas las instituciones democráticas, a la vez en el terreno de las relaciones industriales y en el campo político.

No es casual que hoy día, en una situación de grave crisis y con el desempleo alcanzando niveles inaceptables en la UE, particularmente entre los jóvenes, con el empobrecimiento enraizándose aun en partes de la clase media, que la extrema derecha neofascista haya llegado o forme parte de los gobiernos de varios países europeos. Una extrema derecha consistentemente antidemocrática que retoma las banderas del nacionalismo primario y excluyente, que no abandonó su esencia xenofóbica ni el uso de la lucha de clases para amedrentar a las fuerzas realmente progresistas, y que, como en su origen Mussolini y los nazis alemanes, tienen un demagógico discurso “anticapitalista” para atraer el voto de los trabajadores afectados por las bajas salariales o el despido, de la pequeña burguesía aplastada por los monopolios comerciales, industriales y financieros, de las clases medias empobrecidas y carentes de perspectivas.

Todo lo anterior es también válido para Gran Bretaña, EE.UU., Canadá y otros países capitalistas avanzados, donde es evidente una deriva autoritaria que se acentúa con la concentración del poder - por la exclusión evidente de los parlamentos y asambleas nacionales del proceso de debate y toma de decisiones de cualquier asunto de importancia - en manos de los Poderes Ejecutivos que defienden exclusivamente los intereses de las finanzas, de las transnacionales, las petroleras y mineras que a su vez financian los partidos políticos de gobierno, o sea los partidos que se alternan para fundamentalmente proseguir la misma política.

Esta deriva autoritaria para salvar los mercados autorregulados puede terminar en una vieja o nueva forma de totalitarismo. Todo está en su lugar para reprimir el descontento popular que lógicamente nacerá masivamente en los próximos meses, a medida que la situación se deteriore en muchos países. La represión es un elemento indispensable para poder aplicar esta austeridad salvaje. Así fue en Sudamérica, tierra de experimentación del neoliberalismo, de todas las terapias de choque y demás infamias del sistema imperialista, como suele recordar el historiador estadounidense Greg Grandin.

Nota

1.- Los “diez mandamientos” del CW están en su mayoría incluidos en los Tratados y principios que guían la UE. El Tratado adoptado el 30 de enero pasado retoma “primer mandamiento” y lo convierte en un absoluto: Disciplina presupuestaria. Los presupuestos públicos no pueden tener déficit. Los nueve “mandamientos del CW” son los siguientes: Reordenamiento de las prioridades del gasto público; Reforma Impositiva (ampliar las bases de los impuestos y reducir los más altos); Liberalización de los tipos de interés; Un tipo de cambio de la moneda competitivo; Liberalización del comercio internacional; Eliminación de las barreras a las inversiones extranjeras directas; Privatización (venta de las empresas públicas y de los monopolios estatales); Desregulación de los mercados; Protección de la propiedad privada.

- Alberto Rabilotta es periodista argentino - canadiense.







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2012 año de peligro.






Rebelion. El año de todos los peligros















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04-02-2012







El año de todos los peligros




Le Monde Diplomatique






¿Será 2012 el año del fin del mundo? Es lo que vaticina una leyenda maya que incluso le pone fecha exacta al apocalipsis: el 12 de diciembre próximo (12-12-12). En todo caso, en un contexto europeo de recesión económica y de grave crisis financiera y social, los riesgos no escasearán este año, que verá además elecciones decisivas en Estados Unidos, Rusia, Francia, México y Venezuela.

Pero el principal peligro geopolítico seguirá situándose en el Golfo Pérsico.¿Lanzarán Israel y Estados Unidos el anunciado ataque militar contra las instalaciones nucleares iraníes? El gobierno de Teherán reivindica su derecho a disponer de energía nuclear civil. Y el presidente Mahmud Ahmadineyad ha repetido que el objetivo de su programa no es en absoluto militar; que su finalidad es simplemente producir energía eléctrica de origen nuclear. También recuerda que Irán firmó y ratificó el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), mientras que Israel nunca lo hizo.

Por su parte, las autoridades israelíes piensan que no se debe esperar más. Según ellas, se acerca peligrosamente el momento en que el régimen de los ayatolás dispondrá del arma atómica, y a partir de ese instante ya no se podrá hacer nada. El equilibrio de fuerzas en Oriente Próximo se habrá roto, e Israel ya no gozará de una incontestable supremacía militar en la región. El gobierno de Benjamín Netanyahu estima que, en esas circunstancias, la existencia misma del Estado judío estaría amenazada.

Según los estrategas israelíes, el momento actual es tanto más propicio para golpear cuanto que Irán se encuentra debilitado. Tanto en el ámbito económico, a causa de las sanciones impuestas desde 2007 por el Consejo de Seguridad de la ONU, basadas en informes alarmantes del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), como en el contexto geopolítico regional, porque su principal aliado, Siria, a causa de la violenta insurrección interna, se halla imposibilitado de prestarle una eventual ayuda. Y esta incapacidad de Damasco repercute en otro socio local iraní, el Hezbolá libanés, cuyas líneas de aprovisionamiento militar desde Teherán, han dejado de ser fiables.

Por estas razones, Israel desea que el ataque se lleve a cabo cuanto antes. En aras de preparar el bombardeo, ya hay infiltrados en Irán, efectivos de las fuerzas especiales. Y es muy probable que agentes israelíes hayan concebido los atentados que, estos dos últimos años, causaron la muerte de cinco importantes científicos nucleares iraníes.

Aunque Washington acusa igualmente a Teherán de estar llevando a cabo un programa nuclear clandestino para dotarse del arma atómica, su análisis a propósito de la oportunidad del ataque es diferente. Estados Unidos está saliendo de dos decenios de guerras en esa región, y el balance no es halagador. Irak ha sido un desastre y ha quedado finalmente en manos de la mayoría chií, la cual simpatiza con Teherán... En cuanto al lodazal afgano, las fuerzas estadounidenses se han mostrado incapaces de vencer a los talibanes, con los cuales la diplomacia norteamericana ha tenido que resignarse a negociar antes de abandonar pronto el país a su destino.

Estos costosos conflictos han debilitado a Estados Unidos y revelado a los ojos del mundo los límites de su potencia y su incipiente declive histórico. No es hora de nuevas aventuras. Menos en un año electoral en el que el presidente saliente, Barack Obama, no tiene la certeza de ser reelegido. Y cuando todos los recursos están siendo movilizados para combatir la crisis y reducir el desempleo.

Por otra parte, Washington está tratando de cambiar su imagen en el mundo árabe-musulmán, sobre todo después de las insurrecciones de la “primavera árabe” del año pasado. De cómplice de dictadores –en particular del tunecino Ben Alí y del egipcio Mubarak– desea ahora aparecer como mecenas de las nuevas democracias árabes. Una agresión militar contra Irán, en colaboración además con Israel, arruinaría esos esfuerzos y despertaría el antinorteamericanismo latente en muchos países. Sobre todo en aquellos cuyos nuevos gobiernos, precisamente surgidos de las revueltas populares, están dirigidos por islamistas moderados.

Una importante consideración complementaria: el ataque contra Irán tendría consecuencias no sólo militares (no se puede descartar que algunos misiles balísticos iraníes alcancen el territorio israelí o consigan golpear las bases norteamericanas de Kuwait, Bahréin u Omán) sino, sobre todo, económicas. La réplica mínima de Irán a un bombardeo de sus sitios nucleares consistiría, como sus responsables militares no cesan de prevenir, en el bloqueo del estrecho de Ormuz. Cerrojo del Golfo Pérsico, por él pasa un tercio del petróleo del mundo y unos 17 millones de barriles de crudo cada día. Sin ese aprovisionamiento, los precios de los hidrocarburos alcanzarían niveles insoportables, lo cual impediría la reactivación de la economía mundial y la salida de la recesión.

El Estado Mayor iraní afirma que “nada es más fácil de cerrar que ese Estrecho” y multiplica las maniobras navales en la zona para demostrar que está en condiciones de llevar a cabo sus amenazas. Washington ha respondido que el bloqueo de la vía estratégica de Ormuz sería considerado como un “caso de guerra”, y ha reforzado su V Flota que navega por el Golfo.

Es muy improbable que Irán tome la iniciativa de ocluir el paso de Ormuz (aunque siempre podría intentarlo en represalias a una agresión). En primer lugar porque se daría un tiro en un pie, ya que exporta su propio petróleo por esa vía, y que los recursos de esas exportaciones le son vitales.

En segundo lugar porque dañaría a algunos de sus principales socios, quienes le apoyan en su conflicto con Estados Unidos. Principalmente China, cuyas importaciones de petróleo, que alcanzan un 15%, proceden de Irán; y su eventual interrupción paralizaría parte de su aparato productivo.

Las tensiones están pues al rojo vivo. Las cancillerías del mundo observan minuto a minuto una peligrosa escalada que puede desembocar en un gran conflicto regional. Se verían implicados en él no sólo Israel, Estados Unidos e Irán, sino también otras tres potencias de Oriente Medio: Turquía, cuyas ambiciones en la región vuelven a ser considerables; Arabia Saudí, que sueña desde hace decenios con ver destruido a su gran rival islámico chií; e Irak, que podría romperse en dos partes, una chií pro-iraní, y otra suní pro-occidental.

Asimismo un bombardeo de los sitios nucleares iraníes causará una nube radiactiva nefasta para la salud de todas las poblaciones de la zona (incluidos los miles de militares estadounidenses y los habitantes de Israel). Todo ello conduce a pensar que si los belicistas están alzando con fuerza la voz, el tiempo de la diplomacia aún no ha terminado.

Fuente original: http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=f62c3145-18d7-4a1c-a93f-3f42321999b0







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Alemania sin rumbo estratégico.






Rebelion. Alemania, un líder que aún no ha conseguido serlo















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Europa






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04-02-2012







Alemania, un líder que aún no ha conseguido serlo







El liderazgo de Alemania en la Unión Europea va a ser uno de los temas que se trata desde ayer en la Conferencia de Seguridad de Munich, que reúne a destacados personajes de la vida política, militar y económica del hemisferio norte. Dado que se trata de un encuentro considerado «privado», los críticos consideran antidemocrático un evento que más bien sirve para cambiar gobiernos y preparar guerras o revueltas en estados que se oponen a los intereses de Washington y sus aliados de Europa occidental.




La crisis financiera, Irán y el liderazgo de Alemania serán los temas que centrarán la Conferencia de Seguridad de Munich, que se celebra este fin de semana, según manifestó el exembajador alemán ante la ONU Wolfgang Ischinger en una entrevista, lo que llamó poderosamente la atención.

No es ningún secreto que Berlín está llevando la voz cantante en la Unión Europea (UE), es algo que se puede leer a diario en la prensa internacional. Pero el dictado alemán de austeridad y el envío de un «comisario» a Grecia no sirven para probar que el Gobierno de Angela Merkel sepa «liderar», lo que va más allá de aceptar un papel de liderazgo. El problema principal de la política alemana es que le falta la «facultad para pensar estratégicamente», tal y como ha indicado el diario centroliberal «Süddeutsche Zeitung» en un reciente análisis.

El otro gran problema alemán es el relativo al objetivo de la política de Berlín respecto a la UE post-crisis. Se puede suponer que Merkel y los poderes fácticos quieren mandar en Europa pero la cuestión es en qué Europa, cómo y con quién.

Parece que la canciller y el principal partido de la oposición, el socialdemócrata (SPD), optan por llenar los fondos de rescate con más euros para mantener el actual bloque comunitario, pero sin solucionar los problemas. Obviamente el modelo de austeridad a la alemana es dañino para Grecia, pero la opción de separar Atenas de la zona euro no se plantea, por ahora. Sin embargo, tal y como se ha evidenciado en la reciente cumbre europea, la ruptura de la UE se hace cada vez más patente. Por segunda vez consecutiva Londres no comparte la decisión de la mayoría, pero esta vez cuenta con el apoyo de Praga. Ya no está sola frente a Berlín.

La actitud de la República Checa no sorprende, porque en vísperas del inicio de la guerra contra Irak (2003) formaba parte de la alianza belicista, dirigida por EEUU, lo que desde el punto de vista geoestratégico mantenía cercado al núcleo europeo «pacifista», con París y Berlín en el centro. De hecho, Varsovia y Praga, Roma y Madrid más Londres vuelven a estar de nuevo más cerca de las posiciones de Washington que de las de Berlín.

Además, ahora París se muestra como un aliado inseguro para la política alemana. Merkel ha apostado por la reelección del actual presidente, Nicolas Sarkozy, pero, ¿qué pasará si gana François Hollande o incluso Marine Le Pen? El último caso sería muy grave, porque frente a una victoria del PS la canciller podría reaccionar con la constitución de un bipartito con el SPD, una opción que de cara a las elecciones generales de 2013 cada vez toma más peso.

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, la diplomacia de la República Federal de Alemania supo instrumentalizar la «amistad francogermana» para disminuir la hegemonía de EEUU durante la Guerra Fría. Sobre este eje principal, Helmut Kohl pudo realizar la unificación de los dos estados alemanes en 1990 cuando su amigo François Mitterand reconoció el derecho a la autodeterminación de los alemanes frente al rechazo de Margaret Thatcher, la indiferencia de George Bush y el consentimiento de Mijail Gorbachov. En la misma dinámica se situaba la cooperación entre Jacques Chirac y Gerhard Schröder, cuyo denominador común era erigir la UE como otro polo político más en un mundo multipolar. Al final, estos «europeístas» perdieron terreno y poder frente a los «transatlánticos» cuando los admiradores de EEUU, Merkel y Sarkozy, tomaron las riendas. Poco a poco Washington ha logrado reconducir la Alemania merkeliana hacia su vera, aunque sigue observando con escepticismo el nuevo papel de líder que la UE ha concedido a Berlín.

Aún así, o justamente por ello, Merkel ha dado luz verde para que el centro de control del futuro «escudo antimisiles» sea instalado en la base estadounidense de Ramstein. Esta decisión va a tener un efecto negativo en las relaciones germanorrusas porque Moscú se siente amenazado por este nuevo sistema militar, dirigido por su rival estadounidense.

Igual de unilateral transcurre la visita de Merkel a China, donde pide mucho: dinero para la UE y que Beijing deje de proteger a Siria en la ONU. De forma parecida opera el ministro de Exteriores, Guido Westerwelle, quien tras una visita amistosa a Israel ha exigido la dimisión del presidente sirio, Bashar al-Assad. Mientras tanto, el ministro de Cooperación Económica, Dirk Niebel, ha criticado las condiciones de vida de los palestinos en Cisjordania y, al mismo tiempo, les ha invitado a seguir conversando con Tel Aviv.

Alemania está aún lejos de asumir cualquier tipo de liderazgo internacional.

Fuente: http://gara.net/paperezkoa/20120204/320004/es/Alemania-lider-que-aun-no-ha-conseguido-serlo







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miércoles, 1 de febrero de 2012

El rol de los Bancos Centrales.






Rebelion. El papel de los bancos centrales















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Economía






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01-02-2012







El papel de los bancos centrales




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            "Déjenme emitir y controlar el dinero de un país y no me importa quien hace las leyes.”

            Mayer Amschel Rothschild, 1790

A los bancos centrales que se les dice independientes si obedecen los dictados de la banca internacional. El caso de Hungría es revelador. En el nuevo parlamento, el Fidesz (54%) y el Jobbik (18%), aprobaron cambios a la constitución húngara con mayoría archicalificada. El cambio relevante es la composición del Banco Central de Hungría, que mejora la supervisión del gobierno sobre su propia moneda: el forint.

Se armó el pandemonio en la UE. Al Primer Ministro, Víctor Orban, lo llamaron déspota nacionalista y antidemocrático, entre peores cosas. Washington habló de “inquietud” por la reforma. Paris del “problema con Hungría” por l“deriva nacionalista y autoritaria” del gobierno. Los medios de “la gran deuda pública de Hungría” (Le Figaro), que es un 80% del PIB, como Alemania. El FMI, el Banco Mundial y la UE congelaron los préstamos a Hungría. El forint cayó.

Toda la tarde del 18 de enero Hungría estuvo como acusada ante el Parlamento Europeo. Se le critica que mencione a Dios en su constitución, como si países europeos, como Gran Bretaña (Dieu et mon droit) o extra europeos como Estados Unidos (in God we Trust) o musulmanes (En nombre de Allah) no lo mencionasen. Pero es por pura hipocresía; lo que escuece es que sea Hungría quien controle su Banco Central.

La situación en esencia es la de exigir al pueblo húngaro, que no usa el euro, la renuncia a ejercer controles, a través de las autoridades que eligió, sobre su banco nacional. Fue conmovedora la unanimidad de los parlamentarios de la izquierda europea en defender la independencia de los bancos centrales, en dar libertad a los “tecnócratas” impuestos por el sector financiero privado. En su discurso, Daniel Cohn-Bendit llegó a advertir contra desviaciones autoritarias estilo Chavez.

También escuchamos al antiguo maoísta, reciclado en neo-liberal atlantista y ahora Presidente de la Unión Europea, Manuel Barroso, explicando como es respetar la democracia castigar con sanciones financieras y otras más a un estado miembro de la UE por una constitución votada en su parlamento.

La Comisión Europea dio a Hungría un mes para enmendar su constitución; los burócratas de Bruselas - que nadie eligió- mandan anular reformas aprobadas por mayoría abrumadora en un parlamento elegido con voto popular. El partido Jobbik ya prepara un referéndum popular para irse de la UE.

 

En America Latina hay episodios recientes con la tal independencia de los bancos centrales. Hace un año Argentina quería usar sus reservas para pagar deuda, pero el Presidente del Banco Central, Martín Redrado, prefería pagar intereses a los bancos acreedores. Al final, a pesar del respaldo internacional, tuvo que renunciar.

Estos hechos obligan a recordar la historia de los bancos centrales y su función. La emisión de dinero es una prerrogativa del Estado, que se usa según las necesidades del país. En paralelo hubo la actividad de cambistas, desde mercaderes de schekels para el culto en Jerusalem hasta los banqueros italianos de la edad media. Estos últimos dieron a la banca privada su primer formato: guardar el dinero ajeno y emitir certificados de un valor reconocido, que circulaban internacionalmente a cambio del cobro de una comisión.

En 1694, ambos roles se fundieron al crear el Banco de Inglaterra. Fue una sociedad privada, con accionistas secretos, que usó en gran escala la Reserva Fraccionada, eso quiere decir emitir certificados de crédito sobre un dinero que no se tiene y cobrar intereses sobre ese dinero. Es el modelo de la Reserva Federal de EE UU, un grupo de bancos privados financia al Gobierno de EE UU con dinero inventado a cambio de Bonos del Tesoro que pagan intereses.

Ganar dinero emitiendo no tiene ciencia: se crea mucho dinero para hacer burbujas y se vende; se retira dinero para que caigan los precios y se compra. Es la mecánica actual de las finanzas internacionales. Los banqueros lucran con deuda pública y especulación, a expensas de la gente.

La sola deuda pública de la Eurozona, EE UU y Gran Bretaña (2011) suma ya 32 billones (trillions), la mitad del Producto Mundial (65 billones) y la causa es un súbito incremento causado por el salvamento de los bancos privados, arruinados en sus especulaciones, con dinero público.

La causa no es el gasto social o el estado de bienestar europeo, como sostienen algunos interesados en demolerlo para precarizar más aún el empleo y aumentar ganancias con salarios bajos. El fraude financiero sigue con la inflación de activos en burbujas especulativas para mejorar los balances. El trafico con los famosos derivativos no disminuye sino que aumenta: de 601 billones en 2010 a 707 billones en 2011, según el BIS de Basilea. Es fácil pronosticar que el 2012 verá crecer la indignación con los indignos.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.







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El mito de la inversión extranjera.






Rebelion. Mitos de la inversión extranjera: El caso de los hidrocarburos en Bolivia















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Bolivia






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01-02-2012






Dossier del Observatorio de las Multinacionales en América Latina

Mitos de la inversión extranjera: El caso de los hidrocarburos en Bolivia




CEDIB y OMAL-Paz con Dignidad






La privatización de la industria petrolera boliviana fue posible por una inocultable victoria ideológica del neoliberalismo que pregonó, y aún lo sigue haciendo, las bondades de la inversión extranjera, y paralelamente denigró el rol del Estado en las actividades productivas, particularmente en las actividades de extracción de recursos naturales; sancionando su “intrínseca ineficiencia” y su “congénita corrupción”.

Con fuerte apoyo de los organismos internacionales lograron imponer a los políticos y gobernantes de turno la idea que los bolivianos no podemos ni debemos gestionar nuestros recursos naturales y que la mejor manera de hacerlo es recurriendo a la inversión extranjera.

¿Cómo lo hicieron? Recurriendo a mentiras simples pero efectivas, como lo demuestra la presente cartilla. En lo referente a la industria petrolera, por ejemplo, mintieron en el número de pozos perforados y las reservas descubiertas, mintieron en los costos de producción y en las utilidades recibidas por las empresas, etc. Mentiras que de tanto ser repetidas crearon verdaderos mitos. Como ese que indica que las transnacionales son necesarias e imprescindibles para el país, que son las únicas capaces de realizar inversiones riesgosas, inversiones que el país no tiene y qué además permitieron descubrir las enormes reservas de gas. O el otro que dice que las transnacionales aplican tecnología de punta, son eficientes, cumplen con las leyes, son transparentes y para nada corruptas. O aquel que señala que la exportación de gas natural facilita el abastecimiento del mercado interno. O el que indica que el cobro de regalías e impuestos “elevados”, genera pérdidas a las empresas, ahuyenta a los inversores y perjudica el desarrollo de la industria.

Tan efectiva ha sido esta labor que aún hoy los gobernantes repiten que la inversión extranjera es imprescindible y que debemos buscar ser socios de ella. La experiencia histórica del país, reciente y pasada, ha demostrado que los inversores extranjeros sólo despojan al país de sus riquezas. Así lo corroboran los argumentos y datos vertidos en esta cartilla. Urge recuperar la experiencia económica previa al neoliberalismo, desmontar los mitos y mostrar la realidad detrás de las mentiras neoliberales, para acabar de descolonizar el pensamiento boliviano sobre la inversión extranjera y construir una verdadera política nacional de hidrocarburos.

- Puedes descargar el cuaderno pinchando aquí >>

ÍNDICE

  • Los bolivianos no podemos, ni debemos gestionar nuestros recursos hidrocarburíferos
  • Gracias a las transnacionales, Bolivia ha descubierto sus hidrocarburos
  • Las transnacionales son necesarias porque hacen inversiones riesgosas que el país no tiene
  • Las transnacionales manejan tecnología de punta
  • Los impuestos y regalías elevados ahuyentan a la inversión extranjera
  • Las transnacionales son transparentes y cumplen las leyes
  • La exportación de materia prima es complementaria a la satisfacción de la demanda interna

Centro de Documentación e Información Bolivia

REALIZACIÓN

- Investigación: Gustavo Rodríguez Cáceres y Marco Gandarillas G.

- Edición: Marco A. Gandarillas G.

- Diseño e ilustraciones: Efraín Ramos Y.

- Apoyo: Observatorio de Multinacionales en América Latina - Paz con Dignidad y la Agencia de Cooperación del Gobierno Vasco.

Fuente: http://www.revistapueblos.org/spip.php?article2322







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