sábado, 27 de noviembre de 2010

Fidel Castro

Europa y la crisis







Rebelion. ¿Qué pasa en Irlanda y en los otros PIGS, incluida España?













¿Qué pasa en Irlanda y en los otros PIGS, incluida España?




Sistema Digital / Rebelión






Para entender la crisis financiera y económica de la Unión Europea, tenemos que entender tal crisis no sólo como un fenómeno económico y financiero, sino también como un fenómeno político. En realidad, esto último determina lo primero. Veamos por ejemplo la situación de Portugal, Irlanda, Grecia y España, referidos en un tono insultante en la literatura económica anglosajona como los PIGS, que quiere decir, en inglés, los “cerdos”. Tales países, Portugal, Irlanda, Grecia y España (Spain en inglés) han estado gobernados, durante la mayoría del periodo desde el final de la II Guerra Mundial hasta finales de los años setenta por dictaduras fascistas o fascistoides (España y Portugal) y por regimenes autoritarios profundamente conservadores (Grecia e Irlanda). Las dictaduras españolas y portuguesas terminaron en 1978 y 1974 respectivamente. La griega terminó en 1974. En Irlanda fue en los años setenta cuando comenzó a abrirse un sistema profundamente conservador de ideología católica extrema, que en cierta manera perdura todavía hoy.

Este contexto político explica que el Estado heredado por las democracias (que se inicia en estos países a partir de los años setenta y ochenta), fuese un Estado represivo, poco redistributivo y escasamente social. Todos estos países tenían en los años setenta, por ejemplo, el número de policías por diez mil habitantes más elevado del grupo de países que pasarían a ser más tarde la Unión Europea, mientras que el porcentaje de la población adulta trabajando en su Estado del bienestar era y continúa siendo el más bajo de aquella comunidad. Estos países eran y siguen siendo también los países con mayores desigualdades en la Unión Europea de los Quince.

Esta es la herencia de aquellos países que más tarde pasaron a ser conocidos como los PIGS. Ni que decir tiene que mucho ha cambiado en ellos desde entonces, y muy en particular en los periodos de gobiernos socialdemócratas. Pero el hecho es que hoy continúan compartiendo varias características, resultado de su pasado común, que les han marcado definitivamente. Todos ellos tienen, por ejemplo, la carga fiscal más baja de la UE-15, y ello como consecuencia del enorme poder que todavía tienen en estos países sus clases dominantes (esa categoría que incluye la banca, la gran patronal y las rentas superiores). Mientras que el promedio del porcentaje de impuestos sobre el PIB en la UE-15 era al principio de la crisis (2007) 41,1%, en Irlanda era un 31,1%, Grecia era un 34,2%, España era un 34,0% y Portugal un 36,5%, todos ellos, pues, con una carga fiscal menor que el promedio de la UE-15. En realidad, tenían la carga fiscal más baja de esta comunidad. Esta baja carga fiscal se aplicaba tanto a impuestos directos como a impuestos indirectos. Tanto unos como otros eran los más bajos de la UE-15. Además de los más bajos eran también los más regresivos. Es decir, dependían, y continúan dependiendo, excesivamente de impuestos sobre las rentas del trabajo.

Estos bajos ingresos del Estado significan unos gastos públicos como porcentaje del PIB muy bajos. Mientras que el promedio de la UE-15 el gasto público es del 46% del PIB, Irlanda es 36,8%, España 39,2%, Portugal 43,8% y sólo Grecia está al mismo nivel que la UE-15. El gasto público en protección social es el más bajo de la UE-15 en todos estos países. De nuevo, mientras que el promedio de la UE-15 es 27%, Irlanda es 18,9%, Grecia 24,4%, España 21% y Portugal 24,8%. Un tanto semejante ocurre con el empleo público. Mientras que el porcentaje de la población adulta que trabaja en el sector público es, en el promedio de la UE-15 sólo el 15%, en Irlanda es un 12%, en Grecia un 14%, en España 9% y en Portugal sólo un 7%. El sector público y su Estado del bienestar están poco desarrollados en todos los ámbitos.

Otra característica de tales países (los PIGS) es el escaso efecto redistribuidor del Estado. Todos ellos tienen una elevada pobreza, tanto antes como después de la intervención del Estado del bienestar. Puesto que pobreza se define como el 50% de la mediana, ello quiere decir que el Estado redistribuidor es muy limitado.

En resumen, un análisis de la situación fiscal y social de esos países muestra unos bajos impuestos (resultado sobre todo de la baja aportación de las rentas superiores y rentas de capital que alcanza su extremo en el caso de Irlanda, donde el impuesto sociedades es sólo un 12%); una gran regresividad fiscal; un sector público poco desarrollado; un Estado del bienestar poco desarrollado y un Estado poco redistributivo. Todos estos son síntomas de lo que solía llamarse “poder de clase”, es decir, del enorme poder de las clases dominantes. Una consecuencia de ello es que las desigualdades sociales son mayores que en el promedio de la UE-15. Así, el indicador de desigualdades, el coeficiente de Gini, es mayor en todos estos países que en el promedio de la UE-15 (a mayor número, mayor la desigualdad). Mientras que el promedio de la UE-15 era 0,28 en 2007, en España era 0,31, en Irlanda era 0,31, en Grecia era 0,34 y en Portugal era 0,36.

Las desigualdades sociales y su impacto en la crisis

Las causas mayores de estas enormes desigualdades eran la escasa actividad redistributiva del Estado y la prominencia de las rentas del capital sobre las rentas del trabajo, consecuencia del enorme dominio de las derechas en la vida política d e aquellos países. En todos estos países los sindicatos son débiles y las izquierdas también. Éstas, así como también los sindicatos, están divididas según distintas tradiciones políticas. La unidad de las fuerzas conservadoras y liberales contrasta con la gran diversidad y atomización de las izquierdas, con pluralidad sindical que debilita a las fuerzas progresistas. La situación política en estos países es la opuesta al norte de Europa –los países escandinavos-, donde las izquierdas son fuertes y las derechas, en cambio, están divididas en muchos partidos. Ello determina que los mal llamados PITS, tengan todos ellos Estados poco redistributivos con una gran concentración de las rentas del capital a costa del mundo del trabajo. Por cierto, esto ha ido ocurriendo en toda la UE-15 (ver mi artículo “Cómo está evolucionando la situación social de la Unión Europea” en www.navarro.org), pero muy en especial en estos países (mal llamados PIGS). El promedio de descenso de las rentas del trabajo sobre la renta total ha sido en los PIGS un descenso del 70% en el año 1992, a un 61% en el año 2007. Es más, debido a la concentración de las rentas del trabajo en las rentas superiores (consecuencia de que los sectores superiores ingresan rentas muy superiores a las rentas medias), la reducción de los salarios en los PIGS ha sido incluso más acentuada, siendo los porcentajes en el año 2007 mucho más bajos (52%) que en 1992 (66%). Estas son las causas de la crisis.

¿Cómo aparece la crisis en estos países en el 2007?

Las causas de la crisis fueron acumulándose durante los años anteriores al 2007. La reducción de la masa salarial creó el problema del endeudamiento de las familias, que se había resuelto temporalmente a base de conseguir crédito, el cual fue creciendo, generando una expansión del sector financiero. Este sector financiero conseguía el dinero de las bancas alemanas y francesas, en el caso de Grecia y España, y también de las bancas británicas, en el caso de Irlanda. Esa fue la génesis de la deuda privada. Esta deuda podía sostenerse porque el aval era la vivienda, cuyo precio iba subiendo. Cuando el precio de la vivienda, sin embargo, colapsó debido al colapso de la burbuja inmobiliaria, se creó un problema gravísimo que afectó enormemente a la demanda y al crecimiento económico. Por otra parte, el enorme crecimiento de las rentas del capital y la escasa rentabilidad de la economía productiva condujo a grandes inversiones especulativas en el sector financiero. En Irlanda y en España el maridaje banca-inmobiliaria-industria de la construcción fue el motor del mal llamado “milagro español e irlandés”. Este milagro se iba consiguiendo a base de un enorme endeudamiento.

Además de lo anterior, la baja carga impositiva y escasos ingresos del Estado determinaron que el Estado tuviera que endeudarse para poder financiar el limitado Estado del bienestar. Es más, la sistemática bajada de impuestos, sobre todo de las rentas superiores, también contribuyó a aumentar el déficit estructural del Estado, que se acentuó cuando, con la crisis y la recesión, los ingresos al Estado disminuyeron. Esto llevó a que se dispararan los déficits en aquellos países, de manera que en el año 2009, Irlanda tenía un déficit del 14%, Grecia 15%, España 11% y Portugal 9%.

Estos déficits fueron aumentando la deuda pública que, sumada a la deuda privada, hizo que la deuda total alcanzara unas dimensiones extraordinarias, que alcanzó su máximo exponente en Irlanda (más del 700% del PIB). La mayoría de esta deuda impagable, la tenían los bancos alemanes, británicos y franceses, creando así una crisis bancaria de enormes proporciones, que ha afectado a la disponibilidad del crédito. Este problema de falta de crédito, junto con la escasa demanda, es la causa de la Gran Recesión, que podría convertirse, en caso de que no cambiaran las políticas de tales Estados, en una Gran Depresión, que afectaría también al resto de la Unión Europea, y naturalmente, al euro.

Todos estos datos muestran que el crecimiento económico en aquellos países PIGS tenía pies de barro. El escaso desarrollo del Estado, tanto en su función redistribuidora como social, obstaculizó enormemente el desarrollo económico del país. Y la crisis bancaria muestra que el euro también tiene pies de barro. En estos momentos, la estrategia del establishment europeo (Consejo Europeo, donde gobiernan las derechas, la Comisión Europea, donde también dominan las derechas, y el Banco Central Europeo, el Vaticano de la ortodoxia liberal), es salir de la crisis a base del aumento de la competitividad basada en bajadas de salarios, a fin de aumentar las exportaciones, lo cual es difícil en una situación en que la economía europea está en una profunda recesión. Todas las medidas que se están promoviendo (la reforma laboral, la reducción del gasto público, la reforma de las pensiones y otras), tiene como objetivo debilitar a los sindicatos y al mundo del trabajo para facilitar ese aumento de lo que llaman competitividad.

Salidas a la crisis: la via irlandesa neoliberal

De la misma manera que la causa de la crisis ha sido política, la salida de la crisis también dependerá de factores políticos. No se puede salir de la crisis sin una redefinición de las relaciones de poder entre el capital y el trabajo. En ese aspecto, las medidas que se están tomando son las medidas que el capital (hegemonizado por el capital financiero) está imponiendo para salir de la crisis en sus términos, lo cual será imposible. Estamos viendo en Irlanda, el alumno aventajado de la ortodoxia neoliberal, que durante el periodo 2007-2010 siguió dócilmente las políticas neoliberales promovidas por el Fondo Monetario Internacional y por la Unión Europea (que consistió en reducir durante el periodo 2007-2010 el gasto de las prestaciones sociales un 10%, bajar los sueldos de los empleados públicos un 20%, bajar el salario mínimo y una mayor desregulación del mercado de trabajo. Tales medidas, como era predecible, empeoraron la situación, pues redujeron la demanda de una manera muy significativa. La renta per cápita de Irlanda ha disminuido un 20% durante los tres años de crisis, y el PIB se ha reducido un 11%, la mayor reducción en la UE-15. La acentuación de la crisis ha determinado una presión incluso mayor para que se hagan mayores recortes sociales, que quedan por determinar según el discurso del Primer Ministro del gobierno irlandés.

Otra alternativa es posible

Es obvio que la crisis no se resolverá a no ser que se incremente la demanda y que se facilite el acceso al crédito. El primero no ocurrirá, mientras no existan políticas públicas expansivas de gasto público, orientadas a la creación de empleo. El mayor problema humano, social y económico, no sólo en los PIGS, sino en toda la Unión Europea, es el desempleo. Se necesita cambiar de orientación y en lugar de enfatizar el modelo alemán basado en las exportaciones (Schröder y Merkel) se debería acentuar el modelo de estímulo de la demanda a través del incremento del consumo doméstico, aumentando el gasto publico y los salarios, tanto en Alemania como en el resto de la Eurozona, tal como propuso Oskar Lafontaine en su día.

Por otra parte se necesitan inversiones en nuevas áreas sociales y económicas, entendiendo el Estado del bienestar no como un consumo, sino como una inversión para crear empleo. Estas inversiones facilitarían la entrada de la mujer en el mercado de trabajo. Si el porcentaje de mujeres en el mercado de trabajo en toda la Unión Europea fuera el mismo que el que existe en Suecia, el número de trabajadores nuevos sería mayor que el que resultaría de la integración de Turquía en la Unión Europea.

La otra condición es resolver el problema de crédito, el cual requiere que la banca sea considerada entidad de utilidad pública (como lo fue en muchos países, en que la provisión del crédito fue considerada una función social). Ello implicaría en muchos sectores la reaparición de la banca pública. En España, concretamente, sería necesaria la transformación de las cajas de ahorro en bancas públicas, tal como han propuesto Attac y el Catedrático de Economía Juan Torres.

Y por otra parte, el Banco Central Europeo debería convertirse en un banco central, ya que no lo es ahora, y como tal debería garantizar la provisión de crédito a los Estados, comprando deuda pública y revirtiendo los intereses a los Estados. Ello sería equivalente a proveer liquidez a los Estados. Que no se haga esto se debe a que el mundo del capital (hegemonizado por capital financiero) tiene excesivo poder y el mundo de trabajo tiene muy poco. La única solución es la agitación social, tal como muy bien ha dicho el premio Nóbel de Economía Joseph Stiglitz, que animó al mundo sindical europeo a seguir los pasos del sindicalismo francés. Hoy existen a lo largo de todo el territorio europeo protestas del mundo del trabajo rebelándose contra tales políticas neoliberales. Piden, con razón, que se establezcan otras políticas alternativas y casi opuestas, señalando que otra Unión Europea es posible. Y los países PIGS pueden añadir su voz a este proceso para transformar la UE. Para ello es necesario recurrir a una redefinición de las izquierdas, motivo de un artículo próximo.

Fuente: www.vnavarro.org

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viernes, 26 de noviembre de 2010

Repolarizar(MB)







Rebelion. El hastío por la política















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Venezuela






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26-11-2010







El hastío por la política










Lo primero sería distinguir el hastío de la desilusión, la desesperanza, la decepción o el desencanto. Cuando planteo que buena parte de la base social del chavismo está "hastiada de la cortedad de miras estratégica del chavismo oficial", esto no quiere decir que el chavismo, cual cuento de hadas, fue alguna vez una masa que esperaba paciente y resignadamente el advenimiento de la revolución bolivariana: ésta llegó y se hizo la ilusión y la esperanza y vivieron felices… hasta que una partida de burócratas malvados se empeñó en frustrar sus sueños.

El desencanto y la desesperanza son propios del antichavismo promedio: ilusionado con vivir en una sociedad que mantuviera al margen a los pobres, a los explotados, a los "incultos" y a los "flojos", a los negros, indios y zambos, la irrupción de las masas populares en la política supuso para las clases acomodadas un verdadero quebradero de cabezas. El odio de clases, el supremacismo, la criminalización de todo lo que sea sospechoso de chavismo, no son más que expresiones de la profunda decepción que produjo el fin de la ilusión de vivir en "armonía", ocultando o postergando el conflicto.

Hastío es desencuentro, contrariedad, enfado. Disputa, diferencia, conflicto. Del hastío es la rabia creadora, y sin hastío no hay revolución posible: hastío de la exclusión, de la explotación, de las insoportables condiciones materiales de vida. Con todo y sus excesos y errores, el hastío se distingue siempre del odio de quienes ocupan posiciones de dominio.

Hoy día el hastío es lo propio de los sujetos hechos visibles por el chavismo y vueltos a invisiblizar por el chavismo oficial. Hay hastío es las bases del partido, pero también en los márgenes y, más acá, en las calles de los grandes centros urbanos, donde se concentra el grueso de la población. Un hastío que tiene que ver con el aplanamiento y disciplinamiento de las voluntades que implicó la burocratización de la política.

Hace más de trescientos años, Baruch Spinoza intentó resolver la incógnita: ¿por qué los hombres luchan por su esclavitud como si lucharan por su libertad? Bien cabe la pregunta: ¿si parte de la base social del chavismo ha dejado de votar es porque ha dejado de luchar? ¿O este acto de rebeldía envía un mensaje claro, que no ha sabido o no ha querido escuchar nuestra burocracia política: que la lucha política no se agota en la contienda electoral? Mi hipótesis: el hastío es una interpelación directa, brutal, "salvaje", contra la dirección política de la revolución bolivariana. Esta interpelación se resume en una pregunta: ¿cuál libertad?

¿Es el pueblo el que ha dejado de luchar o es la burocracia acomodada la que no desea que haya lucha? ¿Es que el pueblo ya no tiene voluntad de lucha, o es que no ya no tiene voluntad para luchar subordinado a burócratas, corruptos, dirigentes mediocres, oportunistas y estalinistas?

El hastío ha cobrado una fuerza tal, que el antichavismo ha vuelto a ilusionarse: se cree capaz de encauzarlo, de sacarle provecho electoral. Ilusión vana. El problema, sin embargo, es que el chavismo oficial, aturdido y desorientado por el hastío, yace en la inercia. Allí donde el hastío se manifiesta, sólo ve indisciplina, desorden, falta de "formación política", anarcoides. Los policías del pensamiento hasta se inventan nuevas categorías: "pequeña burguesía, folklórica, anarcoide". No es para menos: en los burócratas de la política recae la mayoría de los cuestionamientos.

No se trata de que buena parte de la base social del chavismo haya perdido la "esperanza" en la revolución bolivariana. Chavismo hastiado no es chavismo desesperanzado. El chavismo no "espera" nada de la revolución. La revolución la hacen los pueblos cuando se cansan de esperar. El hastío es una expresión de esa rabia, esa contrariedad, de ese hondo desacuerdo que hizo posible la revolución. El hastío es el signo más elocuente de que la rebeldía está viva. El punto está en transformar ese hastío en fuerza alegre y combativa (repolarizar), que no es igual a domesticar o censurar la rebeldía.

El chavismo hastiado, los que no votan, pero también los millones que a pesar de todo seguimos votando y batallando; los que libran miles de peleas cotidianas desde las bases del partido y fuera de él; los que siguen creando, inventando, revolucionando, impulsando espacios de autogobierno popular a pesar de todos los obstáculos que implica la imposición de la lógica del "órgano rector"; los que se movilizan, cuestionan y proponen, aunque no siempre sus propuestas sean escuchadas; los que dijimos, decimos y diremos presente, pero también y sobre todo los ausentes: hoy estamos todos un paso al frente. Es la dirección política la que tiene que apurar el paso y ponerse a la altura de las circunstancias. Mientras tanto, no tenemos otra opción que seguir avanzando.

Si repolarizar pasa por encarar el hastío, recuperar, reagrupar, rearticular, reorganizar fuerzas, es preciso asumir de una buena vez que no habrá repolarización sin protagonismo popular. Allí radica nuestra fuerza. A ella le tienen pavor los desencantados, los desilusionados.

http://saberypoder.blogspot.com/

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.







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Trasnacionales y crisis






Rebelion. "Los gobiernos han cedido el poder a las transnacionales"















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Opinión






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26-11-2010






Entrevista al abogado Alejandro Teitelbaum

"Los gobiernos han cedido el poder a las transnacionales"




Revista Pueblos






Alejandro Teitelbaum es abogado. Tiene 82 años y en su libro "La armadura del capitalismo", de Icaria y Paz con Dignidad, analiza cómo las transnacionales han tejido una amplia telaraña con un objetivo económico a nivel mundial con la complicidad de los gobiernos. Detrás de ese poder transnacional se esconden también objetivos políticos y militares.

Fue abogado de presos políticos y sindicalistas en los años setenta, después emigró al Estado francés. En el marco de la ONU representó a la Federación Internacional de Derechos Humanos y después a una organización de América, Sociedad Americana de Juristas, hasta 2006. «Me cansé del trabajo en la ONU, porque lo encontré improductivo, por los pocos resultados». Teitelbaum introdujo en su andadura, además de la lucha en contra la impunidad de las violaciones de los derechos civiles y políticos, la impunidad de los derechos económicos, sociales y culturales con la que cuentan las transnacionales.

Todo ese trabajo continúa en la ONU, pero «tras un proyecto flojo» llegó un contraataque de las multinacionales, que «pusieron a todos en su sitio. Ya nada saldrá adelante», dijo. Por eso, a sus 82 años sigue en pie para «desnudar a esas sociedades que tienen ya más poder que los estados y que, por otra parte, sólo representan a los intereses económicos de unos pocos frente al resto de la humanidad».

En «La Armadura del capitalismo» aparecen detallados los efectos económicos, las concesiones de los gobiernos y el negocio que unos pocos obtienen de la explotación. ¿Por qué tienen tanto poder las transnacionales?

Desde que empezó la Standard Oil, del viejo John D. Rockefeller, han ido escalando en el poder. La globalización neoliberal, que yo denomino el estado actual del capitalismo, está controlando la economía no sólo en su aspecto industrial y comercial, sino en el financiero y militar. Casi tiene el control total, con la complicidad de las élites políticas de las grandes potencias y de los políticos de los países periféricos en vías de desarrollo. Controlan todo, porque son dueños de medios de comunicación, de universidades y tienen a su servicio a intelectuales prestigiosos. La ideología liberal lo ocupa todo. Está todo diseñado para formatear la cabeza del hombre común para decir que este sistema es inevitable y que hay que aguantarse.

¿Eso nos lleva al desastre, a la dominación de unos pocos sobre la mayoría?

Así es. Mire lo que está ocurriendo con el tema de las jubilaciones, que nos dicen que hay que trabajar más años. En todos estos temas económicos y política el sistema nos mete en la cabeza su ideología. Y el núcleo duro del sistema son las sociedades transnacionales, lo que se llama globalización. Es el dominio de las sociedades transnacionales del capital financiero. Se deslocalizan cuando quieren. Tienen un poder inmenso de imposición frente a los asalariados, porque no negocian: o aceptas sus principios, que siempre se dirigen a los recortes económicos y sociales para los trabajadores, o se van. Sí, así lo dicen: queremos ganar un poco más, nos vamos a otro lado. Ha ocurrido con varios casos de fábricas francesas de autos que se han ido a Rumania, porque se fabrica más barato, pero luego vende caro en Francia.

¿Se puede dar la vuelta a tanto poder concentrado en tan pocas manos?

No tengo respuesta. En Francia con el tema de la edad de la jubilación ha habido protestas, pero, al final, Nicolas Sarkozy se ha salido con la suya. Nos dice que hay que salvar a la Seguridad Social, pero lo que trata es de salvar al capital financiero, no a la Seguridad Social. Lo que va a ocurrir es que la gente se va a dar cuenta que con la jubilación pública recortada no le va a llegar y va a aportar a una jubilación privada.

La pensión privada puede quebrar, la pública no.

Sí. Ya ocurrió en Estados Unidos. El sistema público es una garantía para todos. En lo fundamental, no escuché que nadie planteara que el problema de jubilación, es decir que la gente pueda vivir después de cesar de trabajar, sea un problema económico de fondo. La sociedad con su trabajo produce bienes sociales y, como consecuencia, hay un consumo social. ¿Por qué se plantea el futuro de las pensiones en términos financieros si tiene que ver con el reparto de la torta? Hay una gran cantidad de bienes y servicios producidos, si no alcanzan para todos, es porque, entre la producción social y el consumo social está la apropiación privada. Hay gente que se queda en el camino con la mayor parte de la torta. Por eso no llega la torta necesaria a todos los ciudadanos, los viejos incluidos.

¿Por qué cree que nadie lo dice así de claro?

Nadie lo dice porque es poner en cuestión el actual sistema capitalista. En momentos de protesta y de lucha tiene que haber gente que lo diga claramente. En Francia no se consiguió, porque Sarkozy se mantuvo firme; se hicieron huelgas en sectores estratégicos, pero no se pudo mantener una huelga revolucionaria, porque la gente tiene que trabajar para poder vivir. Lo que está claro es que el sistema público de pensiones es la mejor garantía de futuro. No debemos renunciar a él, aunque la presión del capitalismo va en dirección opuesta.

¿Falta una respuesta clara desde la izquierda?

Falta una respuesta política coherente. Los socialistas, en Francia, se lo callaron. Otros grupos más pequeños, que se podría esperar una respuesta más coherente y mejor, tampoco la dieron. Se limitaron a decir: la jubilación a los 60 años o hay que distribuir la riqueza, pero nadie puso en cuestión el sistema. Se sabe que las cosas andan mal, pero no se sabe cómo hacer para que cambien.

¿Qué recomendación hace para que se rechace un empeoramiento de las pensiones, que es una ola que recorre ya por la Unión Europea?

En las manifestaciones salieron a la calle los chicos. La prensa burguesa se burló de ellos, diciendo que las guarderías habían ocupado las calles. Tienen razón, porque cuando terminen la escuela, tendrán que ir a trabajar, pero se preguntan si hay más viejos trabajando habrá menos oferta de empleo.

Si no hay empleo, no se cotiza.

El problema en Francia se encuentra, según una estadística oficial, en que desde 1975 a 2009, es decir en 35 años, la productividad se multiplicó por 2,3 veces, y la población sólo creció un 25%. Una persona produce en este momento casi dos veces y media más que hace 35 años. Si aumenta la productividad, hay que disminuir el tiempo de trabajo. Bajar a las 35 horas, para que trabaje más gente y se nutra a las cajas de la Seguridad Social. No se puede seguir trabajando con jornadas de 40 horas, porque se produce en exceso.

¿Las 35 horas han fracasado?

La idea era buena. En Francia, se impusieron las 35 horas, pero se congelaron los salarios y, por otro lado, legislativamente se fue adaptando hasta que se liquidaron. En Noruega trabajan 34 horas y viven muy bien. El secreto se encuentra en que los ingresos por las ventas de petróleo de sus pozos en el mar se ha guardado en las cajas del Estado y se usa para financiar las jubilaciones. Han sabido administrar. No es un país socialista. La gente ve en Francia un sistema de Seguridad Social bastante avanzado, nadie quiere perderlo. Hay que defender eso. El sistema capitalista está metido en una gran contradicción: donde no puede, genera muchos desocupados que no aportan a las cajas de jubilación. No hay trabajo para todo el mundo manteniendo estas jornadas. Tendrían que reducir la jornada, pero los patrones no quieren. La jornada larga de trabajo es lo que da esa ganancia suplementaria.

Si se piden mejoras, las empresas se deslocalizan y, de hecho, dentro de la UE existe el dumping social por ese traslado de empresas entre países.

Tiene razón. Se fabrican autos franceses en Rumanía y se venden en Francia. Efectivamente hay dumping social. A los franceses, como al resto, no les conviene que los rumanos ganen diez veces menos, porque la empresa se va y les deja sin trabajo. Un problema difícil de resolver que la solidaridad de los trabajadores debería solucionar.

¿Falta conciencia obrera frente a las multinacionales?

El poder transnacional se arregla para que crezca la competencia entre los trabajadores. El chino gana diez euros por día, y de eso se aprovecha el trabajador francés, que compra ropa china sumamente barata. Nota menos que su salario es pequeño. Si va a una tienda de lujo, le va a costar mucho, pero si es un pantalón chino costará poco. Le conviene al patrón, porque el obrero no va a reclamar más salarios. No veo que haya una fuerza política en ningún lado que vaya al fondo de las cosas. Esas reuniones internacionales con el eslogan de «otro mundo es posible» no quiere decir nada. Hay gente que se dice de izquierdas, filósofos y políticos que le están dando un respiro al capitalismo. Hoy un capitalista necesita unas horas para forrarse sin hacer servicio alguno a la sociedad

¿Qué ha pretendido con el libro "La Armadura del Capitalismo"?

Es el resultado de las diferentes experiencias de los años noventa. La situación actual del capitalismo es de violencia, la opresión es violencia. Lo primero que hay que hacer es darnos cuenta cómo funciona esta sociedad en el plano financiero y económico.

¿Funciona mal?

Sí. Sólo para unos pocos funciona muy bien. Hace unos días leí que los operadores financieros de Estados Unidos van a recibir 143.000 millones de dólares en compensaciones. El año pasado se reunió el G20 para poner un tope a los operadores. Un año después ganan más que nunca. Sarkozy nos dijo que había que moralizar el capitalismo. La realidad es que desde el año pasado grandes grupos financieros ganan más que antes. La desocupación ha crecido, los salarios se congelan o bajan, y no pasa nada. Las diferencias cada vez son mayores. Esa es la armadura del capitalismo, los servidores que tiene a su alrededor y que lo protegen frente a la población.

¿La crisis sólo afecta a los mismos de siempre: los trabajadores, los excluidos y los pobres?

Mire, el otro día un director de la empresa LVMH (Moet Hennessy Louis Vuitton) de artículos de lujo, vendió sus stock options y ganó en un día 18 millones. Un buen salario, por ejemplo, son 2.500 euros. Qué tendría que hacer una persona trabajando, dando clase, en un hospital, haciendo un servicio a la sociedad para ganar 18 millones de euros. Bueno, quince personas con un salario de 2.500 euros tendrían que trabajar durante 40 años para conseguir lo que el directivo de LVMH logró en media tarde. Esos quince tipos fabricando, prestando servicios, manejando autobuses, etc tardarían cuarenta años con ese buen salario, mientras que este capitalista necesitó unas horas para lograrlo y sin hacer ningún servicio a la sociedad. Hay algo que no anda bien y ocurre por la complicidad de los líderes políticos.

¿Cambiará esta situación?

Lo único que podemos hacer es seguir entendiendo lo que pasa. Estoy metido en la izquierda desde hace más de 65 años. No pierdo la esperanza, pero esto va a peor. Nos dijo el G20, como otro ejemplo, que habría que acabar con los paraísos fiscales, pero es imposible porque son parte de las potencias.

Fuente: http://www.revistapueblos.org/spip.php?article2024








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El euro y Europa







Rebelion. Irlanda y el euro















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Economía






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26-11-2010







Irlanda y el euro




eurobserver.com



Traducido para Rebelión por Christine Lewis Carroll




Otra crisis de la deuda dentro de la Unión Europea y otro inapropiado rescate condicionado. Seguramente veremos el año que viene cómo más países mediterráneos son atacados por el mercado de bonos e instruidos por los amos de la Eurozona y del Fondo Monetario Internacional (FMI) que la única alternativa son los recortes dramáticos y la reducción drástica del gasto social ‘no asumible’. En ausencia de una reforma sustancial dentro de la Eurozona, fallarán las extinciones de fuego posteriores.

Las drásticas medidas preventivas de austeridad que Irlanda tomó el año pasado pretendían solucionar sus problemas. Kenneth Rogoff de Harvard declaró al New York Times que “si quieres escapar de la suspensión de pagos, el camino irlandés es el único”.1 El objetivo de la reducción del gasto público fue asegurar a los mercados financieros de que el gobierno iba en serio al reparar los daños sufridos por el sistema bancario al estallar la enorme burbuja inmobiliaria del país. Según declaraciones de Jean-Claude Trichet este año, los recortes de Irlanda fueron un ejemplo para Grecia. 2

Pero ahora todo ha salido mal. La austeridad auto impuesta ha significado que el Producto Interior Bruto se ha contraído en más del 10% desde 2008 y el Producto Nacional Bruto más todavía; el desempleo es del 14% y sigue subiendo; la brecha presupuestaria es enorme y los bancos más grandes del país necesitan ser rescatados. Como en el pasado, al desaparecer los empleos, los jóvenes emigran. 3

Lo que hay en el corazón de la crisis es una doble negación: mientras el Ministro de Finanzas Brian Lenihan lleva semanas negando que su país necesita ayuda, Irlanda ha acudido al Banco Central Europeo buscando el dinero que no encontraba en otros lugares en condiciones aceptables. También hubo negación en Europa: la Eurozona y el FMI han acudido al rescate con 90 mil millones de euros (a los que Gran Bretaña, cuyos bancos poseen casi la mitad de la deuda de los bancos irlandeses, ha contribuido con aproximadamente 10 mil millones de euros). Pero las severas condiciones impuestas sumirán una economía afligida en la miseria.

Los euro escépticos alegan que todo es culpa del euro: si Irlanda hubiera mantenido la libra irlandesa, lo que le habría permitido devaluar, todo estaría bien. Este argumento falla por dos razones. Primero, hay numerosos ejemplos de países con moneda propia bajo la administración judicial del FMI: Méjico en 1995, Asia en 1997, Rusia, etc. En segundo lugar, Irlanda está devaluando ‘indirectamente’ al reducir los sueldos: esto es lo que significa la frase ‘devaluación interna’.

No, no es el euro el culpable; el problema es que los europeos no quieren aceptar que la unión monetaria significa una auténtica unión económica y política. En los Estados Unidos, es posible que los estados individuales tengan bastante autonomía (igual que las provincias canadienses o los Länder alemanes), pero su supervivencia económica es en último término responsabilidad del gobierno federal que emite los bonos y puede pedir prestado en los mercados internacionales. ¡Imagínense qué habría ocurrido en Louisiana después del Katrina si hubiera dependido de la venta de sus propios bonos en el mercado internacional para recaudar fondos!

Otros argumentarán, no sin razón, que Europa no tiene polis, ninguna identidad política ni cultura compartidas. Se les suele escapar que hasta mediados del siglo XIX, los estadounidenses se identificaron mucho más con su propio estado o región que con Washington – y algunos todavía lo hacen. Una identidad política compartida necesita labrarse; es producto de una visión que trasciende los límites locales. En la actualidad, la crisis económica está erosionando cualquier percepción de comunidad europea que pudiéramos tener. Es lo que a la larga podría matar al euro.

NOTAS

1. http://www.nytimes.com/2010/06/29/business/global/29austerity.html?_r=1&sq=if%20you%20want% 20to%20escape%20default&st=cse&adxnnl=1&scp=1&adxnnlx=1290434558-Nc2uIzAqCkib8Yb+o/ZaA

2. http://www.guardian.co.uk/business/2010/sep/23/ireland-austerity-budgets-comment

3. http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2010/nov/21/ireland-economy-collapse-emigrants

http://blogs.euobserver.com/irvin/2010/11/22/ireland-and-the-euro/







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jueves, 25 de noviembre de 2010

La crisis y las ganancias de las grandes corporaciones

Irlanda y el euro







Rebelion. La crisis irlandesa presiona al euro















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Economía






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25-11-2010







La crisis irlandesa presiona al euro




la croix.com



Traducido para Rebelión por Susana Merino




El primer ministro de Irlanda deberá dar a conocer el miércoles 24 de noviembre el nuevo plan cuatrienal de austeridad. Brian Cowen anunció ya su dimisión para principios de 2011, pero la oposición quiere plantear una moción de censura.

El despacho del ministro irlandés de Transportes, sito en el pueblo de Trim al norte de Dublin, sufrió un ataque vandálico el pasado 23 de noviembre

Acogotada por una crisis presupuestaria sin precedentes Irlanda se hunde en un caos político. El martes 23 de noviembre el Sin Fein, uno de los partidos de la oposición, anunció la presentación de una moción de censura contra el gobierno de Brian Cowen. Este último ha permanecido sordo hasta ahora al pedido de inmediata disolución del Parlamento reclamado por toda la oposición.

El primer ministro irlandés solo anunció elecciones para principios del año próximo, luego de aprobar en diciembre el presupuesto para 2011 y el plan cuadrienal de austeridad exigido por la Unión europea y el Fondo Monetario Internacional a cambio de su ayuda internacional (que podría llegar a los 90.000 millones de euros). Pero el martes por la tarde miembros de su propio partido iban a discutir la posibilidad de presentar una moción de censura contra él.

Resultará muy difícil en esas condiciones lograr la aprobación de nuevas medidas de ajuste que deberían publicarse el miércoles. Sin embargo el tiempo apremia, advirtió el martes el comisario europeo de asuntos económicos Olli Rehn, porque “cada día que pasa crece la incertidumbre” agregó aludiendo a la baja, ayer, de los mercados y del euro. “Portugal parece ser la próxima víctima”.

En efecto, la tempestad golpea mucho más allá de las costas de la isla. “Lo que está en juego es el porvenir de nuestra moneda única”, machacó el ministro alemán de finanzas Wolfgang Schäuble ante los diputados del Budenstag

Al mediodía, las tasas de los países más frágiles de la Zona Euro, llamados periféricos, se aplanaban netamente, reavivando los temores de un contagio irlandés a la Eurozona, “No habla el mercado: se ha extinguido un incendio local que amenazaba con propagarse a otros países” pero, “¿quién será el próximo?”, plantea René Defossez, estratega de Natixis.

"Portugal parece ser la próxima víctima potencial de esta crisis de las deudas soberanas europeas”, expresa por su parte Philippe Cohen, en la Bolsa Barclays. Queda por ver si el presupuesto para 2011 de ese país, marcado también por el rigor, tranquilizará a los mercados. Mientras se espera, el euro acentúa su devaluación con respecto al dólar. Ayer a mitad del día se cotizaba a 1,3403 dólares mientras que el lunes por la noche lo hacía a 1,3522 dólares.

Los valores bancarios alemanes bajo presión

El riesgo de contagio alcanza también a los bancos europeos. En primer lugar los establecimientos británicos (tienen 165.000 millones de euros en Irlanda) y alemanes (100.000 millones de deuda irlandesa registrada en su balance). Wolfgang Schaüble ha señalado que si Alemania no asumiera su responsabilidad en la crisis irlandesa "las consecuencias económicas y sociales para nuestro país serían incalculables”

Los valores bancarios alemanes se hallaban presionados en la Bolsa de Frankfurt el martes pasado, y también los bancos franceses en París, aun cuando estos últimos se hallan comprometidos en Irlanda "sólo" en cientos de millones de euros mientras que en Grecia son miles de millones.

Fuente: http://www.la-croix.com/La-crise-irlandaise-met-l-euro-sous-pression/article/2446771/4079

rCR







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